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lunes, 14 de octubre de 2013

Cookies de calabaza con frosting de queso

Segunda receta con calabaza...y quedan más!!


Es que una calabaza da para mucho puré. Así que, como no me gusta tirar comida, tengo que gastarlo todo en recetas dulces. Que sí, que podría hacer otro tipo de recetas, ya lo sé. ¡Pero es que tengo otras muchas calabazas!
Además, después de hacer las magdalenas/muffins con calabaza rellenas de crema de queso he de decir que  me declaro fan absoluta e incondicional de la calabaza en dulces. Y después de estas cookies, más aún.

viernes, 16 de agosto de 2013

Cupcakes de mojito...y una oda al verano

Me encanta el verano, en general, y el mes de agosto, en particular.

 
 ¿En qué otra de época del año, sino, podría haber hecho estos cupcakes? No sé vosotr@s, pero yo no me veo comiendo unos cupcakes de mojito en enero. Podría, pero no sería lo mismo, la verdad. Es como los helados, sé que se pueden comer todo el año, pero yo para eso soy muy "puritana" y sólo los como en verano.

Sí, ya sé que justo en verano es cuando menos apetece encender el horno, por eso hay que aprovechar un día que refresque o un día que vayamos a cocinar algo en el horno.
 
 
¿Acaso no es maravilloso el verano? ¿Y agosto? Porque:
 
- son los meses en los que no trabajo o trabajo muy poco (esto no sé yo si es muy bueno...), con lo que tengo más tiempo para hacer las cosas que me apetecen.
 
- del 4 al 9 de agosto son las fiestas de aquí de Vitoria. Que aunque no sea muy fiestera (ya pasé mi época de no entrar en casa nada más que para reponer fuerzas), siempre es una alegría que lleguen unos días distintos.
 
- el día 22 de agosto es mi cumple!!!!!!! (esto tampoco sé si es muy  bueno... ;P)
 
- puedo moverme en bici tranquilamente. Que en invierno también me muevo en bici, pero ir con abrigo, guantes, bufanda, gorro y el moco colgando por el frío no mola.
 
- se hace de noche tarde. Me deprime mucho que se haga de noche a las 5 de la tarde...
 
- puedo ir (casi) todos los días en sandalias. ¡¡¡Me encantan las sandalias!!!
 
- me pongo morena. El resto del año soy de las que gasta blanco nuclear en la piel.
 
- la huerta está en pleno apogeo. Nunca me cansaré de comer ensaladas de la huerta!!
 
- puedes aparcar donde quieras porque hay un montón de sitio.
 
- me encanta tomar café cortado con Baileys y hielo, que en invierno como que no.
 
- al tener más tiempo, puedo entrenar en serio a correr. Durante el resto del año hago lo que puedo, pero se agradece hacer un entrenamiento en condiciones. Además aquí como no hace demasiado calor, puedes seguir corriendo aunque sea agosto. Pocos son los días que hace mucho calor, y aunque eso ocurra, siempre refresca a la noche. Hay un chiste que dice: ¿cómo se reconoce a un vitoriano en el desierto? Porque es el único que lleva una chaqueta para "por si refresca". Y esto así, que yo cuando vivía en Roma, aunque hiciera 40ºC siempre me llevaba una chaqueta para la noche cuando refrescara...y nunca refrescaba!! Con lo cual mis compañeros alucinaban en colores...
 
- ...
 
Y otro montón de cosas más que os podría decir, pero no quiero estarme aquí escribiendo hasta las mil ni aburriros (que a estas alturas de la entrada a más de uno ya se le ha escapado un bostezo!!).
 

Estos cupcakes los hice para el cumpleaños de una apasionada de los mojitos. Ya sé que están muy vistos, pero yo aún no me había puesto a hacerlos ni probarlos. También le hice otros de ron con Coca-Cola...ñam!! Hice alguno de más para poder catarlos en casa, ya sabéis, por eso del control de calidad, no por el vicio, no os penséis ;)

Y el mojito que sobra me lo bebo!!!! Con hierbabuena de la huerta...¡qué bueno!

CUPCAKES DE MOJITO

Inspiración: la idea la he visto en montones de blogs, la receta, una básica de cupcakes.
Dificultad: no pegarle lingotazos al mojito mientras los preparas ;p
Tiempo de preparación: 15 minutos
Cocción: 25 minutos
Cantidad: 12 cupcakes
 
 

Ingredientes

Para la magdalena
  • 100 ml. de aceite de girasol (o de oliva suave)
  • 150 g. de azúcar moreno
  • 3 huevos
  • 200 g. de harina
  • 80 ml. de leche
  • 1 cucharadita de levadura
  • 50 ml. de mojito preparado (podéis preparar vuestro propio mojito con ron blanco, zumo de lima y hierbabuena... pero yo soy una comodona y preferí comprarlo ya preparado)
Para el almíbar
  • 50 ml. de agua
  • 50 g. de azúcar
  • 50 ml. de mojito preparado
Para la crema o frosting
  • 150 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 150 g. de queso crema frío
  • 100 g. de azúcar glas o icing sugar
  • mojito preparado al gusto
  • ralladura de lima

 

Preparación

Precalentamos el horno a 180ºC.
 
Tamizamos la harina junto con la levadura y reservamos.
 
En un bol ponemos el aceite junto con el azúcar y batimos bien. Vamos añadiendo los huevos uno a uno, no agregamos el siguiente hasta que el anterior no se haya integrado bien. Añadimos la mitad de la harina con la levadura. Cuando se haya integrado, vertemos la leche con el mojito disuelto. Si vais a preparar el mojito "casero", hacéis la mezcla primero y luego la disolvéis en la leche.
Añadimos el resto de la harina, batiendo lo justo para que se integre bien.
 
Preparamos cápsulas para cupcakes en el molde. Horneamos a 180ºC durante 25 minutos aproximadamente (hasta que al pinchar con un palillo, éste salga limpio).
 
Mientras se hornean preparamos el almíbar. Para ello ponemos en un cazo el agua junto con el azúcar. Cuando la mezcla hierva retiramos del fuego y añadimos el mojito.
Dejamos templar.
 
Cuando saquemos los cupcakes del horno, los pinchamos varias veces con un palillo y pintamos la superficie con el almíbar. Dejamos que se enfríen 5 minutos en el propio molde y después los sacamos a una rejilla.
 
Mientras se enfrían, preparamos la crema. Tamizamos el icing sugar o el azúcar glas y la ponemos en un bol junto con la mantequilla. Batimos primero a velocidad baja y después alta hasta que se forme una crema blanquecina. Añadimos entonces el queso crema frío (importante) y cuando se haya integrado bien añadimos el mojito, batiendo hasta que se incorpore.
 
Decoramos los cupcakes con la crema (en este caso con la boquilla 1M), un poco de ralladura de lima y una hoja de fondant que simule las hojas de hierbabuena. Le podéis poner también una pajita pequeña si tenéis.
 
 
Trucos / Consejos / Variaciones
  • estos cupcakes no son aptos para menores, ya que llevan alcohol. El alcohol de la magdalena se evapora en el horneado, pero el del almíbar y el de la crema no.
  • podéis preparar vuestro propio mojito casero y añadirlo a la mezcla, quedará aún más rico.
  • al igual que de mojito, se pueden hacer cupckaces "para mayores de 18" con cualquier bebida alcohólica que se os ocurra.

¿Os han gustado? Os puedo asegurar que están muy bueno, además que la lima le da un toque cítrico un fresquito buenísimo!
Y a vosotr@s, ¿qué cosas del verano son las que os gustan? Me gustaría saberlas, porque igual yo me he dejado alguna!!! ^_^ Oye, que igual puede ser que no os guste, en cuyo caso también me gustaría saber por qué (a mi novio no le gusta nada, siempre está diciendo a ver cuándo llega el invierno...hombres!!).


Para terminar, os dejo con unas fotillos de las vacaciones, para que os muráis de envidia o penséis que estamos locos, jejeje. Fueron 16 días, 1300km en bici, unos 120km al día, 4 países: Alemania, Austria, Eslovaquia y Hungría. Una experiencia increíble!! Que por cierto, nos ha animado a crear un blog sobre nuestros viajes en bicicleta! Mi friquismo no tiene límites, por lo que veo ;P Aunque todavía está "en pañales"... Vacaciones con la bici se llama, por si os animáis a viajar así!























Muás!!

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martes, 5 de marzo de 2013

Cupcakes de toffee...¡¡y nueva imagen por fin!!

¡¡Ya era hora!! Después de un año con el blog aún no tenía una imagen o logo que lo representara. Y eso era algo que me traía de cabeza porque qué menos que tener una imagen que cuando la gente la vea sepa que se trata de tu blog o página, ¿no?
 
 
Mi relación con los programas de diseño, retoque fotográfico, etc. es totalmente nula. Alguna vez que lo he intentado, además, me he dado cuanta que no es lo mío, soy muy-muy lerda para estas cosas!! Empecé a buscar webs con diseños, pero ninguno terminaba de convencerme o me parecían muy impersonales. Luego intenté buscar gente que se dedicara a ello, pero los precios me parecieron desorbitados: 250€ por diseñarte un logo. Perdonad mi ignorancia, puesto que no sé el tiempo ni el trabajo que conlleva, pero me pongo a pensar en el tiempo y trabajo que me llevan a mí las galletas y tartas y su precio, y el precio del logo...y me parecía demasiado. Además que no está la cosa para semejante desembolso.

 
 
Lo intenté por otro lado algo más económico pero no hubo manera. Parece ser que la persona en cuestión no tenía ganas de trabajar...en fin. Que al final, por suerte, en la feria de artesanía en la que estuve coincidí con una chica que se dedica al diseño gráfico y se ofreció a diseñar un logo a mi gusto a un precio más asequible para mí. Después de varias pruebas, cambios y muchos emails, aquí tenéis el resultado!!!!!!!!!
 

 
¿Os gusta? Ya sé que ni aparecen galletas, ni cupcakes, ni tartas, pero eso era lo que quería. Quería algo que fuera sencillo, fresco, algo que no me acabe cansando y que pegue un poco conmigo. Como mi color favorito es el morado, las letras moradas. Y los lunares de colores le dan un toque alegre sin saturar demasiado a la vista.
Mil gracias a Josune que ha sido la artista en crearlo :D Si queréis contactar con ella para que os cree una imagen a vuestro gusto, le podéis escibir a josune.alcorta@gmail.com.


 Ahora ya vamos al lío con la receta de hoy. Hacía tiempo que compré pasta de toffee, de las famosas pastas de Home Chef, y tenía ganas de probarla de una vez por todas. Como el domingo íbamos a correr una media maratón bastante dura, pensé que sería de agradecer tener unos cupcakes en casa a la vuelta para recuperar fuerzas... (en realidad vamos a carreras porque es la excusa para luego irnos a comer por ahí y comer como auténticos cerdos como si no hubiera mañana). Hacía tiempo ya que no hacía cupcakes y era la excusa perfecta para estrenar la pasta de toffee.

 
¿Resultado? Bueníiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimos! Me ha encantado el sabor que les da tanto a la masa como a la crema. Que no es buttercream ni crema de queso, es crema de mascarpone!!! Creo que se va a convertir en mi frosting favorito. Le da una textura ligera, nada empalagosa, muy suave y el toffee le da como un sabor a caramelo delicioso. ¡¡Tenéis que probar!!
 
 

CUPCAKES DE TOFFEE

Inspiración: la masa está sacada de los "Cupcakes de caramelo" del libro de Objetivo: cupcake perfecto de Alma Obregón. El frosting de mascarpone, en cambio, está adaptado del libro "Cupcakes" de Estérelle Payany de Libros Cúpula (son unos libros pequeñitos de 3,90€ que ya os he hablado alguna  vez).
Dificultad: de buenas a primeras yo diría que ninguna
Tiempo: 15 minutos + 25 minutos de horneado
Cantidad: rinde para 12 cupcakes
 
Ingredientes
  • 115 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 100 g. de azúcar (en la receta original pone 220 g.)
  • 3 huevos
  • 200 g. de harina
  • 1 cucharadita de levadura (unos 8 g.)
  • 120 ml. de leche
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 3 cucharadas hermosas de pasta de toffee (si no encontráis o no tenéis, se puede sustituir por caramelo líquido)
Preparación
 
Precalentamos el horno a 180ºC.
Tamizamos la harina junto con la levadura y reservamos.
En un bol batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta que forme una crema. Vamos añadiendo los huevos uno a uno batiendo hasta que se integren.
A continuación vamos añadiendo la mitad de la harina con la levadura, batiendo lo justo para que se integre.
Disolvemos la vainilla en la leche y lo añadimos a la masa batiendo un poco.
Terminamos de añadir la harina que queda.
Por último, añadimos la pasta de toffee (o el caramelo) y removemos con una espátula para que se reparta bien por la masa.
Colocamos las cápsulas de papel en el molde y las rellenamos con la masa hasta 2/3 de su capacidad.
Horneamos durante unos 25 minutos a 180ºC.
Cuando estén listos (al pincharlos con un palillo o aguja, debe salir limpio), los sacamos. Dejamos reposar en el molde 5 minutos y luego los pasamos a una rejilla para que terminen de enfriarse.
 
Para el frosting de mascarpone
  • 1 tarrina de queso mascarpone (250 g.)
  • 2 cucharadas de nata líquida para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • 2 cucharadas de pasta de toffee (o caramelo líquido)
     
En un bol ponemos la nata y el queso mascarpone, al que previamente le habremos quitado el suero (ese liquidito que tiene en la tarrina). Con ayuda de unas varillas, batimos a velocidad alta. No os desesperéis!!!! Al principio parece un aguachirri que no va a adquirir una textura de crema ni a la de tres. Pero seguid batiendo y veréis cómo de repente coge volumen, como si fuera nata que se monta. Cuando esté así, le añadimos la pasta de toffee (o el caramelo) y batimos un poco más. Guardamos un rato esta crema en la nevera para que coja más consistencia.
 
* Como veis yo no le puse azúcar. Podéis ponerle tranquilamente, para que le dé un sabor más dulce.
 
 
Decoramos los cupcakes con la crema al gusto y listo!! Según cuánta crema les pongáis, es posible que con estas cantidades no os llegue. De hecho a mí me dió para 9 cupcakes...
 
VARIACIONES: como  ya os he dicho, la pasta de toffee puede sustituirse por caramelo líquido, ya sea comprado o hecho en casa. Se podrían rellenar de la propia pasta de toffee, pero yo no lo hice porque me parecía ya demasiado gocho!! Otra opción que quedaría deliciosa sería rellenar los cupcakes de la propia crema de mascarpone. Para decorarlos podríamos también echarle un chorrito de caramelo por encima.
 
 
 
Os recomiendo que probéis la crema de mascarpone, ya sea con toffee o con el sabor que queráis! Es muy, muy suave de sabor, no empalaga y tiene una textura muy delicada. Si la probáis ya me contaréis qué tal!!
 
Muás
 

jueves, 22 de noviembre de 2012

Carrot cake o mi tarta favorita desde ya

Hasta ahora había hecho cupcakes de zanahoria y son los favoritos de todas mis "cobayas-cata-postres". Luego probé a hacer galletas de zanahoria y se convirtieron en unas de nuestras favoritas en casa. Solo me faltaba probar a hacer la versión tarta, la ya conocidísima "carrot cake". Y como no podía ser de otra manera, se ha convertido en la favorita!


Primero tuvimos superporducción de calabacines en la huerta, de lo que salió una mermelada de calabacín experimental (aquí) y un congelador a punto de reventar lleno hasta arriba de calabacines. Luego tuve invasión de plátanos maduros que nos sobraron en el trabajo, de lo que salieron tres experimentos: galletascupcakes y mermelada. Ahora lo que toca es "overbooking" de zanahorias de la huerta, porque como nos gustan mucho nos emocionamos plantando.

Volví a hacer galletas de zanahoria (receta aquí) a petición de mi chico y también tenía que hacer unos cupcakes que me habían pedido. Pero aún así la nevera estaba a rebosar de zanahorias y la huerta ya ni os cuento... Algo más había que hacer con las zanahorias (además de añadirlas en todos los platos del menú semanal...).

Como por fin el fin de semana me tocaba librar (iujuuuuu!!!!!) y no coincidía con carrera (iujuuuuuujuuuuuuu!!!!) fuimos a conocer la casa de unos amigos que viven en otro pueblo y ya pasamos el fin de semana allí. Y yo dije: "quieto todo el mundo! Que el postre lo llevo yo!!"

Y claro, me hicieron caso, que con lo cabezota que soy ya sabían que iba a llevar algo sí o sí. Además tenía una oportunidad perfecta de ir dando salida a las zanahorias.

Primero pensé en cupcakes, pero luego me decanté por la tarta, que nunca la había hecho.


Y aquí os traigo el resultado. He de decir que me ha gustado aún más si cabe que los cupcakes de zanahoria. Quizá porque el bizcocho quedó super esponjoso y no le eché demasiado glaseado o crema y la proporción bizcocho-crema era menos que en los cupcakes, con lo que se apreciaba mucho el sabor del bizcocho.


Mi miedo a la hora de hacer tartas es no poder "catarlas" antes de que las prueben sus destinatarios (normalmente mi familia o en este caso mis amigos...). ¿Y si el bizcocho no se ha hecho bien o es un mazacote incomible? Pero en esta ocasión tuve suerte. Como llevo con el horno nuevo solo 3 meses y este era el cuarto bizcocho, aún no nos llevamos demasiado bien...



Podéis ver que mi especialidad repostera son los bizcochos "embarazados", con una panza tremenda. Sí, lo sé: menos levadura, horno más flojo, sin ventilador... El ventilador y la levadura descartados, así que está claro que la próxima vez tendré que poner el horno más flojo y a ver qué pasa.

Lo bueno fue que le pude "cortar la panza" y desayunármela, con lo cual ya sabía que estaba buenísimo!! :D




Para la receta consulté un par de libros, mis dos últimas adquisiciones: Las Recetas de la Pastelería Hummingbird y Pasteles, pastas, galletas, merengues, tartas, panes dulces y salados (o la biblia, como lo llamo yo). Al final opté por este último, pero le cambié muchísimas cosas, ya que le echaba nueces, pasas, harina con levadura integral y un montón de especies que ni tenía ni quería echar. Además decía que era para un  molde de 22cm...¡y yo usé uno de 16cm sin problema! por último, el glaseado hice el que me gusta a mí con nata y no el del libro con mantequilla. Vamos, que se le parece más bien poco a la receta original!

 Os dejo la receta tal y como la hice yo para que os animéis a probarla si es que aún no lo habéis hecho, ¡no sabéis lo que os perdéis!


PASTEL DE ZANAHORIA

Inspiración: el libro "Pasteles, pastas, galletas, merengues, tartas, panes dulces y salados " de Caroline Bretherton (Ed. BLUME).      Tiempo: unos 20 minutos + la cocción       Dificultad: si encontráis alguna me lo comentáis...pero no creo!    Tamaño del molde: según el libro, 22 cm.; según mi experiencia con 16cm. basta.
Ingredientes:
  • 225 ml. de aceite de girasol (o de oliva suave, nada de virgen extra)
  • 3 huevos
  • 200 g. de azúcar moreno
  • 200 g. de zanahorias
  • 275 g. de harina
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 cucharadita de jengibre
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cuhcaradita (8 g.) de levadura
Para el glaseado:
  • 100 ml. de nata para montar
  • 100 g. de azúcar glass
  • 200 g. (una tarrina) de queso crema
Preparación

Precalentamos el horno a 180ºC.
En un bol, batimos juntos el aceite, los huevos, el azúcar y la vainilla. Tenemos que batir bien hasta que esté todo homogéneo y un poco espeso.
Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal. Vamos añadiéndola poco a poco a la mezcla anterior y batimos lo justo para que se integre.
Pelamos y rallamos o picamos muy finamente la zanahoria y la añadimos a la masa, mezclando con ayuda de una espátula para que se reparta bien. Por último añadimos las especias al gusto y removemos bien.
Engrasamos el molde con un poco de aceite y vertemos la mezcla. Con ayuda de una espátula alisamos la superficie.
Horneamos durante 45-50 minutos. Al pinchar con un palillo, este tiene que salir limpio.
Lo dejamos enfriar en el propio molde unos 10 minutos y a continuación lo desmoldamos y lo dejamos enfriar sobre una rejilla. 


Para preparar el glaseado, ponemos en un bol la nata y el azúcar y batimos con varillas hasta que casi esté montada. En ese momento, añadimos la tarrina de queso y terminamos de montar.
Una vez que el bizcocho esté frío (o al día siguiente), lo cortamos por la mitad y rellenamos con el glaseado. Lo cubrimos con una capa fina de glaseado y lo metemos a la nevera una media hora para que se endurezca un poco (no creais que se va a endurecer mucho, ya que es nata y no lleva mantequilla). Le damos otra capa más generosa de glaseado por encima y ¡listo! 



Estas son las fotos que le pude sacar al corte. De relleno no le puse demasida crema porque quería que se notara el sabor del bizcocho, pero eso al gusto!

VARIACIONES: se puede hacer sin añadir especias, o añadir solo canela, o se le puede añadir además de la canela y el jengibre nuez moscada. También podéis añadirle al bizcocho pasas y nueces e incluso ralladura de naranja.

Espero que os haya gustado ;)

Muás

Iratxe



viernes, 16 de noviembre de 2012

El frosting (o crema) "perfesto": la no-buttercream

Si, como a mí, no os gusta nada la buttercream (ya sabéis, esa que lleva mucha mantequilla y todavía más azúcar glass en cantidades industriales)... ¡¡estáis de enhorabuena!!


A mí no me gusta la buttercream por varias razones: o sabe demasiado a mantequilla o, si le echas tanta azúcar como para que no sepa a mantequilla, entonces sabe demasiado a azúcar. Además, al metérmela a la boca no puedo dejar de pensar que es mantequilla pura y dura y no me termina de convencer esa textura a "grasaza" total. Por no mencionar el gasto en azúcar glass que conlleva...


Por eso siempre que hago cupcakes les pongo crema de queso (o cheese cream frosting, como se dice de forma "moderna"), con mucho queso y poca mantequilla o con queso y nata. Pero para según qué combinaciones no termino de verle el punto...por ejemplo, una crema de Baileys y que la base sea una crema de queso?? No sé no sé... Además al llevar queso te obliga sí o sí a refrigerarla, con lo cual la magdalena se queda seca.


Hasta que un día, trasteando entre los tropecientos blogs que sigo, finalmente vi la luz! En dos de ellos hablaban de una buttercream que no sabe a mantequilla, con una textura suave y mucha versatilidad. Cada blog lo hacía de una manera un poco distinta, pero la idea era la misma. Estos blogs son los siguientes:
  • Con corazón de azúcar: hay una entrada en la que habla de una buttercream super cremosa de Magnolia Bakery, la pastelería que se hizo famosa y que hizo famosos los cupcakes gracias a la serie Sexo en Nueva York. Al parecer, es la buttercream que usan allí.
  • Biscayenne: si no habéis visto su blog, sin duda os lo recomiendo. Un sitio con personalidad propia y unas recetas para quitar el hipo. Tiene una entrada en la que habla de "la crema pluscuamperfecta" y, aunque ella la hace también con queso, la metodología es la misma que en la anterior.


Pues bien, como me acababa de comprar un extracto de vainilla nuevo y quería probarlo, me decidí a hacer unos cupcakes de vainilla y probar este frosting también de vainilla. Una vez más, ese problema genético que tengo que me impide copiar recetas al pie de la letra, me hizo hacer una mezcla entre las dos. Usé menos azúcar y mantequilla que Con Corazón de Azúcar y no le eché queso como Biscayenne.


¿Qué os puedo contar del resultado? Pues que es PER-FEC-TO!!!!!!!! Queda una crema suave a más no poder, nada empalagosa y sin sabor a mantequilla. De hecho, a mí me recordaba totalmente a los helados de vainilla. Me queda probar hasta dónde llega su versatilidad. Es decir, en ninguno de los dos blogs he visto que la hayan usado más veces o con otras variaciones de sabor. Así que para próximas veces que  me dé por hacer cupcakes, tengo que repetirla y probarlo sustituyendo parte de la mantequilla por queso o probar a añadirle otros sabores e ingredientes a ver qué tal sale.

Ya os iré mostrando mis avances.


Como veis, puede usarse perfectamente con manga pastelera igual que una buttercream normal (los defectos que veis a las fotos son cosa de mi falta de habilidad, no es culpa de la crema...).

Eso sí, cuando veais la explicación y los ingredientes, no os asustéis porque lleva harina!






 
He intentado hacer un pequeño paso a paso para que no os resulte demasiado rara la receta. Aunque justo de la parte del medio no saqué fotos...qué desastre!! Lo que más os chocará es que lleva harina, ya que primero hay que hacer una especie de bechamel. Pero precisamente ahí está el truco, eso es lo que hace que no sepa a mantequilla y que podamos usar azúcar normal en lugar de icing sugar o azúcar glass.
 
 
LA NO-BUTTERCREAM PERFECTA (no se me ocurre qué nombre ponerle, la verdad)
 
Inspiración: Con Corazón de Azúcar y Biscayenne    Tiempo: 40 minutos aprox.   Dificultad: todo es pillarle el punto        Cantidad: para decorar unos 12 cupcakes (y os sobrará un poco para rebañar)
 
Ingredientes
  • 4 cucharadas de harina
  • 240 ml de leche
  • 250 g. de mantequilla
  • 150 g. de azúcar (de la normal, nada de glass)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
 
Soy un poco "zoquete" y se me olvidó poner el azúcar en la foto!!! :D
 
Preparación
 
En un cazo, calentamos un poco de harina cuidando de que no se nos tueste mucho. Apartamos el cazo del fuego y añadimos un poco de la leche, poco a poco y batiendo bien con unas varillas para que no nos salgan grumos.
(El paso de calentar la harina primero nos lo podemos saltar y directamente en el cazo echar la harina y poco a poco la leche).
 
Lo volvemos a poner al fuego (fuego medio) y echamos el resto de la leche sin dejar de batir.
 
 
Batiendo de vez en cuando para que no salgan grumos, lo calentamos unos 15 minutos (esto es a ojo, hasta que veais que ya está). Tiene que quedar una bechamel espesa, tipo así:
 
 
 
La dejamos enfriar. Tiene que enfriar bien para que luego no nos derrita la mantequilla. Si tenéis mucha prisa, podéis pasar la bechamel a un bol frío y la dejáis enfriando ahí.
 
Por otro lado, batimos la mantequilla, que tiene que estar a temperatura ambiente, para ablandarla un poco. Le vamos añadiendo poco a poco el azúcar y seguimos batiendo bien hasta que quede una crema esponjosa. Cuando ya casi esté, es el momento de añadir el extracto de vainilla y terminar de batir. Si quisierais hacerla con queso, se añadiría mitad de mantequilla, mitad de queso y se batiría todo junto.
 
Vamos añadiendo a esta crema la bechamel ya enfriada a cucharadas, sin dejar de batir. Si aún estuviera caliente nos derretiría la mantequilla y ya no tendría remedio... Cuando hayamos agregado toda la bechamel, batimos a velocidad alta un poco más.
 
 
Aquí es cuando alucináis con la textura tan esponjosa que adquiere la crema. Si quiesierais añadirle algún sabor o colorante, en este último "batido" sería el momento.
 
Tapamos el bol con papel film y lo metemos a la nevera 15 minutos para que la crema se asiente. Este paso es esencial !! Será el que haga que la crema coja la consistencia y textura perfectas. Se nos quedará algo así:
 


Como veis es super cremoso. Yo no pude evitar comer alguna cucharada para probarlo...y tenía la sensación de estar comiendo helado de vainilla! No se nota el azúcar y no sabe para nada a mantequilla.
 

Os cuento mi impresión frente a la buttercream:

VENTAJAS: no sabe para nada a mantequilla. Se usa azúcar normal, con lo que el ahorro para el bolsillo es importante y la tenemos en cualquier supermercado. Queda una crema muy esponjosa y suave, nada empalagosa. Se puede usar con manga pastelera y no necesita refrigeración para conservarla. Mucho más sencillo que otras alternativas al buttercream como el Swiss Meringue Buttercream (SMBC) o el merengue italiano, ya que no hay que andar haciendo merengue ni montando claras a determinada temperatura.
 
DESVENTAJAS: yo diría que ninguna.... Por decir algo, solo que hay que andar haciendo la bechamel, con lo que se tarda más que para hacer una buttercream normal.


 
Ahora solo me falta probar hasta dónde llega la versatilidad de esta crema, es decir, qué tal funciona añadiéndole sabores, galletas troceadas, licor,... Vamos, si aguanta igual de bien que la buttercream. Pero por lo que pude probar, yo creo que sí.
 
 
 

Espero que este post os haya servido de ayuda para tener una alternativa a la buttercream o si algún día os encontráis con que queréis hacer buttercream y no tenéis azúcar glass. Si la probáis contadme, que así entre tod@s vamos probando si realmente esta crema es la alternativa definitiva!!
 
Muás
 
Iratxe

P.D. las nubecillas que decoran estos cupcakes me las regaló mi ama, son americanas y están buenísimas!!