Hasta ahora había hecho cupcakes de zanahoria y son los favoritos de todas mis "cobayas-cata-postres". Luego probé a hacer galletas de zanahoria y se convirtieron en unas de nuestras favoritas en casa. Solo me faltaba probar a hacer la versión tarta, la ya conocidísima "carrot cake". Y como no podía ser de otra manera, se ha convertido en la favorita!
Primero tuvimos superporducción de calabacines en la huerta, de lo que salió una mermelada de calabacín experimental (aquí) y un congelador a punto de reventar lleno hasta arriba de calabacines. Luego tuve invasión de plátanos maduros que nos sobraron en el trabajo, de lo que salieron tres experimentos: galletas, cupcakes y mermelada. Ahora lo que toca es "overbooking" de zanahorias de la huerta, porque como nos gustan mucho nos emocionamos plantando.
Volví a hacer galletas de zanahoria (receta aquí) a petición de mi chico y también tenía que hacer unos cupcakes que me habían pedido. Pero aún así la nevera estaba a rebosar de zanahorias y la huerta ya ni os cuento... Algo más había que hacer con las zanahorias (además de añadirlas en todos los platos del menú semanal...).
Como por fin el fin de semana me tocaba librar (iujuuuuu!!!!!) y no coincidía con carrera (iujuuuuuujuuuuuuu!!!!) fuimos a conocer la casa de unos amigos que viven en otro pueblo y ya pasamos el fin de semana allí. Y yo dije: "quieto todo el mundo! Que el postre lo llevo yo!!"
Y claro, me hicieron caso, que con lo cabezota que soy ya sabían que iba a llevar algo sí o sí. Además tenía una oportunidad perfecta de ir dando salida a las zanahorias.
Primero pensé en cupcakes, pero luego me decanté por la tarta, que nunca la había hecho.
Y aquí os traigo el resultado. He de decir que me ha gustado aún más si cabe que los cupcakes de zanahoria. Quizá porque el bizcocho quedó super esponjoso y no le eché demasiado glaseado o crema y la proporción bizcocho-crema era menos que en los cupcakes, con lo que se apreciaba mucho el sabor del bizcocho.
Mi miedo a la hora de hacer tartas es no poder "catarlas" antes de que las prueben sus destinatarios (normalmente mi familia o en este caso mis amigos...). ¿Y si el bizcocho no se ha hecho bien o es un mazacote incomible? Pero en esta ocasión tuve suerte. Como llevo con el horno nuevo solo 3 meses y este era el cuarto bizcocho, aún no nos llevamos demasiado bien...
Podéis ver que mi especialidad repostera son los bizcochos "embarazados", con una panza tremenda. Sí, lo sé: menos levadura, horno más flojo, sin ventilador... El ventilador y la levadura descartados, así que está claro que la próxima vez tendré que poner el horno más flojo y a ver qué pasa.
Lo bueno fue que le pude "cortar la panza" y desayunármela, con lo cual ya sabía que estaba buenísimo!! :D
Para la receta consulté un par de libros, mis dos últimas adquisiciones: Las Recetas de la Pastelería Hummingbird y Pasteles, pastas, galletas, merengues, tartas, panes dulces y salados (o la biblia, como lo llamo yo). Al final opté por este último, pero le cambié muchísimas cosas, ya que le echaba nueces, pasas, harina con levadura integral y un montón de especies que ni tenía ni quería echar. Además decía que era para un molde de 22cm...¡y yo usé uno de 16cm sin problema! por último, el glaseado hice el que me gusta a mí con nata y no el del libro con mantequilla. Vamos, que se le parece más bien poco a la receta original!
Os dejo la receta tal y como la hice yo para que os animéis a probarla si es que aún no lo habéis hecho, ¡no sabéis lo que os perdéis!
PASTEL DE ZANAHORIA
Inspiración: el libro "Pasteles, pastas, galletas, merengues, tartas, panes dulces y salados " de Caroline Bretherton (Ed. BLUME). Tiempo: unos 20 minutos + la cocción Dificultad: si encontráis alguna me lo comentáis...pero no creo! Tamaño del molde: según el libro, 22 cm.; según mi experiencia con 16cm. basta.
Ingredientes:
- 225 ml. de aceite de girasol (o de oliva suave, nada de virgen extra)
- 3 huevos
- 200 g. de azúcar moreno
- 200 g. de zanahorias
- 275 g. de harina
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de canela
- 1 cucharadita de jengibre
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 cuhcaradita (8 g.) de levadura
- 100 ml. de nata para montar
- 100 g. de azúcar glass
- 200 g. (una tarrina) de queso crema
Precalentamos el horno a 180ºC.
En un bol, batimos juntos el aceite, los huevos, el azúcar y la vainilla. Tenemos que batir bien hasta que esté todo homogéneo y un poco espeso.
Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal. Vamos añadiéndola poco a poco a la mezcla anterior y batimos lo justo para que se integre.
Pelamos y rallamos o picamos muy finamente la zanahoria y la añadimos a la masa, mezclando con ayuda de una espátula para que se reparta bien. Por último añadimos las especias al gusto y removemos bien.
Engrasamos el molde con un poco de aceite y vertemos la mezcla. Con ayuda de una espátula alisamos la superficie.
Horneamos durante 45-50 minutos. Al pinchar con un palillo, este tiene que salir limpio.
Lo dejamos enfriar en el propio molde unos 10 minutos y a continuación lo desmoldamos y lo dejamos enfriar sobre una rejilla.
Para preparar el glaseado, ponemos en un bol la nata y el azúcar y batimos con varillas hasta que casi esté montada. En ese momento, añadimos la tarrina de queso y terminamos de montar.
Una vez que el bizcocho esté frío (o al día siguiente), lo cortamos por la mitad y rellenamos con el glaseado. Lo cubrimos con una capa fina de glaseado y lo metemos a la nevera una media hora para que se endurezca un poco (no creais que se va a endurecer mucho, ya que es nata y no lleva mantequilla). Le damos otra capa más generosa de glaseado por encima y ¡listo!
Estas son las fotos que le pude sacar al corte. De relleno no le puse demasida crema porque quería que se notara el sabor del bizcocho, pero eso al gusto!
VARIACIONES: se puede hacer sin añadir especias, o añadir solo canela, o se le puede añadir además de la canela y el jengibre nuez moscada. También podéis añadirle al bizcocho pasas y nueces e incluso ralladura de naranja.
Espero que os haya gustado ;)
Muás
Iratxe
