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jueves, 22 de noviembre de 2012

Carrot cake o mi tarta favorita desde ya

Hasta ahora había hecho cupcakes de zanahoria y son los favoritos de todas mis "cobayas-cata-postres". Luego probé a hacer galletas de zanahoria y se convirtieron en unas de nuestras favoritas en casa. Solo me faltaba probar a hacer la versión tarta, la ya conocidísima "carrot cake". Y como no podía ser de otra manera, se ha convertido en la favorita!


Primero tuvimos superporducción de calabacines en la huerta, de lo que salió una mermelada de calabacín experimental (aquí) y un congelador a punto de reventar lleno hasta arriba de calabacines. Luego tuve invasión de plátanos maduros que nos sobraron en el trabajo, de lo que salieron tres experimentos: galletascupcakes y mermelada. Ahora lo que toca es "overbooking" de zanahorias de la huerta, porque como nos gustan mucho nos emocionamos plantando.

Volví a hacer galletas de zanahoria (receta aquí) a petición de mi chico y también tenía que hacer unos cupcakes que me habían pedido. Pero aún así la nevera estaba a rebosar de zanahorias y la huerta ya ni os cuento... Algo más había que hacer con las zanahorias (además de añadirlas en todos los platos del menú semanal...).

Como por fin el fin de semana me tocaba librar (iujuuuuu!!!!!) y no coincidía con carrera (iujuuuuuujuuuuuuu!!!!) fuimos a conocer la casa de unos amigos que viven en otro pueblo y ya pasamos el fin de semana allí. Y yo dije: "quieto todo el mundo! Que el postre lo llevo yo!!"

Y claro, me hicieron caso, que con lo cabezota que soy ya sabían que iba a llevar algo sí o sí. Además tenía una oportunidad perfecta de ir dando salida a las zanahorias.

Primero pensé en cupcakes, pero luego me decanté por la tarta, que nunca la había hecho.


Y aquí os traigo el resultado. He de decir que me ha gustado aún más si cabe que los cupcakes de zanahoria. Quizá porque el bizcocho quedó super esponjoso y no le eché demasiado glaseado o crema y la proporción bizcocho-crema era menos que en los cupcakes, con lo que se apreciaba mucho el sabor del bizcocho.


Mi miedo a la hora de hacer tartas es no poder "catarlas" antes de que las prueben sus destinatarios (normalmente mi familia o en este caso mis amigos...). ¿Y si el bizcocho no se ha hecho bien o es un mazacote incomible? Pero en esta ocasión tuve suerte. Como llevo con el horno nuevo solo 3 meses y este era el cuarto bizcocho, aún no nos llevamos demasiado bien...



Podéis ver que mi especialidad repostera son los bizcochos "embarazados", con una panza tremenda. Sí, lo sé: menos levadura, horno más flojo, sin ventilador... El ventilador y la levadura descartados, así que está claro que la próxima vez tendré que poner el horno más flojo y a ver qué pasa.

Lo bueno fue que le pude "cortar la panza" y desayunármela, con lo cual ya sabía que estaba buenísimo!! :D




Para la receta consulté un par de libros, mis dos últimas adquisiciones: Las Recetas de la Pastelería Hummingbird y Pasteles, pastas, galletas, merengues, tartas, panes dulces y salados (o la biblia, como lo llamo yo). Al final opté por este último, pero le cambié muchísimas cosas, ya que le echaba nueces, pasas, harina con levadura integral y un montón de especies que ni tenía ni quería echar. Además decía que era para un  molde de 22cm...¡y yo usé uno de 16cm sin problema! por último, el glaseado hice el que me gusta a mí con nata y no el del libro con mantequilla. Vamos, que se le parece más bien poco a la receta original!

 Os dejo la receta tal y como la hice yo para que os animéis a probarla si es que aún no lo habéis hecho, ¡no sabéis lo que os perdéis!


PASTEL DE ZANAHORIA

Inspiración: el libro "Pasteles, pastas, galletas, merengues, tartas, panes dulces y salados " de Caroline Bretherton (Ed. BLUME).      Tiempo: unos 20 minutos + la cocción       Dificultad: si encontráis alguna me lo comentáis...pero no creo!    Tamaño del molde: según el libro, 22 cm.; según mi experiencia con 16cm. basta.
Ingredientes:
  • 225 ml. de aceite de girasol (o de oliva suave, nada de virgen extra)
  • 3 huevos
  • 200 g. de azúcar moreno
  • 200 g. de zanahorias
  • 275 g. de harina
  • 1 pizca de sal
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 cucharadita de jengibre
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cuhcaradita (8 g.) de levadura
Para el glaseado:
  • 100 ml. de nata para montar
  • 100 g. de azúcar glass
  • 200 g. (una tarrina) de queso crema
Preparación

Precalentamos el horno a 180ºC.
En un bol, batimos juntos el aceite, los huevos, el azúcar y la vainilla. Tenemos que batir bien hasta que esté todo homogéneo y un poco espeso.
Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal. Vamos añadiéndola poco a poco a la mezcla anterior y batimos lo justo para que se integre.
Pelamos y rallamos o picamos muy finamente la zanahoria y la añadimos a la masa, mezclando con ayuda de una espátula para que se reparta bien. Por último añadimos las especias al gusto y removemos bien.
Engrasamos el molde con un poco de aceite y vertemos la mezcla. Con ayuda de una espátula alisamos la superficie.
Horneamos durante 45-50 minutos. Al pinchar con un palillo, este tiene que salir limpio.
Lo dejamos enfriar en el propio molde unos 10 minutos y a continuación lo desmoldamos y lo dejamos enfriar sobre una rejilla. 


Para preparar el glaseado, ponemos en un bol la nata y el azúcar y batimos con varillas hasta que casi esté montada. En ese momento, añadimos la tarrina de queso y terminamos de montar.
Una vez que el bizcocho esté frío (o al día siguiente), lo cortamos por la mitad y rellenamos con el glaseado. Lo cubrimos con una capa fina de glaseado y lo metemos a la nevera una media hora para que se endurezca un poco (no creais que se va a endurecer mucho, ya que es nata y no lleva mantequilla). Le damos otra capa más generosa de glaseado por encima y ¡listo! 



Estas son las fotos que le pude sacar al corte. De relleno no le puse demasida crema porque quería que se notara el sabor del bizcocho, pero eso al gusto!

VARIACIONES: se puede hacer sin añadir especias, o añadir solo canela, o se le puede añadir además de la canela y el jengibre nuez moscada. También podéis añadirle al bizcocho pasas y nueces e incluso ralladura de naranja.

Espero que os haya gustado ;)

Muás

Iratxe



viernes, 16 de noviembre de 2012

El frosting (o crema) "perfesto": la no-buttercream

Si, como a mí, no os gusta nada la buttercream (ya sabéis, esa que lleva mucha mantequilla y todavía más azúcar glass en cantidades industriales)... ¡¡estáis de enhorabuena!!


A mí no me gusta la buttercream por varias razones: o sabe demasiado a mantequilla o, si le echas tanta azúcar como para que no sepa a mantequilla, entonces sabe demasiado a azúcar. Además, al metérmela a la boca no puedo dejar de pensar que es mantequilla pura y dura y no me termina de convencer esa textura a "grasaza" total. Por no mencionar el gasto en azúcar glass que conlleva...


Por eso siempre que hago cupcakes les pongo crema de queso (o cheese cream frosting, como se dice de forma "moderna"), con mucho queso y poca mantequilla o con queso y nata. Pero para según qué combinaciones no termino de verle el punto...por ejemplo, una crema de Baileys y que la base sea una crema de queso?? No sé no sé... Además al llevar queso te obliga sí o sí a refrigerarla, con lo cual la magdalena se queda seca.


Hasta que un día, trasteando entre los tropecientos blogs que sigo, finalmente vi la luz! En dos de ellos hablaban de una buttercream que no sabe a mantequilla, con una textura suave y mucha versatilidad. Cada blog lo hacía de una manera un poco distinta, pero la idea era la misma. Estos blogs son los siguientes:
  • Con corazón de azúcar: hay una entrada en la que habla de una buttercream super cremosa de Magnolia Bakery, la pastelería que se hizo famosa y que hizo famosos los cupcakes gracias a la serie Sexo en Nueva York. Al parecer, es la buttercream que usan allí.
  • Biscayenne: si no habéis visto su blog, sin duda os lo recomiendo. Un sitio con personalidad propia y unas recetas para quitar el hipo. Tiene una entrada en la que habla de "la crema pluscuamperfecta" y, aunque ella la hace también con queso, la metodología es la misma que en la anterior.


Pues bien, como me acababa de comprar un extracto de vainilla nuevo y quería probarlo, me decidí a hacer unos cupcakes de vainilla y probar este frosting también de vainilla. Una vez más, ese problema genético que tengo que me impide copiar recetas al pie de la letra, me hizo hacer una mezcla entre las dos. Usé menos azúcar y mantequilla que Con Corazón de Azúcar y no le eché queso como Biscayenne.


¿Qué os puedo contar del resultado? Pues que es PER-FEC-TO!!!!!!!! Queda una crema suave a más no poder, nada empalagosa y sin sabor a mantequilla. De hecho, a mí me recordaba totalmente a los helados de vainilla. Me queda probar hasta dónde llega su versatilidad. Es decir, en ninguno de los dos blogs he visto que la hayan usado más veces o con otras variaciones de sabor. Así que para próximas veces que  me dé por hacer cupcakes, tengo que repetirla y probarlo sustituyendo parte de la mantequilla por queso o probar a añadirle otros sabores e ingredientes a ver qué tal sale.

Ya os iré mostrando mis avances.


Como veis, puede usarse perfectamente con manga pastelera igual que una buttercream normal (los defectos que veis a las fotos son cosa de mi falta de habilidad, no es culpa de la crema...).

Eso sí, cuando veais la explicación y los ingredientes, no os asustéis porque lleva harina!






 
He intentado hacer un pequeño paso a paso para que no os resulte demasiado rara la receta. Aunque justo de la parte del medio no saqué fotos...qué desastre!! Lo que más os chocará es que lleva harina, ya que primero hay que hacer una especie de bechamel. Pero precisamente ahí está el truco, eso es lo que hace que no sepa a mantequilla y que podamos usar azúcar normal en lugar de icing sugar o azúcar glass.
 
 
LA NO-BUTTERCREAM PERFECTA (no se me ocurre qué nombre ponerle, la verdad)
 
Inspiración: Con Corazón de Azúcar y Biscayenne    Tiempo: 40 minutos aprox.   Dificultad: todo es pillarle el punto        Cantidad: para decorar unos 12 cupcakes (y os sobrará un poco para rebañar)
 
Ingredientes
  • 4 cucharadas de harina
  • 240 ml de leche
  • 250 g. de mantequilla
  • 150 g. de azúcar (de la normal, nada de glass)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
 
Soy un poco "zoquete" y se me olvidó poner el azúcar en la foto!!! :D
 
Preparación
 
En un cazo, calentamos un poco de harina cuidando de que no se nos tueste mucho. Apartamos el cazo del fuego y añadimos un poco de la leche, poco a poco y batiendo bien con unas varillas para que no nos salgan grumos.
(El paso de calentar la harina primero nos lo podemos saltar y directamente en el cazo echar la harina y poco a poco la leche).
 
Lo volvemos a poner al fuego (fuego medio) y echamos el resto de la leche sin dejar de batir.
 
 
Batiendo de vez en cuando para que no salgan grumos, lo calentamos unos 15 minutos (esto es a ojo, hasta que veais que ya está). Tiene que quedar una bechamel espesa, tipo así:
 
 
 
La dejamos enfriar. Tiene que enfriar bien para que luego no nos derrita la mantequilla. Si tenéis mucha prisa, podéis pasar la bechamel a un bol frío y la dejáis enfriando ahí.
 
Por otro lado, batimos la mantequilla, que tiene que estar a temperatura ambiente, para ablandarla un poco. Le vamos añadiendo poco a poco el azúcar y seguimos batiendo bien hasta que quede una crema esponjosa. Cuando ya casi esté, es el momento de añadir el extracto de vainilla y terminar de batir. Si quisierais hacerla con queso, se añadiría mitad de mantequilla, mitad de queso y se batiría todo junto.
 
Vamos añadiendo a esta crema la bechamel ya enfriada a cucharadas, sin dejar de batir. Si aún estuviera caliente nos derretiría la mantequilla y ya no tendría remedio... Cuando hayamos agregado toda la bechamel, batimos a velocidad alta un poco más.
 
 
Aquí es cuando alucináis con la textura tan esponjosa que adquiere la crema. Si quiesierais añadirle algún sabor o colorante, en este último "batido" sería el momento.
 
Tapamos el bol con papel film y lo metemos a la nevera 15 minutos para que la crema se asiente. Este paso es esencial !! Será el que haga que la crema coja la consistencia y textura perfectas. Se nos quedará algo así:
 


Como veis es super cremoso. Yo no pude evitar comer alguna cucharada para probarlo...y tenía la sensación de estar comiendo helado de vainilla! No se nota el azúcar y no sabe para nada a mantequilla.
 

Os cuento mi impresión frente a la buttercream:

VENTAJAS: no sabe para nada a mantequilla. Se usa azúcar normal, con lo que el ahorro para el bolsillo es importante y la tenemos en cualquier supermercado. Queda una crema muy esponjosa y suave, nada empalagosa. Se puede usar con manga pastelera y no necesita refrigeración para conservarla. Mucho más sencillo que otras alternativas al buttercream como el Swiss Meringue Buttercream (SMBC) o el merengue italiano, ya que no hay que andar haciendo merengue ni montando claras a determinada temperatura.
 
DESVENTAJAS: yo diría que ninguna.... Por decir algo, solo que hay que andar haciendo la bechamel, con lo que se tarda más que para hacer una buttercream normal.


 
Ahora solo me falta probar hasta dónde llega la versatilidad de esta crema, es decir, qué tal funciona añadiéndole sabores, galletas troceadas, licor,... Vamos, si aguanta igual de bien que la buttercream. Pero por lo que pude probar, yo creo que sí.
 
 
 

Espero que este post os haya servido de ayuda para tener una alternativa a la buttercream o si algún día os encontráis con que queréis hacer buttercream y no tenéis azúcar glass. Si la probáis contadme, que así entre tod@s vamos probando si realmente esta crema es la alternativa definitiva!!
 
Muás
 
Iratxe

P.D. las nubecillas que decoran estos cupcakes me las regaló mi ama, son americanas y están buenísimas!!



domingo, 11 de noviembre de 2012

Día mundial del brownie: brownie cheese cake banana!!

Bueno, pues desde aquí mi humilde (y nada original) aportación al Concurso del Autoproclamado Día Mundial del Brownie, promovido por El Monstruo de las Galletas. Y como me gustó mogollón la idea y yo me apunto a un bombardeo...pues allá que vamos!! La idea era para el día 11 del 11, es decir, para hoy, publicar una entrada con una receta de brownie y un jurado se encargará de elegir a los ganadores. Claro que para ganar hay que ser original...y hoy mi originalidad hace aguas!jajajaja.


Rayos!! Después de pensar y pensar, no se me ocurría nada nuevo u original, pero nada de nada. Pero como ayer iba a comer con mis suegros y les quería llevar algo diferente de postre (los tengo fritos a cupcakes a los pobres) y además tengo estos dos libros nuevos que me compré....



Os tengo que decir que son una pasada ambos! El de la pastelería Hummingbird muy "fino", con unas recetas estupendas. Y el de "Pasteles, pastas, galletas, merengues, tartas, panes dulces y salados" es una pasada!! De lo gordo que es parece la Biblia de la repostería! Un montón de recetas de bizcochos básicos, más elaborados, pasteles, pastas, empanadas, tartas, panes dulces, salados...Un montón de ideas y creo que se va a convertir en mi libro de cabecera.

¡Anda! Pero si salgo yo en la cucharilla!
 
Whoopie Pies, que es otra de mis asignaturas pendientes (buf! ¿cuántas van ya?), también aparecen, con lo que ya no tengo excusa para intentarlo. (Por cierto, qué manera más cutre de colaros la W...jajajaja).



No me enrollo más, a lo que estamos. Brownies. 

Increíble pero cierto, confieso que nunca había hecho un brownie "auténtico", hasta ahora los que había hecho eran en microondas (poca vergüenza la mía). Así que ya que iba a hacer uno "de verdad"...¿por qué no hacer dos versiones?

 
En lugar de un brownie normal, basándome en una receta del libro Las Recetas de la Pastelería Hummingbird, hice un Brownie Cheese Cake. 

Ummmmm, acompañado de un café y un chupitillo de patxarán...¡no se puede pedir más!
 
Con lo que me gusta a mí todo lo que lleve queso!!!!! Brownie y tarta de queso mezclado, increíble! ¿Cómo no había descubierto esto antes? Pero como ya sabéis que yo nunca copio las recetas al pie de la letra, le hice unos cambios. Además la gracia de este Concurso era ser original...y no creo yo que copiar una receta de un libro sea muy original.

 
He hecho además dos versiones para probar, ya que encendía el horno...

Esta es un brownie cheese cake con trozos de Oreo (sin más, un experimento para casa, por ver qué tal queda).

Foto horrible que tuve que sacar por la noche
 
Este otro en cambio, el que llevé a la comida, es un brownie cheese cake banana!!!!!

 
Sí, este es el que "presento" al concurso, que es el que está un poco más elababorado y puede tener algo de "original".

Está compuesto por una capa de brownie, otra de cheese cake y una última de mermelada casera de plátano (receta aquí). Ummmm...rico- rico y con fundamento, como diría aquel ;)

Como no quiero aburriros más, aquí os dejo la receta:

BROWNIE CHEESE CAKE BANANA (para 12 porciones)

Inspiración: Las Recetas de la Pastelería Hummingbird    Tiempo: 1 hora aprox.   Dificultad: para todos los públicos, incluso los torpes.    Tamaño del molde: uno rectangular de 33x23 o, en mi caso, uno rectangular de 25x20 y otro circular de 18cm de diámetro (vamos, que tenéis brownie para rato)

Ingredientes
 
Para el brownie:
  • 200 g. de chocolate fondant
  • 200 g. de mantequilla
  • 150 g. de azúcar
  • 3 huevos
  • 110 g. de harina
Para el cheese cake:
  • 400 g. de queso crema
  • 150 g. de azúcar glacè
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 2 huevos
Preparación

Para el brownie: colocamos el chocolate en trozos en un bol apto para microondas. Lo calentamos hasta derretirlo. Lo mejor es darle "golpes" de 30 segundos de microondas, sacarlo, remover y si vemos que necesita más, otros 30 segundos. Yo lo tuve que poner 3 veces. Lo dejamos templar.
Ponemos la mantequilla y el azúcar en un bol y lo batimos con varillas hasta que quede una crema homogénea. Añadimos los huevos uno a uno, rebañando las paredes del cuenco tras cada adición con una espátula de goma. Añadimos la harina tamizado y batimos bien, hasta obtener una mezcla homogénea. Agregamos lentamente el chocolate derretido y mezclamos bien. Vertemos las masa en un molde engrasado y alisamos la superficie con un cuchillo o una paleta.
Reservamos.

Para el cheese cake: ponemos el queso crema, el azúcar y el extracto de vainilla en un cuenco y batimos con varillas hasta que veamos que la preparación se espesa y está homogénea. Añadimos los huevos uno a uno sin dejar de remover, rebañando las paredes del bol con una espátula de goma tras cada adición. Debe quedar una mezcla muy lisa y cremosa. Cuidado de no pasarnos batiendo porque podría pasar que se nos corte el queso. Vertemos esta mezcla sobre el brownie y alisamos.

Con el horno precalentado a 170ºC (mínimo 15 minutos antes), horneamos durante unos 40 minutos. El pastel de queso debe quedar firme al tacto y ligeramente dorado por los bordes.
Dejamos enfriar completamente, lo tapamos con papel film y lo metemos a la nevera un par de horas o, mejor, toda la noche.

Para presentarlo, lo desmoldamos con cuidado de que no se nos parta y le echamos por encima la mermelada de plátano (o lo que se os ocurra...o nada de nada porque así solo está de rechupete!!).

Otra kaka-foto sacada de noche...¡qué rabia!
 
Así de sencilla y así de buena es esta receta. Y sí, está tan buena como parece, jejeje. Para la otra de prueba que hice con Oreos, simplemente es añadir galletas Oreo picadas en la masa del brownie y le da un toque muy bueno y diferente.

Sí, lo sé, las fotos son cutres...pero es que las tuve que sacar mientras se servían los demás! Flipando estaban mis suegro de mi nivel de frikismo, claro.
 
Kiwi, frutas del bosque, fresas,... cualquier otra fruta que se os ocurra le puede ir bien a esta receta como cobertura final. Yo usé plátano porque tenía mermelada hecha en casa, pero podéis usar la que queráis o incluso preparar alguna crema o algo usando nata. Os quejaréis de sugerencias, e? ;)

 Esto ha sido todo por hoy, que no es poco. Espero que os haya gustado y como siempre...que la probéis! 

¡¡Y os desvelo mi truco final!! Lo único un poco "original" que se me ha ocurrido: si cogéis la primera letra de cada párrafo (a excepción de la receta, claro), la que está subrayada en color, se forman las palabras BROWNIE CHEESE CAKE (soy lo peor, sí). Poner también BANANA era ya meteros demasiada brasa!!!jajajaja (la W y la K las he metido de muy mala manera...pero es que vaya tela!!).

Muás

Iratxe
 

martes, 6 de noviembre de 2012

¿Qué hay de nuevo viejo? (Galletas de zanahoria)

Estas galletas volverían loco al mismísimo Bugs Bunny. Si las pillara no me dejaría ni una para mí. Menos mal que hemos andado rápidos en casa y nos las hemos zampado todas.

En dos sentadas.

26 galletas.


Y solo somos dos... Menos mal que hacemos mucho deporte, porque el día menos pensado salimos rodando!


El caso es que no se me hubiera ocurrido que se pudieran hacer galletas de zanahoria, pero por lo que voy viendo en este añito (casi) que llevo de repostera-aventurera se pueden hacer galletas de casi todo. ¿O de todo? Ummm, todo es investigar.

 
La primera vez que las vi fue en el blog de La Bakery Shop, y aluciné. Dije: "galletas de zanahoria????? Esto lo tengo que probar!! Si los cupcakes de zanahoria son mis favoritos...estas galletas tienen que ser lo más!"

Pero ahí se quedó la cosa, en mi cuaderno cada vez más interminable de recetas "pendientes". Pero hace poco las volví a ver en otro blog.



Un blog que descubrí hace poco y del que, confieso, estoy perdidamente enamorada: La Receta de la Felicidad. Os recomiendo que si no lo conocéis (cosa que lo dudo) os paséis a echarle un vistazo. Os enganchará totalmente y no podréis dejar de mirarlo y de babear con sus recetas y sus fotos.

Y no, no me ha pagado para que le haga publicidad ni me ha sobornado ofreciéndome probar alguna de sus obras, jajaja.


Ya me estoy enrollando como las persianas... En fin, que en ese blog también aparecía una receta de galletas de zanahoria, distinta de la otra que vi. Así que opté por hacer un "popurrí" de las dos y sacarme de la manga una nueva versión de la receta. Por suerte el experimento salió de 10!!


 El primero, y tal vez más importante, de los cambios que le hice es que no las rellené. En ambas recteas hacían "sandwich" de galletas poniendo dos y rellenándolas con cheese cream (crema de queso en cristiano). A pesar de que a mí la cheese cream me vuelve loca, ya sea haciéndola con nata o con mantequilla, no las rellené...¡por pereza!

No tiene otra excusa: me daba una pereza tremenda ponerme a hacer la crema, luego rellenar las galletas, luego zamparme a cucharadas y a lametazos toda la que sobrara... Así que hice galletas un poco más pequeñas y más gorditas para comerlas solas.

 







Pero bueno, que estas galletas un poco más grandes y más finas y rellenas, tiene que ser por lo menos pecado!
 
Además que son ideales por si vuestros "peques" se niegan a comer verdura. Siempre es más fácil engañarles con unas galletas que con un puré.
 

 
Y por si os lo estáis preguntando (y sino también), sí, esa zanahoria es de cosecha propia, de nuestra huerta. Si es que se la ve feliz y todo...
 

Ya no me enrollo más y aquí os dejo la receta:
 
 
GALLETAS DE ZANAHORIA (salen unas 26 no muy grandes)
 
Ingredientes
  • 150 g. de mantequilla con sal fría en dados (si no tenéis mantequilla salada, sirve la normal y le añadís un poco de sal)
  • 50 g. de azúcar moreno
  • 50 g. de azúcar blanquilla
  • 280 g. de harina
  • 2 zanahorias
  • un poco de canela (al gusto)
Preparación

Pelamos y lavamos las zanahorias. Las tenemos que rallar o picar lo más finas posibles, con batidora de cuchillas, picadora,... Yo lo hice con una picadora y no me esmeré demasiado, por eso se ven los trozos.
Colocamos en un bol todos los ingredientes juntos y los vamos amasando con las manos. Sí, sí, con las manos, a la antigua, que además da mucho gustirrinín! Tenemos que amasar bien hasta conseguir una bola de masa uniforme.
Con un rodillo, extendemos la masa y vamos cortando con cortadores de la forma y tamaño que queramos. Las colocamos en una bandeja con papel de horno debajo y las metemos en la nevera una hora. ¿Para qué? Si las horneamos estando bien frías, guardan mejor la forma en el horno. Si sois como yo unos "caga-prisas", las podéis meter en el congelador 15 minutos para acabar antes.
Precalentamos el horno a 180ºC, sacamos las galletas de la nevera y las horneamos durante 20 minutos (dependerá del tamaño y del grosor), tenéis que ver que los bordes empiezan a dorarse.
Las dejamos enfriar en una rejilla.



VARIACIONES: se pueden usar  100 g. de azúcar moreno y nada de azúcar blanquilla o al revés, yo usé mitad y  mitad para probar. Como os he dicho antes, también se pueden rellenar de cheese cream.


 
Yo por si acaso sigo insistiendo...si hacéis alguna de las recetillas que os pongo, no dudéis en decírmelo, que me hace mucha ilusión! Sobre todo si quedan bien, jejeje.

 
Gracias a todos por estar ahí, que ya somos un montón!!
 
Muás
 
Iratxe