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lunes, 22 de junio de 2015

Pasteles de Belem (o de nata)


La verdad que no recuerdo cuánto  tiempo llevaban estos pastelitos en mi lista de "pendientes". Hace un tiempo mi madre estuvo en Portugal y como souvenir me trajo un par de Pasteis de Belem. 

Sí, habéis leído bien: me los trajo como souvenir.

Porque, con todos mis respetos, ¿para qué narices quiero yo una figurita de un gallo, un imán (que se sumaría a una amplia colección) o un plato de cerámica artesano? Que sí, que son cosas muy monas y tal y cual. Pero que acaban cogiendo polvo en una balda o en el trastero y en una de esas limpiezas generales compulsivas acabas tirando a la basura.

Así que en mi familia somos más de regalar cosas para disfrutar, vamos, que se coman. Sobre todo dulces típicos y una amplia selección de quesos.


lunes, 20 de mayo de 2013

Panna cotta...y una manera original de presentar los postres


Lo importante de la receta de hoy no es sólo la receta en sí, sino más bien su presentación. En temas de repostería, se puede decir que está (casi) todo inventado. Por eso, muchas veces lo más importante no es el qué, sino el cómo.
 
No es lo mismo presentar una panna cotta de la manera tradicional, en fomra de flan en un plato acompañada de un puré de frutas, que presentarla en un huevo de chocolate, ¿no?
 
 
Ya sabéis que soy una enamorada de Italia y de todo lo relacionado con ese país: cultura, idioma, gastronomía,... Este postre lo descubrí cuando vivía allí y me enamoró completamente.
 
La panna cotta significa literalmente "nata cocida", y realmente es tan simple como eso. Se prepara en un abrir y cerrar de ojos y tiene un sabor suave y delicado. Lo mejor de todo es la infinidad de variaciones y combinaciones de sabores que permite, tanto como acompañamiento como en la propia panna cotta.


La receta que os voy a pasar yo es la de la panna cotta clásica, la básica. Pero os voy a decir también algunas formas en las que la podéis cambiar para darle vuestro toque personal o diferente.

Como es tan fácil de hacer y su presentación suele ser tan "clásica", me enamoré de la idea de presentarla en un huevo de chocolate en cuanto la vi aquí.


Esta idea nos sirve no sólo para la panna cotta, sino para otros postres de cuchara que se tomen fríos: mousse de cualquier sabor, flan,  natillas, ...
 
El golpe de efecto sobre vuestros invitados lo tenéis asegurado. Además, si usamos huevos "normales", tipo los de Kínder, conseguimos una ración no muy abundante que hará que no nos sintamos demasiado mal ;) Son como pequeños chupitos de panna cotta.


Para darle aún más efecto, le puse unos circulitos de puré de frambuesa en el centro, imitando la yema de los huevos. Además que le pega de maravilla el sabor. La combinación de los tres sabores y texturas en la boca es todo un espectáculo.

El problema es que pueden ser adictivos, ya que te los comes de un sólo bocado y como están tan fresquitos...


PANNA COTTA

Inspiración: la aprendí cuando vivía en Roma.
Dificultad: ninguna o menos. Si la hacéis en huevos, el problema está en partir bien los huevos sin que se rompan (ya veis que yo no lo hice muy bien...).
Tiempo: 10 minutos + tiempo de enfriado (mejor de un día para otro)
Cantidad: 12 porciones (6 huevos)

Ingredientes
  • 300 ml de nata
  • 100 g. de azúcar (mejor si es glas)
  • 1 vaina de vainilla (o una cucharada de azúcar vainillado)
  • 3 láminas de gelatina si queréis que quede muy firme. Si lo queréis más cremoso, 2.
  • 6 huevos de chocolate
  • puré de frambuesa para decorar
Preparación

Ponemos las láminas de gelatina en un plato con agua fría para que se hidraten. Unos 10-15 minutos (mirad las instrucciones de las que tengáis).
Mientras, ponemos en un cazo la nata, el azúcar y la vaina de vainilla abierta (o el azúcar vainillado en su defecto). En el momento que rompa a hervir, retiramos del fuego. Quitamos la vaina de vainilla.
Escurrimos bien las hojas de gelatina y las vertemos en la nata. Removemos bien para que se deshaga.
Pasamos la mezcla por un colador para quitar posibles grumos.
Dejamos que se temple un poco.
Partimos los huevos de chocolate por la mitad con cuidado de que no se rompan. Si se rompe alguno, nos lo comemos ;p
Para rellenarlos, la mezcla de nata tiene que haberse enfriado lo suficiente como para no derretir el chocolate del huevo, pero no tanto como para que haya empezado a cuajar. Con ayuda de una cuchara vamos rellenando los huevos.
Metemos los huevos en la nevera durante mínimo una hora, aunque lo mejor es dejarlos de un día para otro para que cuaje bien.
En el momento de servirlos, acompañarlos de una cucharada de puré de frambuesa o de cualquier otra fruta.
 
VARIACIONES: la panna cotta queda buenísima acompañada de cualquier puré o mermelada de frutas, sobre todo: fresa, frambuesa, frutos del bosque, kiwi o cítricos. También se puede acompañar de salsa de chocolate caliente.
Es tradicional también darle a la panna cotta un toque más "alegre", poniendo a remojar las hojas de gelatina en algún licor tipo amaretto en vez de en agua.
También se puede añadir en la cocción chocolate negro o blanco, con lo que se obtiene una panna cotta de sabor a chocolate.
Lo normal es cuajar la panna cotta en moldes de flan, para luego desmoldarla y servirla. También se puede cuajar en vasos de chupito o en copas.


Ya veis qué postre más fácil de hacer y cómo se puede presentar de una manera original y divertida. Además de que se hace en un pis-pás, es muy fresquita de cara al buen tiempo (si es que algún día llega, que a este paso lo dudo... ¬ ¬).
 
Animaos a prepararla o a preparar cualquier otro postre de cuchara y presentarlo en huevos de chocolate!!!! Y si lo hacéis mandarme fotos porfa!! :D
 
Muás

martes, 7 de mayo de 2013

Whoopie pies de chocolate y nata

Por fin me he animado a preparar whoopie pies, ¡ya era hora! (ya sólo me falta lanzarme con los macarons...).
 
 
Por si alguien aún no lo sabe (que lo dudo mucho), los whoopie pies son como unos sandwiches de bizcochito (a mí me han recordado a los bizcochos de soletilla) rellenos de alguna crema. Según la Wikipedia: "De acuerdo a los historiadores de alimentos, las mujeres Amish horneaban estos postres (conocidos entonces como hucklebucks) y los colocaban en fiambreras para los agricultores. Cuando los agricultores veían los pasteles, gritaban "¡Whoopie!". Se piensa que los originales pasteles Whoopie podrían ser hechos de restos de masa para el pastel."
 
 
Y "¡Whoopie!" o mejor dicho "¡Yupiiiiiii!" fue lo que grité yo cuando los probé, porque están buenísimos!! De verdad.
 
El bizcocho es muy suave y tierno, me recordó un poco a los bizcochos de soletilla (salvando las distancias, claro) y con el relleno queda una combinación deliciosa. Por lo menos estos de chocolate y nata son deliciosos. Habrá que probar otras combinaciones.
 
 
Pero ya que hacía whoopie pies (o "gupi pais" para entendernos mejor), tenía que darles un toque personal, nada de hacer los clásicos redonditos....
 
 
Así que los hice de Mickey y Minnie!!!!! (bueno, más o menos...)Y así, además de buenos, quedan requeté-salaos a la vista y para un cumple de algún peque me parecen lo más. Eso sí, tengo que mejorar un poco la técnica para la próxima vez, porque la mitad de ellos me perdieron las orejas por el camino. Por miedo a que me quedara un zurruño de masa informe, separé mucho los circulitos y no se me llegaron a unir bien.
 

WHOOPIE PIES DE CHOCOLATE Y NATA

Inspiración: tanto la receta como la idea de darles esa forma la saqué de aquí. Le han quedado infinitamente mejor... Está en italiano, pero se entiende muy  bien y con las imágenes queda muy claro cómo hacerles la forma.
Dificultad: encontrar la distancia adecuada para que las orejas se fusionen a la cabeza. Hace falta también un poco de maña dibujando con el palillo... Si los hacéis redondos, dificultad 0.
Preparación: 30 minutos
Cocción: 10 minutos
Cantidad: a mi me salieron 32 pastelitos, es decir, 16 sándwiches

Ingredientes
  • 120 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 150 g. de azúcar
  • 1 huevo
  • 30 g. de miel
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 250 g. de harina
  • 50 g. de cacao en polvo
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 250 ml de leche templada
Preparación
 
Tamizamos la harina junto con el cacao, el bicarbonato y la levadura. Reservamos.
Batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta que se forme una crema.
Añadimos el huevo y batimos hasta integrarlo. A continuación añadimos la miel y la vainilla, batiendo hasta integrar.
Incorporamos la mitad de la mezcla de harina y cacao, removiendo con una espátula. Cuando hayamos integrado, añadimos la leche templada. Por último, el resto de la mezcla de harina.
Metemos nuestra masa en una manga pastelera provista de una boquilla redonda ancha. A falta de boquilla, vale con cortar la punta de la manga dejando un agujero un poco ancho.
Precalentamos el horno a 180ºC.
Colocamos sobre la bandeja de horno papel vegetal. Con la manga, vamos depositando círculos de masa: un círculo grande y dos más pequeños que serán las orejas. Hay que hacerlos un poco separados entre sí, pero tampoco demasiado, para que durante el horneado se fusionen las orejas y la cabeza.
 

Podéis ponerlos aún más cerca, yo pequé de cauta y algunas orejas no llegaron a su cuerpo...

Horneamos a 180ºC unos 10 minutos.
 
Dejamos que se enfríen por completo y procedemos a "vestirlos". Sólo hay que decorar o "vetir" la mitad de los pastelitos. Para ello preparamos un glaseado: dos cucharadas de agua caliente y vamos añadiendo azúcar glas hasta que coja una consistencia que no sea demasiado líquida. Puede hacerse con glasa real también.
Teñimos parte del glaseado de rojo y parte la dejamos blanca.

Para que os quede rojo-rojo sin tener que usar mucho colorante, mejor usar este.

Con ayuda de una cucharilla, depositamos un poco de glasa roja en la parte baja de la cabeza. Ayudándonos con un palillo, la distribuimos para cubrir bien toda la parte de abajo. Para el lazo, ponemos una pequeña cantidad y vamos dándole forma con el palillo.
Con otro palillo, vamos poniendo puntitos de glaseado blanco, simulando los lunares del vestido y del lazo de Minnie y los botones del pantalón de Mickey. Como veis, a mí me falta mucha práctica, pero si sois "mañosos" (que no maños, ;p) os quedarán preciosos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Cuando se haya secado el glaseado, montamos los whoopie pies. Cogemos los pastelitos que no hemos decorado, y les ponemos una buena cucharada de nata montada. Yo últimamente ando usando nata vegetal y he de decir que me gusta muchísimo más que la tradicional, tanto por la consistencia que tiene como por el sabor. Cubrimos con el pastelito decorado y ya los tenemos listos.
 
 
 
VARIACIONES: se pueden hacer con la forma tradicional, es decir, redondos. El relleno también se puede hacer al gusto. En este caso los hice con nata para que quedaran más sencillos, pero se podría haber hecho de nata con fresas, de ganaché de chocolate negro para los amantes del chocolate, de ganache de chocolate blanco para contrastar,... Si buscáis por la red y en algunos libros, veréis que los bizcochitos se pueden hacer también de un montón de sabores diferentes, incluso de té. Así que ya sabéis: imaginación al poder!!
 
 
Espero que os guste y os animo a probar porque estoy segura de que os van a encantar! Y ya si los hacéis con forma y ayudados por niños, tenéis el éxito asegurado.
 
No sé esta semana si podré publicar más, porque me esperan unos días de locos... Buf! Encima con un trancazo del copón :( Intentaré hacer algo, que en casa siempre tengo que tener algo dulce para comer y si es casero mucho mejor!jejeje
 
Muás
 

lunes, 29 de octubre de 2012

La trilogía del plátano: Capítulo II

¿Capítulo II? ¿Y el I? Pues el número 1 se llamó de otra manera, ya que aún no sabía que mis experimentos "plataniles" iban a consistir en 3...


En concreto (por si queréis seguir la trilogía correctamente), el capítulo 1 se llamó Las galletas (bizcohadas) más feas (y deliciosas) del mundo y eran unas deliciosas galletas de plátano. Os animo (una vez más, qué pesada) a que las probéis, la gente que lo ha hecho me ha dicho que estaban riquísimas!

 
Ahora os traigo la versión cupcake del plátano. La verdad que muy ricas también, sobre todo al combinarlos con el frosting (o la crema de encima), que era muy suave de nata y queso. Para culminarlos, un "chorrillo" de mermelada casera...¡de plátano también! Pero esa receta vendrá otro día...

 
La base de la magdalena está adaptada de la clásica de mantequilla, solo que añadiéndole plátano bien machacado echo puré. Pero por si acaso os pongo la recte entera y así no tenñeis excusa para probarla!

 
CUPCAKES DE PLÁTANO
 
Ingredientes
  •  115 g. de mantequilla (a temperatura ambiente)
  • 100 g. de azúcar
  • 3 huevos
  • 200 g. de harina
  • 120 ml. de leche
  • 2 plátanos grandes maduros
  • 1 pizca de sal
  • 1 cuhcaradita de levadura (8 g.)
Para el frosting:
  • 150 ml de nata para montar
  • 100 g. de queso crema
  • azúcar glas

Preparación

Precalentamos el horno a 180ºC.
Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal y reservamos.
En un bol batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta que forma una crema y adquiera un color más claro. Añadimos los huevos uno a uno, sin añadir uno hasta que el anterior esté integrado.
Batiendo suave, añadimos la mitad de la mezcla de harina hasta que se integre bien. Añadimos la leche y por último la harina que nos queda, batiendo lo justo para que se quede integrada.
Pelamos y cortamos los plátanos. Los "espachurramos" para formar un puré: puede hacerse con batidora de cuchillas o aplastándolos con ayuda de un tenedor. Los añadimos a la masa y con una espátula removemos para que se dispersen bien por toda la masa.
Preparamos las cápsulas de papel en el molde y rellenamos hasta 2/3 de su capacidad con la masa.
Horneamos durante 25 minutos (al pincharlos con un palillo, este tiene que salir limpio).
Los dejamos enfriar en el molde 5 minutos y a continuación dejamos que terminen de enfriarse sobre una rejilla.

 
Preparación del frosting:
 
Batimos con las varillas la nata de montar con azúcar glass. No os pongo la cantidad de azúcar porque va un poco al gusto. A mí personalmente no me gusta que la nata montada esté demasiado dulce y le echo apenas 3 cucharadas. Pero eso, al gusto del consumidor.
Sin que esté montada del todo, añadimos el queso crema frío y batimos bien hasta que termine de montarse y quede una crema firme.

Para "decorar" (por llamarlo de alguna manera, porque no están ni decorados "ni ná"), les eché un chorillo de mermelada de plátano casera.

 

 VARIACIONES/NOTAS
  • Para decorar usar rodajas de plátano natural o seco.
  • Con cualquier otra fruta podría hacerse de manera similar.
  • Si sois super amantes viciosos del plátano, no os cortéis. En lugar de 2 plátanos, ¡¡¡echadle 4!!!
  • No os pongo para cuántos cupcakes es la receta, pues se supone que esas cantidades son para 12...¡pero a mi me salieron 17! Habrá sido algún "poltergeist" de estos o así, porque siempre uso esas cantidades y me salen 12. No sé si será porque usé huevos de granja, que son más grandes que los Ms típicos de tienda o porque al añadir el puré de plátano la masa coge más volumen... Ni idea.

Me despido dando las gracias como siempre a todos/as los que estáis ahí. Para variar también, os animo a probar la receta y que si lo hacéis me lo contéis. Por último, no os perdáis la última entrega de "La trilogía del plátano", que saldrá próximamente  ;)
 
Muás!
 
Iratxe
 
P.D. He tardado una barbaridad en escribir esta entrada...y no por su complejidad precisamente! Es lo que tiene tener un gato al que le encanta tumbarse en el teclado cuando te sientas al ordenador...

martes, 16 de octubre de 2012

Así de simple: magdalenas de nata


Pues sí, porque de vez en cuando está bien volver a lo simple. A los sabores de cuando éramos peques. Cuando todo era más "natural", las magdalenas se hacían en casa y los cupcakes nos hubieran sonado a chino  mandarino.

 
Así que para estrenar mi batidora-amasadora nueva del Lidl (a 26,99€!!!!!) y para celebrar que se terminaba por fin mi "semana horribilis" de no tener tiempo "pa' ná", ahí que me puse a hacer magdalenas. Hacía tiempo que había visto una receta de magdalenas de nata y me apetecía probarlas, sobre todo para ver si servirían también como base para unos cupcakes. La vi de dos maneras, una en la que usaban aceite y otra en la que usaban mantequilla. Me decanté por la de mantequilla...otro día la otra!

 
El resultado es una magdalena super jugosa, de un sabor muy suave y la corteza de fuera se queda durita. Vamos, que las repetiré segurísimo! 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


No las decoré ni nada porque quería ver cómo sabían tal cual y porque como esta semana tengo más tiempo, tengo idea de hacer unos cupcakes y a lo  mejor también cake-pops...y claro, no era plan de cebarse a comer dulce de esa manera! Así que magdalenas solas que son más sanas ;) jejeje.
 


Para las fotos quedan sosas como ellas solas, eso sí!jajaja. Pero bueno, qué más da, lo importante es el sabor. Y para desayunar o merendar siempre vienen bien así.
 















 
 

Y aquí os dejo la receta para que las probéis:
 
MAGDALENAS DE NATA ( para 12 unidades)
 
Ingredientes:
  • 100 g. de mantequilla
  • 100 ml. de nata (yo usé de la de cocinar porque era la única que tenía, supongo que con la nata de montar quedarán aún más jugosas)
  • 3 huevos
  • 200 g. de azúcar
  • 200 g. de harina
  • 8 g. de levadura (1 cucharadita)
Preparación
 
Precalentamos el horno a 180ºC.
En un bol batimos la mantequilla junto con el azúcar  hasta que formen una crema. Vamos añadiendo los huevos uno a uno, no añadimos otro hasta que no se haya integrado el anterior.
Tamizamos la harina junto con la levadura y agregamos la mitad a la mezcla batiendo para que se integre. Añadimos los 100 ml. de nata sin dejar de batir. Por último, la otra mitad de la mezcla de harina y batimos lo justo para que quede todo bien integrado.
Preparamos las cápsulas de papel en el molde y las llenamos con la masa hasta 2/3 de su capacidad aproximadamente.
Las horneamos a 180ºC durante 25 minutos (al pincharlas con un palillo, este debe salir limpio).
 

 
Cuando estén listas, las sacamos del horno y las dejamos enfriar en la propia bandeja unos 5 minutos. Luego las sacamos y las dejamos enfriar completamente en una rejilla.
 
Por último...¡les hincamos el diente!

 
Ya veréis qué jugositas y qué suaves os quedan. Como siempre os animo a que las probéis y si lo hacéis contádmelo!!


 
Por cierto, cada día somos más por aquí, en el Facebook y en Twitter...iujuuuuuuu!!!!!! Muchísimas gracias de verdad!!
 
Muás
 
Iratxe

martes, 8 de mayo de 2012

Rosa, rosa y más rosa: cupcakes de mascarpone y fresas con nata

Aunque pueda parecer lo contrario viendo estos cupcakes y las fotos, tengo que confesar una cosa: ¡¡¡¡odio el color rosa!!!!


Sí, no tengo perdón de dios, lo sé. ¡No me odieis por esto!
Pero es algo que no puedo evitar. Me viene desde pequeña. Desde que estaba en la cuna. La que me hacía la ropa era mi abuela, y ella también odia el rosa, así que siempre iba vestida de verde, blanco o azul.
Vamos, que tenía dos opciones: o yo también lo odiaba...o lo adoraba. Y me decanté por la primera.

El caso es que hasta que no fui a hacer las fotos no me di cuenta. De repente, me fijé y...¡¡horror!!
El papel de las cápsulas: rosa.
El frosting: rosa.
El azúcar y los corazoncitos: rosas.
Y pa culminar: voy y les pongo una rosa!!
Buuuuufffff.


Pero obviando ese pequeño detalle, estoy muy contenta con el resultado. Además de ser visualmente bonito, ¡de sabor estaban buenísimas!
Sí, ya sé que siempre digo lo mismo. ¡Pero es que es verdad! jejeje. Cada sabor que voy probando va superando al anterior. Lo tengo muy difícil para hacer un ranking, jejeje.


Las rosas están hechas de fondant, siguiendo un tutorial de Alma, de Objetivo: Cupcake Perfecto. Lo explica de tal manera que parece más fácil y simple que el mecanismo de un chupete.
Me puse a practicar, así que tenía que dar salida a las que tenía hechas y utilizarlas para decorar algo! Y como se acercaba el Día de la Madre, ¡qué mejor ocasión! No es que me guste mucho celebrar estos días tan "comerciales", pero a las mamis les hace ilusión...


No me enrollo más y os dejo la receta por si os animáis a probarla. De verdad os digo que merece la pena.

CUPCAKES DE MASCARPONE Y FRESAS CON NATA (receta para 12 cupcakes)

Ingredientes para los cupcakes (o magdalenas):
  • 50 g. de mantequilla
  • 100 g. de azúcar
  • 2 huevos
  • 150 g. de queso mascarpone
  • 200 g. de harina
  • 60 ml. de leche
  • 1 cucharadita y media de levadura
  • 1 pizca de sal
Para el frosting:
  • 150 ml. de nata para montar
  • 50 g de azúcar (esto va un poquito al gusto)
  • 1/2 docena de fresas
Preparación

Batimos el azúcar junto con la mantequilla hasta formar una especie de crema. Añadimos un huevo y batimos bien hasta que se integre. A continuación, hacemos lo mismo con el otro huevo.
Añadimos el queso macarpone y batimos bien hasta que quede una crema homogénea.
Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal y lo vamos incorporando poco a poco a nuestra masa, mientras vamos batiendo para que se mezcle bien.
Por último, añadimos la leche. La cantidad de leche puede variar un poco, en función de cómo veáis la masa. Si veis que se ha quedado muy espesa, le echáis más. Si por el contrario veis que tiene una consistencia "normal" para llenar los moldes, no es necesario que le añadáis leche.
Precalentamos el horno. Preparamos 12 cápsulas o papelillos para magdalenas en el molde y los rellenamos hasta unos 2/3 de su capacidad con la masa.
Horneamos a 180ºC durante 20-25 minutos o hasta que al pinchar con un palillo este salga limpio.
¡No abrir nunca el horno hasta pasados 20 minutos! Sino se nos bajará la masa y eso no habrá quien lo vuelva a levantar!
Dejamos que se enfríen 5 minutos en el propio molde y después los pasamos a una rejilla para que terminen de enfriarse y no se nos estropeen las cápsulas ni se nos despeguen.


Para preparar el frosting de fresas con nata, primero lavamos y cortamos las fresas. Las batimos para formar un puré.
En un bol, montamos la nata fría con el azúcar hasta que quede bien consistente. Añadimos el puré de fresas y mezclamos con cuidado para que no se nos baja demasiado la nata.
La probamos con una cuchara, con cuidado de no caer en la tentación de comérnoslo todo, que tiene que quedarnos para nuestros cupcakes!!!jajajaja.
Para decorar...pues un poco como querais o podais...porque no esperéis hacer florituras con este frosting. No es consistente como una buttercream, con lo cual tiene bastante tendencia a desparramarse. ¡Sobre todo si lleva un tiempo fuera de la nevera! Así que lo mejor es guardar el frosting en la nevera hasta justo el momento de comérselo.


Si no os apetece andar haciendo el frosting, las magdalenas solas están buenísimas, como para desayunar o merendar, o un tentempie,.... A cualquier hora están riquísimas ellas solas!!

Espero que os hayan gustado las flores y la receta. A mi ama y a mi suegris les encantó!

¡¡Muchas gracias por estar ahí!! Muás!!!!!

viernes, 4 de mayo de 2012

Tiramisù cupcakes

No sé si lo he dicho alguna vez: adoro Italia!!


Hace un tiempo estuve viviendo un año en Roma. Fue una auténtica ida de olla, lo confieso, de esto que te levantas un día, haces la maleta y te vas con un billete solo de ida. Pero esas experiencias son las mejores. A veces me pregunto si hice bien en volver, aunque gracias a que volví conocí a mi novio y ya llevamos tres años juntos! Pero me encantaría volver (esto no lo digo muy alto que como me oiga Iñaki empieza a temblar!)


Adoro el arte y la historia que se respira por cada esquina, su cultura, la gente, las costumbres, el caos...y su gastronomía!! Así que ya estaba tardando en hacer unos cupcakes de uno de los postres por antonomasia de la gastronomía italiana: el TIRAMISÙ!!
Compré queso Mascarpone hace poco con la idea de hacerlos, así que ya no tenía excusa.


Antes de hacerlos quise documentarme un poco en internet, hay un montón de recetas de cupcakes de tiramisù!! Después de ver unas cuantas....me decidí por hacer mi propia versión. Ahí os va:

CUPCAKES DE TIRAMISÙ (receta para 12 cupcakes)

Ingredientes para los cupcakes:
  • 150 g. de mantequilla (a temperatura ambiente)
  • 150 g. de harina
  • 150 g. de azúcar
  • 2 huevos
  • 60 ml. de leche
  • 1 cucharada de café soluble
  • 1 1/2 cucharadita de levadura
Para el almíbar:
  • 100 ml. de agua
  • 2 cucharadas de café soluble
  • 50 g. de azúcar
  • opcional: algún vino dulce tipo Marsala u Oporto
Para el frosting:
  • 150 g. de queso Mascarpone
  • 60 ml. de nata para montar
  • azúcar (no pongo cantidad porque esto lo dejo según gustos)
Preparación

Batimos la mantequilla junto con el azúcar en un bol hasta conseguir una crema. Añadimos uno de los huevos y seguimos batiendo hasta que se integre. Añadimos el otro y batimos.
Tamizamos la harina junto con la levadura. Vamos añadiéndolo a la masa poco a poco mientras seguimos batiendo.
Por otro lado, mezclamos la leche con el café soluble y lo añadimos a la masa.
Precalentamos el horno a 180º. Mientras, preparamos los papelillos en el molde para magdalenas.
Los llenamos hasta 2/3 de su capacidad con la masa y los horneamos durante unos 20-25 minutos, o hasta que al pincharlos con un palillo salga limpio.
Los dejamos enfriar en el propio molde durante 5 minutos. Luego los pasamos a una rejilla.

Mientras van enfriándose, preparamos el almíbar. Yo lo hice un poco de aquellas maneras, pero quedó bien. En un cazo ponemos a calentar el agua con el azúcar hasta que hierba y lo mezclamos bien. Lo quitamos del fuego y añadimos el café y, si queremos, un poco de vino dulce como el Marsala o el Oporto. Yo no le puse vino.
Pinchamos la superficie de nuestras magdalenas con un tenedor y, con ayuda de un pincel de repostería o una cucharilla, pincelamos el almíbar.

Por último, preparamos el frosting de mascarpone. Para ello, batimos el queso junto con el azúcar en un bol para que quede de una consistencia cremosa. Por otro lado, montamos la nata hasta que forme picos más o menos firmes. La añadimos a la mezcla de queso y azúcar, con movimientos envolventes y con cuidado de que no se nos baje la nata.

Solo nos queda poner la crema encima de nuestras magdalenas, con una boquilla o con una espátula. Para decorar, podemos espolvorear por encima un poco de cacao o chocolate en polvo.


No sé si sería gracias al almíbar o qué, pero estaban super jugosos!! Y la crema de encima....ummmmmmm. ¡¡Deliciosa!!


Esta es solo una forma de hacerlos, porque en realidad la crema de mascarpone que lleva un verdadero tiramisù no se hace así, sino que lleva huevo también. Pero eso me lo guardo para la próxima, para unos cupcakes de tiramisù versión 2.0!


Como os digo siempre, os animo a que probéis esta receta, no os vais a arrepentir!


Y no puedo despedir esta entrada sin daros las gracias a tod@s l@s que estáis ahí, no os imagináis la ilusión que me hace que haya gente que siga el blog.

Muás!!!!!