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jueves, 1 de noviembre de 2012

La trilogía del plátano III: se acabaron los plátanos...pero hay mucha mermelada!!

Y con este post ponemos fin a "La trilogía del plátano". Y tranquilos/as, esto no va a ser como Star Wars, no vamos a hacer una "trilogía de antes de la trilogía". Más que nada porque ya he acabado con todos los plátanos!


Para seguir todos los capítulos de esta especial y gastronómica trilogía platanera, aquí os dejo los dos posts anteriores: Galletas de plátano (feas pero estupendas) y Cupcakes de plátano.


Y ahora para culminar toca mermelada.

Le he cogido el gusto a esto de las mermeladas oye. Desde que hice la de calabacín ya no hay quien me pare. Mi próximo proyecto es hacer dulce de membrillo con unos que me han dado hoy en el trabajo...qué ganas de probar!



Pero vamos a lo de hoy...además de la receta de la mermelada, viene acompañada de fotos con el paso a paso (de una calidad lamentable, eso sí) para que si os animáis a hacer no os entre el pánico escénico en ningún paso.

Las cantidades que os doy son las que usé yo, pero se puede adaptar a la cantidad de fruta que tengáis. La proporción de fruta-azúcar es muy sencilla: bien 1:1 o incluso 2:1.

¿Esto qué quiere decir? Pues que pesamos nuestra fruta, ya pelada, y podemos echarle la misma cantidad de azúcar (1:1) o la mitad de azúcar que de fruta (2:1). Dentro de ese intervalo podéis añadir la cantidad que queráis, en función de lo dulce que os guste la mermelada. A mi no me gusta excesivamente dulce y por eso uso la proporción 2:1.




¿Listos/as?

MERMALADA DE PLÁTANO

Ingredientes

  • 1 kg. de plátanos (aproximadamente)
  • 500 g. de azúcar
  • el zumo de 1 limón
Preparación

Cogemos todos nuestros plátanos y los pelamos. Los pesamos ya sin piel y tendremos en cuenta el peso para el azúcar.

Los pobres tenían ya un color feucho...me pedían a gritos que les hiciera mermelada!!

Una vez pelados tenía 1kg 36 gramos de plátano.

Troceamos los plátano y los ponemos en un bol junto con el azúcar y el zumo de 1 limón.
(De esto no tengo foto, cachis!)
Los dejamos así unos 15 minutillos nada más para que se ablanden un poco y vayan soltando líquido.
Ponemos una cazuela a fuego medio y añadimos la mezcla del bol.


Lo tenemos que dejar cocer a fuego medio durante unos 45 minutos aproximadamente.

Qué horror de foto por dios!!

Veréis que a medida que pasa el tiempo le va saliendo espuma y borbotea, no pasa nada!

Removemos de vez en cuando para que no se pegue y se cueza todo bien.

Cada vez tiene más espuma pero el plátano está cada vez más desecho.
Una vez trascurrido el tiempo (tenemos que ver que el plátano es ya como un puré, aunque puede que queden trozos) apagamos el fuego. Con ayuda de un batidor manual (vamos, unas varillas de las de toda la vida), removemos bien toda la mezcla. De esta manera conseguimos dos cosas: por un lado, que se quite esa espuma que se ha formado durante la cocción; y, por otro, que si quedaban trozos algo más grandes de plátano así los "neutralizamos".

Si no os gustan las mermeladas con trozos o grumos, este último paso de batir se puede hacer con una batidora de cuchillas, de modo que conseguiremos una mermelada más fina.

Remover con alegría!

Estando aún caliente (importante) procedemos a echarla en botes de cristal con tapa. Cuando estén llenos, cerramos bien la tapa y los ponemos boca abajo.

"Oy, qué mareo madre..."
¿Esto para qué sirve? Al ponerlo boca abajo, toda la mermelada baja hacia la tapa, presionando el aire que pudiera quedar y es una forma de crear el vacío para que se conserve mejor.


Una vez fría la mermelada, ya podemos darle la vuelta a los botes y ya están listos para empezar a darle uso y disfrutar!


Un consejo: tener preparados unos cuantos botes...porque os va a salir un montón de mermelada!


Ahora ya los podéis "tunear" al gusto, ponerles una etiqueta con lo que es y cuándo se hizo,...
Y os sirve la mermelada para las tostadas, para rellenar una tarta, unos cupcakes...o includo para decorarlos:



Pues nada, después de este empacho de plátano puedo prometer y prometo que la siguiente entrada no tendrá nada que ver con esta fruta ni nada que se le parezca. De verdad. De hecho ya la estoy maquinando....sí....qué rico....
Muás!
Iratxe

lunes, 29 de octubre de 2012

La trilogía del plátano: Capítulo II

¿Capítulo II? ¿Y el I? Pues el número 1 se llamó de otra manera, ya que aún no sabía que mis experimentos "plataniles" iban a consistir en 3...


En concreto (por si queréis seguir la trilogía correctamente), el capítulo 1 se llamó Las galletas (bizcohadas) más feas (y deliciosas) del mundo y eran unas deliciosas galletas de plátano. Os animo (una vez más, qué pesada) a que las probéis, la gente que lo ha hecho me ha dicho que estaban riquísimas!

 
Ahora os traigo la versión cupcake del plátano. La verdad que muy ricas también, sobre todo al combinarlos con el frosting (o la crema de encima), que era muy suave de nata y queso. Para culminarlos, un "chorrillo" de mermelada casera...¡de plátano también! Pero esa receta vendrá otro día...

 
La base de la magdalena está adaptada de la clásica de mantequilla, solo que añadiéndole plátano bien machacado echo puré. Pero por si acaso os pongo la recte entera y así no tenñeis excusa para probarla!

 
CUPCAKES DE PLÁTANO
 
Ingredientes
  •  115 g. de mantequilla (a temperatura ambiente)
  • 100 g. de azúcar
  • 3 huevos
  • 200 g. de harina
  • 120 ml. de leche
  • 2 plátanos grandes maduros
  • 1 pizca de sal
  • 1 cuhcaradita de levadura (8 g.)
Para el frosting:
  • 150 ml de nata para montar
  • 100 g. de queso crema
  • azúcar glas

Preparación

Precalentamos el horno a 180ºC.
Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal y reservamos.
En un bol batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta que forma una crema y adquiera un color más claro. Añadimos los huevos uno a uno, sin añadir uno hasta que el anterior esté integrado.
Batiendo suave, añadimos la mitad de la mezcla de harina hasta que se integre bien. Añadimos la leche y por último la harina que nos queda, batiendo lo justo para que se quede integrada.
Pelamos y cortamos los plátanos. Los "espachurramos" para formar un puré: puede hacerse con batidora de cuchillas o aplastándolos con ayuda de un tenedor. Los añadimos a la masa y con una espátula removemos para que se dispersen bien por toda la masa.
Preparamos las cápsulas de papel en el molde y rellenamos hasta 2/3 de su capacidad con la masa.
Horneamos durante 25 minutos (al pincharlos con un palillo, este tiene que salir limpio).
Los dejamos enfriar en el molde 5 minutos y a continuación dejamos que terminen de enfriarse sobre una rejilla.

 
Preparación del frosting:
 
Batimos con las varillas la nata de montar con azúcar glass. No os pongo la cantidad de azúcar porque va un poco al gusto. A mí personalmente no me gusta que la nata montada esté demasiado dulce y le echo apenas 3 cucharadas. Pero eso, al gusto del consumidor.
Sin que esté montada del todo, añadimos el queso crema frío y batimos bien hasta que termine de montarse y quede una crema firme.

Para "decorar" (por llamarlo de alguna manera, porque no están ni decorados "ni ná"), les eché un chorillo de mermelada de plátano casera.

 

 VARIACIONES/NOTAS
  • Para decorar usar rodajas de plátano natural o seco.
  • Con cualquier otra fruta podría hacerse de manera similar.
  • Si sois super amantes viciosos del plátano, no os cortéis. En lugar de 2 plátanos, ¡¡¡echadle 4!!!
  • No os pongo para cuántos cupcakes es la receta, pues se supone que esas cantidades son para 12...¡pero a mi me salieron 17! Habrá sido algún "poltergeist" de estos o así, porque siempre uso esas cantidades y me salen 12. No sé si será porque usé huevos de granja, que son más grandes que los Ms típicos de tienda o porque al añadir el puré de plátano la masa coge más volumen... Ni idea.

Me despido dando las gracias como siempre a todos/as los que estáis ahí. Para variar también, os animo a probar la receta y que si lo hacéis me lo contéis. Por último, no os perdáis la última entrega de "La trilogía del plátano", que saldrá próximamente  ;)
 
Muás!
 
Iratxe
 
P.D. He tardado una barbaridad en escribir esta entrada...y no por su complejidad precisamente! Es lo que tiene tener un gato al que le encanta tumbarse en el teclado cuando te sientas al ordenador...

jueves, 25 de octubre de 2012

Las galletas (bizcochadas) más feas (y deliciosas) del mundo!

Porque si algo nos enseñó "La Bella y La Bestia" es que la belleza está en el interior...

 
...¡¡en el interior de estas galletas!!

 
No nos dejemos engañar por ese aspecto paliducho y amorfo que presentan, no.
 

 Reconozcamos que lo que se dice "bonitas" o "estéticas" no son estas galletas. Pero el sabor que tienen es increíble. Eso sí, aviso que solo son aptas para amantes del plátano! Aunque echéis poquito, tiene un sabor tan característico que se nota muchísimo, con lo que a los que el plátano no les haga mucho tilín estas galletas no les van a hacer mucha gracia.
 

 
 
También desde ya os voy avisando para que os preparéis para un atracón de plátanos en las próximas entradas. El que avisa no es traidor! Así que ya sabéis!

 
 Os preguntaréis (o no, claro está) a qué viene esta obsesión repentina por el plátano.
 
Pues bien, el otro día en el Parque Natural en el que trabajo teníamos organizada una marcha de montaña y como avituallamiento les dábamos frutos secos y plátanos. El problema fue que salió un día de perros, aquello parecía el diluvio universal (en un día llovió todo lo que llevaba meses sin caer!) y la mitad de la gente que iba a venir se rajó. Así que nos plantamos con unos 100 plátanos maduros que nos sobraban y estábamos 6.

 
Y pensé: si acabo de hacer mermelada de calabacín, podré hacer también de plátano, no? Y...¿unas galletas? Y...¿unos cupcakes?
 
Así que empecé a salivar solo con pensarlo y arramplé con 5 kilos de plátanos. ¡¡5!! Ni más ni menos. Por eso esta semana han ido tocando diversos experimento "plataniles" que aún no han acabado.

 
Hoy os presento el primero y en próximos días los demás, si es que quedan "comibles", claro!

 

 GALLETAS "FEAS PERO DELICIOSAS" DE PLÁTANO
 
Ingredientes
  • 150 g. de mantequilla
  • 100 g. de azúcar morena
  • 1 huevo
  • 300 g. de harina (aproximadamente)
  • 1 plátano "majo" (vamos, grande)
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1 pizca de sal
Preparación
 
En un bol batimos la mantequilla con el azúcar hasta formar una crema. Añadimos el huevo y batimos hasta que se integre bien.
Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal y vamos agregándola poco a poco a la masa, terminando de hacerlo con una espátula.
Pelamos y troceamos el plátano y tenemos que convertirlo en puré. Podemos hacerlo con una batidora de cuchillas o como hice yo, aplastándolo con ayuda de un tenedor.
Lo añadimos a nuestra masa, mezclamos con la espátula para que se reparta bien.
Con el horno precalentado a 180ºC, vamos poniendo bolas en una bandeja de horno cubierta con papel de horno. Con ayuda de una cuchara, las aplastamos para que cojan forma de "cookie". No las pngáis muy juntas ni las hagáis demasiado grandes, ya que en el horno crecen bastante!
Horneamos durante 20 minutos (o hasta que veamos que se empiezan a dorar) y las dejamos enfriar.
 

VARIACIONES: se pueden añadir a la masa trozos o chips de chocolate negro que pega de maravilla con el plátano. Pueden añadirse nueces o algún otro fruto seco.
 
Las he llamado "galletas bizcochadas" porque no quedan duras o crujientes como otro tipo de galletas. Al llevar la fruta y la levadura, quedan más blanditas, como si fueran mini-bizcochos pero no tan esponjosos...no sé si me he explicado!! Bueno, pues las probáis y así salís de dudas!! ;)

 
Y como soy más cansina que ni sé, os animo una vez más a probarlas y si lo hacéis que me lo contéis!!
 
Por último os dejo con unas fotos de las últimas galletas que he ido haciendo, que se me acumulan las cosas para enseñaros y mis días tienen solo 24 horas!! (sí, como los de todos, jajajaja)
 
Estas fueron para Carla, la chica que ganó el sorteo
 


Y estas fueron para un encargo que me hizo una compañera de trabajo para el primo que iba a nacer! Son o no super tiernas?



 Espero que os hayan gustado!! Hasta dentro de nada!

Muás

Iratxe

domingo, 21 de octubre de 2012

Algo diferente: mermelada de calabacín

Me encanta el calabacín.
 
Lo como de un millón de formas y casi-casi podría decir que no me canso de comerlo.
 
Pero solo casi-casi...porque este año por poco me da algo!!
 
Ha sido el primer año en que hemos tenido huerta. Y como tal, hemos pecado de novatos.

 
Somos dos en casa. Ni idea de cuán productivas podían llegar a ser las plantas de calabacín. Así que todo inocentes, pusimos 9 plantas.
 
9
 
¡¡Madre de dios!! De mayo a principios de octubre hemos tenido calabacines sin parar! Tenemos el congelador lleno de calabacín. No nos entra absolutamente nada más. Ni un tupper.
 
Había que darle salida de alguna manera. Y me acordé que mi ama me había dicho que en una tienda vio que vendían mermelada de calabacín.¡Mi salvación! Aunque ya se ha acabado la temporada de calabacín...
 
Con el último calabacín (sin contar mi congelador, claro) decidí hacer la prueba. Busqué en internet si encontraba alguna receta y encontré bastantes. Cada una lo hacía de una manera, así que como me pasa siempre, de cada una me voy quedando con algún concepto y luego lo hago un "popurrí" en casa.
 
Hoy os explico cómo la hice y las cantidades que usé, pero podéis adaptarlo a lo que tengáis:

MERMELADA DE CALABACÍN

Ingredientes:
  • 1 calabacín
  • 440 g. de azúcar (la mitad del peso del calabacín)
  • zumo de un limón
Preparación

Pelamos y lavamos el calabacín. Lo pesamos para saber exactamente cuánto calabacín tenemos. Lo cortamos en dados y los echamos en un bol.














En el mismo bol ponemos el azúcar y el zumo de limón y lo dejamos macerar durante unas 6 horas para que el calabacín suelte el agua.


Ponemos nuestra mezcla en una cazuela y lo dejamos cocer a fuego medio durante 45 minutos. Según el agua que tenga el calabacín puede tardar más o menos. Tenéis que ver que el líquido se haya evaporado casi todo y que el calabacín está muy muy blando, casi como puré.
Lo quitamos del fuego y lo pasamos por la batidora para que no queden trozos de calabacín.
Lo echamos en botes de cristal aun caliente, los tapamos y los dejamos boca abajo. Esto servirá para que se haga el vacío y no se quede aire en la mermelada que la puede estropear.
 
NOTA: para la cantidad de azúcar, depende de la cantidad de calabacín y de lo dulces que os gusten las mermeladas. Hay que poner la mitad de azúcar que de calabacín como mínimo, y la misma cantidad de azúcar que de calabacín como máximo.

 
Y ya tenemos una mermelada de calabacín deliciosa!! La verdad que tenía mucho miedo cuando la hice, porque olía bastante mal...como a la calabacín crudo. Y pensaba: "ay dios qué asco, seguro que está malísimo y yo aquí con dos botes" Pero cuando se enfrío la probamos y ¡sorpresa! De primeras no sabes muy bien qué sabor tiene, pero luego de deja como un sabor a membrillo delicioso. Ideal para comer con queso freco o crema de queso.

 
Perdonad que no tenga más ni mejores fotos, pero creedme que merece la pena intentarlo.
 
La próxima entrada será más vistosa, prometido.
 
Muás!!!!
 
Iratxe

viernes, 19 de octubre de 2012

Podéis llamarme rara

Aun a riesgo de que me miréis mal o penséis que soy una rara del copón, tengo que confesar una cosa: ¡¡no me gusta Halloween!!

¡¡Horror!! "Que alguien detenga a esa chica que es un bicho raro".

Pero es así, no  me gusta.



¿Por qué? Pues no lo sé muy bien la verdad.

Quizá porque eso de "Jalogüin" no sabía ni que existía hasta que empecé a estudiar inglés por ahí a la tierna edad de 8 años. Nos contaban en qué consistía la fiesta, que se disfrazaban, que pedían caramelos,... Y yo lo veía como algo muy curioso...pero lejano. Algo anglosajón, que nada tenía que ver con lo que se hacía aquí y que me resultaba como algo "de allí".


Y de repente hace unos pocos años la fiesta de Halloween empezó a colonizarnos del mismo modo que las hamburguesas o que las series americanas. Y yo no entendía nada.

Tal vez porque a mi no me gusta que me obliguen a nada, tengo ese toque de "rebelde sin causa": que basta que me obliguen a hacer algo para que yo me niegue en redondo. Qué le vamos a hacer, soy así.


Pero es que a este paso vamos a acabar celebrando acción de gracias!!!!



Pero bueno, que después de este alegato "anti-Halloween" que acabo de hacer, también reconozco una cosa: metida en este mundillo decorativo-reposteril, he de reconocer que el tema Halloween da mucha inspiración y para hacer muchas cositas.

Así que voy a dejarme arrastrar por una vez por las masas y hacer algunas cosillas "halloweeneras", porque no todo el mundo es tan raro como yo!



Pero no quiero enrollarme, que además vengo con receta y todo!! Y estaban buenísimos!


Pero antes, ya sabéis que me gusta contaros los errores también...

Mi idea desde un principio era hacer una masa de magdalenas bicolor muy acorde con Halloween: morado y naranja y que al morder los cupcakes se vieran estos dos colores. Pues bien, el naranja salió naranja. Pero el morado...ejem!


Me resulta un tanto indescriptible el color. En facebook esta foto ha causado furor y ha recibido un montón de comentarios y sugerencias sobre lo que puede representar: que si el Ying y el Yang, que si una manzana pocha, que si es muy otoñal, un eclipse solar,... ¡Pero el color sigue sin nombre! Marrón-verde-kaka-chunga?? No sé, no sé... Pero por  más que le echara morado a la masa no había manera que se quedara morada! Y no era plan de echar medio bote y que luego se me quedaran los dientes negros al morder!


En fin, ahí os dejo la receta. Son cupcakes de vainilla siguiendo la receta del libro de Alma de www.objetivocupcake.com, pero variando un pelín la cantidad de azúcar como siempre...

CUPCAKES DE VAINILLA (12 unidades)

Ingredientes
  • 115 g. de mantequilla
  • 150 g. de azúcar
  • 3 huevos
  • 220 g. de harina
  • 8 g. de levadura (1 cucharadita)
  • 120 ml. de leche
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • colorante en gel (si es que queréis teñirla como fue mi caso)
 Preparación
Precalentamos el horno a 180ºC.
En un bol batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta que formen una crema. A continuación vamos añadiendo los huevos 1 a 1, sin añadir el siguiente hasta que no se haya integrado el primero. 
Tamizamos la harina junto con la levadura y echamos la mitad a la masa batiendo para que se integre.
Añadimos la leche junto con la vainilla e integramos. Por último, el resto de la haina y batimos suave lo justo par que se mezcle bien.
Si lo vamos a teñir, dividimos la masa en dos y a cada parte le añadimos el color seleccionado.
Preparamos las cápsulas de papel en el molde y las rellenamos alternando los dos colores al gusto, sin pasarnos de 2/3.
Horneamos durante 22-25 minutos. 
Dejamos enfriar en el propio molde durante 5 minutos y luego los sacamos a una rejilla.

En esta ocasión, para decorarlos usé unas cosillas que pillé en el Macro con las que estoy encantada: salsa de frambuesa y galletas Oreo ya trituraditas!!

Con un descorazonador de manzanas rellené los cupcakes con salsa de frambuesa y también les eché por encima para que hiciera de "pegamento":


Después, les eché bien de Oreo trituradas por encima simulando ser tierra o piedras. Por último, puse unas gominolas con forma de gusano y de araña por encima a modo de "bichejos" asquerosos y listo!


Ya veis que dan de todo menos miedo estos cupcakes. Eso sí, os aseguro que estaban buenísimos!! La combinación vainilla-frambuesa-Oreo está sorprendentemente buena! Así que seais o no "jalogüineros", os animo a probarlos.


Por cierto que las magdalenas las dividí en dos tandas y cada una la decoré de una manera, así que en el próximo post os enseño cómo quedaron las otras y de paso veis cómo quedaron los colores por dentro!!

Muás!!
Iratxe

martes, 16 de octubre de 2012

Así de simple: magdalenas de nata


Pues sí, porque de vez en cuando está bien volver a lo simple. A los sabores de cuando éramos peques. Cuando todo era más "natural", las magdalenas se hacían en casa y los cupcakes nos hubieran sonado a chino  mandarino.

 
Así que para estrenar mi batidora-amasadora nueva del Lidl (a 26,99€!!!!!) y para celebrar que se terminaba por fin mi "semana horribilis" de no tener tiempo "pa' ná", ahí que me puse a hacer magdalenas. Hacía tiempo que había visto una receta de magdalenas de nata y me apetecía probarlas, sobre todo para ver si servirían también como base para unos cupcakes. La vi de dos maneras, una en la que usaban aceite y otra en la que usaban mantequilla. Me decanté por la de mantequilla...otro día la otra!

 
El resultado es una magdalena super jugosa, de un sabor muy suave y la corteza de fuera se queda durita. Vamos, que las repetiré segurísimo! 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


No las decoré ni nada porque quería ver cómo sabían tal cual y porque como esta semana tengo más tiempo, tengo idea de hacer unos cupcakes y a lo  mejor también cake-pops...y claro, no era plan de cebarse a comer dulce de esa manera! Así que magdalenas solas que son más sanas ;) jejeje.
 


Para las fotos quedan sosas como ellas solas, eso sí!jajaja. Pero bueno, qué más da, lo importante es el sabor. Y para desayunar o merendar siempre vienen bien así.
 















 
 

Y aquí os dejo la receta para que las probéis:
 
MAGDALENAS DE NATA ( para 12 unidades)
 
Ingredientes:
  • 100 g. de mantequilla
  • 100 ml. de nata (yo usé de la de cocinar porque era la única que tenía, supongo que con la nata de montar quedarán aún más jugosas)
  • 3 huevos
  • 200 g. de azúcar
  • 200 g. de harina
  • 8 g. de levadura (1 cucharadita)
Preparación
 
Precalentamos el horno a 180ºC.
En un bol batimos la mantequilla junto con el azúcar  hasta que formen una crema. Vamos añadiendo los huevos uno a uno, no añadimos otro hasta que no se haya integrado el anterior.
Tamizamos la harina junto con la levadura y agregamos la mitad a la mezcla batiendo para que se integre. Añadimos los 100 ml. de nata sin dejar de batir. Por último, la otra mitad de la mezcla de harina y batimos lo justo para que quede todo bien integrado.
Preparamos las cápsulas de papel en el molde y las llenamos con la masa hasta 2/3 de su capacidad aproximadamente.
Las horneamos a 180ºC durante 25 minutos (al pincharlas con un palillo, este debe salir limpio).
 

 
Cuando estén listas, las sacamos del horno y las dejamos enfriar en la propia bandeja unos 5 minutos. Luego las sacamos y las dejamos enfriar completamente en una rejilla.
 
Por último...¡les hincamos el diente!

 
Ya veréis qué jugositas y qué suaves os quedan. Como siempre os animo a que las probéis y si lo hacéis contádmelo!!


 
Por cierto, cada día somos más por aquí, en el Facebook y en Twitter...iujuuuuuuu!!!!!! Muchísimas gracias de verdad!!
 
Muás
 
Iratxe