* Para no perderos ninguna entrada nueva, la nueva dirección del blog es Ni Blanco Ni en Botella

martes, 5 de marzo de 2013

Cupcakes de toffee...¡¡y nueva imagen por fin!!

¡¡Ya era hora!! Después de un año con el blog aún no tenía una imagen o logo que lo representara. Y eso era algo que me traía de cabeza porque qué menos que tener una imagen que cuando la gente la vea sepa que se trata de tu blog o página, ¿no?
 
 
Mi relación con los programas de diseño, retoque fotográfico, etc. es totalmente nula. Alguna vez que lo he intentado, además, me he dado cuanta que no es lo mío, soy muy-muy lerda para estas cosas!! Empecé a buscar webs con diseños, pero ninguno terminaba de convencerme o me parecían muy impersonales. Luego intenté buscar gente que se dedicara a ello, pero los precios me parecieron desorbitados: 250€ por diseñarte un logo. Perdonad mi ignorancia, puesto que no sé el tiempo ni el trabajo que conlleva, pero me pongo a pensar en el tiempo y trabajo que me llevan a mí las galletas y tartas y su precio, y el precio del logo...y me parecía demasiado. Además que no está la cosa para semejante desembolso.

 
 
Lo intenté por otro lado algo más económico pero no hubo manera. Parece ser que la persona en cuestión no tenía ganas de trabajar...en fin. Que al final, por suerte, en la feria de artesanía en la que estuve coincidí con una chica que se dedica al diseño gráfico y se ofreció a diseñar un logo a mi gusto a un precio más asequible para mí. Después de varias pruebas, cambios y muchos emails, aquí tenéis el resultado!!!!!!!!!
 

 
¿Os gusta? Ya sé que ni aparecen galletas, ni cupcakes, ni tartas, pero eso era lo que quería. Quería algo que fuera sencillo, fresco, algo que no me acabe cansando y que pegue un poco conmigo. Como mi color favorito es el morado, las letras moradas. Y los lunares de colores le dan un toque alegre sin saturar demasiado a la vista.
Mil gracias a Josune que ha sido la artista en crearlo :D Si queréis contactar con ella para que os cree una imagen a vuestro gusto, le podéis escibir a josune.alcorta@gmail.com.


 Ahora ya vamos al lío con la receta de hoy. Hacía tiempo que compré pasta de toffee, de las famosas pastas de Home Chef, y tenía ganas de probarla de una vez por todas. Como el domingo íbamos a correr una media maratón bastante dura, pensé que sería de agradecer tener unos cupcakes en casa a la vuelta para recuperar fuerzas... (en realidad vamos a carreras porque es la excusa para luego irnos a comer por ahí y comer como auténticos cerdos como si no hubiera mañana). Hacía tiempo ya que no hacía cupcakes y era la excusa perfecta para estrenar la pasta de toffee.

 
¿Resultado? Bueníiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimos! Me ha encantado el sabor que les da tanto a la masa como a la crema. Que no es buttercream ni crema de queso, es crema de mascarpone!!! Creo que se va a convertir en mi frosting favorito. Le da una textura ligera, nada empalagosa, muy suave y el toffee le da como un sabor a caramelo delicioso. ¡¡Tenéis que probar!!
 
 

CUPCAKES DE TOFFEE

Inspiración: la masa está sacada de los "Cupcakes de caramelo" del libro de Objetivo: cupcake perfecto de Alma Obregón. El frosting de mascarpone, en cambio, está adaptado del libro "Cupcakes" de Estérelle Payany de Libros Cúpula (son unos libros pequeñitos de 3,90€ que ya os he hablado alguna  vez).
Dificultad: de buenas a primeras yo diría que ninguna
Tiempo: 15 minutos + 25 minutos de horneado
Cantidad: rinde para 12 cupcakes
 
Ingredientes
  • 115 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 100 g. de azúcar (en la receta original pone 220 g.)
  • 3 huevos
  • 200 g. de harina
  • 1 cucharadita de levadura (unos 8 g.)
  • 120 ml. de leche
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 3 cucharadas hermosas de pasta de toffee (si no encontráis o no tenéis, se puede sustituir por caramelo líquido)
Preparación
 
Precalentamos el horno a 180ºC.
Tamizamos la harina junto con la levadura y reservamos.
En un bol batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta que forme una crema. Vamos añadiendo los huevos uno a uno batiendo hasta que se integren.
A continuación vamos añadiendo la mitad de la harina con la levadura, batiendo lo justo para que se integre.
Disolvemos la vainilla en la leche y lo añadimos a la masa batiendo un poco.
Terminamos de añadir la harina que queda.
Por último, añadimos la pasta de toffee (o el caramelo) y removemos con una espátula para que se reparta bien por la masa.
Colocamos las cápsulas de papel en el molde y las rellenamos con la masa hasta 2/3 de su capacidad.
Horneamos durante unos 25 minutos a 180ºC.
Cuando estén listos (al pincharlos con un palillo o aguja, debe salir limpio), los sacamos. Dejamos reposar en el molde 5 minutos y luego los pasamos a una rejilla para que terminen de enfriarse.
 
Para el frosting de mascarpone
  • 1 tarrina de queso mascarpone (250 g.)
  • 2 cucharadas de nata líquida para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • 2 cucharadas de pasta de toffee (o caramelo líquido)
     
En un bol ponemos la nata y el queso mascarpone, al que previamente le habremos quitado el suero (ese liquidito que tiene en la tarrina). Con ayuda de unas varillas, batimos a velocidad alta. No os desesperéis!!!! Al principio parece un aguachirri que no va a adquirir una textura de crema ni a la de tres. Pero seguid batiendo y veréis cómo de repente coge volumen, como si fuera nata que se monta. Cuando esté así, le añadimos la pasta de toffee (o el caramelo) y batimos un poco más. Guardamos un rato esta crema en la nevera para que coja más consistencia.
 
* Como veis yo no le puse azúcar. Podéis ponerle tranquilamente, para que le dé un sabor más dulce.
 
 
Decoramos los cupcakes con la crema al gusto y listo!! Según cuánta crema les pongáis, es posible que con estas cantidades no os llegue. De hecho a mí me dió para 9 cupcakes...
 
VARIACIONES: como  ya os he dicho, la pasta de toffee puede sustituirse por caramelo líquido, ya sea comprado o hecho en casa. Se podrían rellenar de la propia pasta de toffee, pero yo no lo hice porque me parecía ya demasiado gocho!! Otra opción que quedaría deliciosa sería rellenar los cupcakes de la propia crema de mascarpone. Para decorarlos podríamos también echarle un chorrito de caramelo por encima.
 
 
 
Os recomiendo que probéis la crema de mascarpone, ya sea con toffee o con el sabor que queráis! Es muy, muy suave de sabor, no empalaga y tiene una textura muy delicada. Si la probáis ya me contaréis qué tal!!
 
Muás
 

viernes, 1 de marzo de 2013

Kanelbullar o rollos de canela o cinnamon rolls

Estos rollos de canela son típicos de Suecia, aunque en Estados Unidos deben de ser también muy populares. En mi caso, y por triste que pueda sonar, tuve conocimiento de estos rollos gracias a Ikea. Sí, toda mi relación con la cultura sueca por desgracia se debe exclusivamente a Ikea...¡qué le vamos a hacer!

 
Siempre que paso por esta famosa tienda de muebles tengo que tomarme un café con un rollito. Si no, es como si no hubiera ido (sí, lo sé, ya os he dicho que era triste lo  mío...). El caso es que desde que los probé la primera vez he querido aprender a hacerlos en casa porque me encantan. Mira que nunca he sido muy de canela, pero oye, que últimamente me estoy aficionando!
 
 
Hace un tiempo, buscando por internet distintas recetas para hacer unos kanelbullar típicos (que oye, ya que los iba a hacer que fueran lo más "suecos" posibles, no?) me encontré con un archivo pdf para descargar con la receta...de IKEA!!!!!! Sí, una receta de Ikea para hacer sus rollitos de canela. Así que me la descargué y  me disponía a hacerla (¿acaso hay algo más sueco que Ikea?) pero me encontré con un pequeño problema: no entendía las cantidades!!!
 
A ver, igual es que yo soy un poco lerda, pero es que qué entendéis vosotros por 700 ml de harina? ¿¿Mililitros de harina?? Pero eso qué es?????????? ¿Tengo que coger 700 ml de agua y echarle toda la harina que pueda? ¿Y 50 ml de azúcar? ¿Tengo que derretir el azúcar y si eso ya la mido?
 

 
 Cómo son estos suecos oye, que lo mismo te hacen una mesa con un nombre impronunciable tirada de precio que te ponen las cantidades de las recetas "a su manera". Eso sí que es hacerse el sueco y lo demás son tonterías!! (que conste que no me llevo comisión de ningún tipo con esta entrada aunque lo parezca!)
 
Así que después de mi frustración con esta receta, me tuve que poner a investigar de nuevo.
 
 
Cuál  fue mi sorpresa que receta que veía, receta que nada tenía que ver con la anterior. Cada una de las recetas que consulté era distinta! Variaban no sólo las cantidades sino también los ingredientes! Incluso los levados no tenían nada que ver de unas recetas a otras. Total que no me ha quedado claro cuáles son los típicos rollos de canela suecos o kanelbullar. Así que no hay más remedio, me tengo que ir a Suecia a probarlos. O..., bueno..., igual con volver a comprar unos muebles... ;p
 

 
En fin, que empiezo a desvariar y me voy por las ramas. Como todas las recetas que consulté eran distintas, decidí hacer un "popurrí" y crear mi propia mezcla, a ver qué pasaba. Sí, ya veis, me gusta el riesgo ;p
 
Hice así como un "mix" entre todas las recetas que ví y crucé los dedos para que de ahí no me saliera una masa inmunda que no se la comería ni un perro hambriento. Por suerte, mis plegarias fueron escuchadas y el resultado fue maravilloso. ¡¡Qué sabor!! Ñaaaaaaaaaaaaaaaaaam!!!!!!
  

 
 

KANELBULLAR / ROLLOS DE CANELA / CINNAMON ROLLS

 
Inspiración: un popurrí de aquí y de allá...
Dificultad: esperar los tiempos de levado
Tiempo: 30 minutos + tiempos de levado + 30 minutos horno
Cantidad: salen unos 18 rollos
 
Ingredientes
  • 125 ml. de leche
  • 100 g. de mantequilla
  • 2 huevos
  • 50 g. de azúcar
  • 25 g. de levadura fresca de panadería (un cubo) *los venden en casi todos los supermercados, de la marca Levita. Puede sustituirse por un sobre de levadura seca de panadería
  • 450 g. de harina de fuerza
  • 1 pizca de sal
Para el relleno
  • 100 g. de azúcar moreno
  • 3 cucharadas de canela
  • 25 g. de mantequilla
Para el glaseado
  • 1 huevo
  • azúcar
Preparación
 
* Los preparé amasando con panificadora, así que estos pasos que os explico ahora son para hacerlos en panificadora. Un poco más abajo os cuento cómo poder hacerlos si no tenéis más remedio que amasar a mano.*
 
Disolvemos el cubo de levadura en la leche y lo ponemos en la cubeta de la panificadora. A continuación vamos añadiendo el resto de los ingredientes en el siguiente orden: los dos huevos ligeramente batidos, la mantequilla cortada en trozos, el azúcar, la harina de fuerza y la sal. Programamos en el programa de sólo amasar. En el caso de mi panificadora, el programa de amasar amasa y además hace el levado.
 
* En caso de hacerlo a  mano, procedemos de la siguiente manera: disolvemos la levadura en la leche. En un bol o sobre una superficie limpia, disponemos la harina, el azúcar y la sal, hacemos un hueco en el centro (en plan un volcán) y vamos añadiendo los huevos, la mantequilla cortada y la leche con la levadura. Y ahora no queda otra que amasar. Tenéis que amasar hasta que todos los ingredientes se integren bien y podáis formar una bola de masa elástica pero que no se os pegue a las manos. Colocáis esta bola en un bol, tapáis con un paño y lo dejáis levar hasta que doble su volumen. ¿Cuánto tiempo es esto? Pues depende principalmente de la temperatura y la humedad. En un sitio un poco cálido en un par de horas estará lista. *
 
A partir de aquí seguimos igual para los dos casos. Cogemos la bola de masa y la golpeamos con el puño para quitarle un poco de aire y trabajarla mejor. La extendemos sobre una superficie enharinada con ayuda de un rodillo. Tenéis que intentar lograr una forma lo más rectangular posible para luego enrollar  mejor.
Ahora toca preparar el relleno.

 

Derretimos la mantequilla y con un ayuda de un pincel pincelamos bien toda la superficie de la masa. Embadurnar sin miedo!
Mezclamos el azúcar moreno con la canela y vamos espolvoreando esta mezcla por encima de nuestra masa. Este es el relleno rico-rico, así que sin ratear.
Enrollamos la masa a lo largo, sin apretar demasiado porque luego va a volver a levar. Para que no se nos abran los rollos, lo mejor es pintar con un poco de huevo batido el extremo que cierra el rollo, así se queda un poco pegado. 
  
  
 
Con un cuchillo de sierra, vamos cortando "lonchas" de masa, con cuidado de no romperlas.
Las disponemos en una fuente apta para horno que previamente habremos engrasado con un poco de mantequilla. No os preocupéis si quedan huecos entre los rollos.
Tapamos la fuente con un paño o trapo y volvemos a dejar levar un par de horas aproximadamente. Veréis que pasado ese tiempo los rollos han doblado el volumen y están todos pegados. En este punto, si queréis tener los rollitos recién hechos para desayunar, podéis cubrir la fuente, meterla en la nevera toda la noche (esto ralentiza el levado) y sacarla a la mañana media hora antes de hornear.
 
Precalentamos el horno a 180ºC.
Pincelamos la superficie de los rollos con huevo batido y los horneamos durante 25-30 minutos. No os paséis ni esperéis a que se doren muchísimo porque entonces se os quedarán los rollos resecos.
Recién sacados, los espolvoreamos con azúcar blanco. (algunas de las recetas que vi preparan un glaseado con nata o con otras cosas para pincelar los rollos)  
 
 
Tomarlos templados es una maravilla. Acompañados de un vaso de leche, un buen café o un té son un desayuno o merienda irresistible. Yo los preparé el otro día, que hacía por aquí un frío del copón y no paraba de nevar...así que fueron vistos y no vistos!!
 
Estos rollos aguantan bien un par de días, más no porque no deja de ser un bollo y se va poniendo duro. En casa nos los acabamos al segundo día y ya no estaban igual. Pero oye, que los mojas en el café y como nuevos!! 
  
¡¡Mirad qué miguita tan apetecible tienen!! 
 
VARIACIONES: como ya os he dicho, cada una de las recetas que consulté los hacía de una manera diferente, así que fijaos qué de variaciones hay! Aparte de lo de glasearlos con nata, en algunas de las recetas utilizaban para la masa un poco de cardamomo. Yo la verdad que nunca he usado esta especia y no sé qué sabor le dará.
Otras variaciones que se me ocurren son, por ejemplo, añadirle al relleno trozos de fruta fresca, como manzana, arándanos, frutos rojos,... O también frutos secos. Aunque ahí ya no serían rollos de canela sino rollos de "x".
 
 
Espero que os haya gustado la receta y como os digo siempre (aunque creo que nadie me hace caso...) si la probáis contádmelos porfi!!!! De verdad que para estos días de duro invierno que estamos viviendo (aquí ha estado 4 días nevando sin parar y cuando ya por fin sale el sol es para hacer un frío que pela y convertir las calles en pistas de hielo!!!!!) estos rollos calentitos son una delicia y entran la mar de bien!!
 
Muás 

martes, 26 de febrero de 2013

Tarta y cupcakes de Guiness (sí, de la cerveza ;) )

Llega un momento en la vida de todo bloguero gastronómico-repostero en que descubre que tiene un problema. Quizá incluso que se le está yendo de las manos. Ese descubrimiento viene rebelado por dos acontecimientos,  que pueden ocurrir  juntos o separados:
  1. Te pasas más tiempo sacándole fotos al plato que cocinándolo.
  2. Tienes a todos los comensales esperando sin poder comer hasta que tú acabes de hacerle fotos a lo que has cocinado.
 
Sé que muchos de los que estáis leyendo esto me entendéis a la perfección porque os ha pasado lo mismo. Crees que tienes todo bajo control, que sólo es un hobby y que no eres para nada friki. Pero no. Un día te ves en alguna de las dos situaciones anteriores (o incluso en las dos a la vez) y te das cuenta de que estás perdida.
 
 
Bien, pues yo me he visto en ambos casos...más de una vez!!!! Y creo que ya irremediablemente no hay vuelta atrás. En el caso de la receta que os traigo, con la tarta, me vi en la situación número 2. Lo que pasa que no veía a mi familia muy por la labor de esperar a que yo terminara de hacer el "tonto" y tuve que hacer las fotos a todo correr (de ahí que más de la mitad me salieron movidas, torcidas, horribles,...).
 
Lo más curioso de la situación número 2 es la cara de asombro de los comensales, ya que les "amenazas" con que ni se les ocurra empezar a comer porque tienes que hacer fotos para el blog. Y ves que miran con cara de preocupación y asombro. Y entre ellos intercambian miradas como comunicándose telepáticamente en plan:
 
- Oye, pero ¿qué hemos hecho mal para acabe así?
- No sé, yo pensaba que era normal...
- ¿En qué momento se ha convertido en una friki?
- Si cuando la ves parece una chica normal
- etcétera

En fin, sólo quería compartir mi problema, en plan Alcohólicos Anónimos pero en versión Blogueros Anónimos... Pero voy al lío ya con la receta porque no os la podéis perder!! Para nada sabe a cerveza, más bien a chocolate intenso, con un toque diferente. Y la combinación con el frosting de nata es simplemente espectacular, vamos, que me hubiera comido media tarta de una sentada!! Aunque aviso, es consistente, nada de un bizcocho esponjosito, no, es un señor bizcocho.


 

TARTA GUINESS

Inspiración: muuuuuuchos blogs! No voy a nombrar todos porque fueron muchos y porque en todos era prácticamente la misma receta, que originalmente es de Nigella Lawson. Yo le he cambiado  la cantidad de azúcar (originalmente pone 400 g.)
Tamaño del molde: molde de 26 cm de diámetro
Dificultad: desmoldarlo sin que se rompa
Tiempo: 15 minutos + 35-40 minutos de horno

Ingredientes
  • 250 ml. de cerveza Guiness (o cualquier otra cerveza negra)
  • 250 g. de mantequilla
  • 75 g. de cacao en polvo sin azúcar
  • 300 g. de azúcar
  • 250 g. de harina
  • una cucharada de extracto de vainilla
  • 2 y 1/2 cucharaditas de bicarbonato
  • 140 ml. de nata de montar (mínimo 35% materia grasa)
  • 2 huevos
Para el frosting
  • 250 ml. de nata de montar
  • 250 g. de queso crema
  • 3 cucharadas de azúcar

Preparación

Precalentamos el horno a 180ºC.
En un cazo ponemos a calentar la cerveza. Antes de que rompa a hervir la retiramos del fuego y le añadimos la mantequilla troceada. Removemos para que la mantequilla se derrita del todo. Reservamos.
Batimos los huevos junto con la nata.
En un bol ponemos la harina, el cacao, el azúcar y el bicarbonato y con unas varillas manuales o con una cuchara revolvemos bien para que quede todo integrado. Tenemos que conseguir unos polvos de un color uniforme.
Vertemos los huevos y la nata en el bol de los sólidos. Vertemos también la mezcla de cerveza y mantequilla y la cucharada de vainilla. Con ayuda de las varillas (yo lo hice con las manuales) removemos todo bien hasta que nos quede una masa homogénea.
Engrasamos el molde y vertemos la masa en él. Lo metemos al horno y lo cocemos a 180ºC durante unos 35 o 40 minutos. Para comprobar que está hecho lo pincháis en el centro con un palillo, si sale limpio es que ya está.
Lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar para desmoldarlo.
 
 
Para preparar el frosting los ingredientes tienen que estar bien fríos para que adquieran bien la textura. En un bol ponemos la nata junto con el azúcar y con ayuda de unas varillas (eléctricas mejor para no dejarnos el brazo) semi-montamos la nata. ¿A qué me refiero con semi-montar? Pues que tenemos que montarla pero no del todo, sin que llegue a estar firme del todo. Añadimos el queso cremo y batimos bien, terminando de montar.
Refrigeramos para que coja mejor textura.
 
Cuando el bizcocho esté frío, lo glaseamos con la crema de queso y nata. No hace falta que quede perfecto, ni liso ni nada. La gracia es que al quedar el bizcocho negro y el glaseado blanco, se supone que imita un poco a la cerveza Guiness con esa espuma blanca y densa.
 

Aunque no se vea muy bien, aquí veis el corte del bizcocho. Lo dicho, consistente!

Una foto muy de andar por casa... ;)

Lo mejor es dejar el bizcocho de un día para otro, para que se asiente. El día que lo hice el bizcocho era muy frágil y blando, mientras que al día siguiente era ya más consistente y denso.
 
También se puede hacer la versión cupcake de esta tarta. Para ello, teneís que reducir la cantidad de ingredientes exactamente a LA MITAD, y así os saldrán 12 cupcakes. El tiempo de horneado lo tenéis que reducir también a 25 minutos.
 

De verdad que lo hagáis en la versión que lo hagáis, ya sea en tarta o en cupcakes, esta receta es realmente deliciosa. Sobre todo recomendable para los amantes del chocolate, ya que sabe a trufa. El contraste con el frosting de nata tan suave es una maravilla. Así que os la recomiendo sin duda!



Por último, deciros que el domingo se acabó el plazo para participar en el sorteo de mi primer cumple-blog y que ayer a la mañana mañana hice el sorteo. La ganadora ha sido Esther Crespo, que participó en Facebook. Enhorabuena!!!!!! Mil gracias a tod@s los que habéis participado y gracias por los comentarios que he recibido :D

Muás

viernes, 22 de febrero de 2013

PAP macetas de galleta

Como lo prometido es deuda, me he puesto al lío y os he preparado un tutorial para hacer las macetas de galleta que os enseñé aquí. Son un regalo estupendo para el cumpleaños de la madre, la suegra...o para el Día de la Madre, que aunque aún falte tiempo, habrá que practicar antes un poco, no? Y más con el tiempo que pronostican este fin de semana por aquí...
 
 
Ya podéis perdonar la calidad y el color de las fotos, pero las hice de noche y en la cocina (que como llevamos poco tiempo en la casa nueva aún funcionamos con bombillas y tal...). Pero creo que lo esencial para que podáis hacerlas vosotr@s en casa se entiende.
 
Vamos a ello.
 
NECESITAMOS:
  • masa de galletas (si queréis, coloreada de naranja o marrón para que simule el color de las mecetas)
  • cortadores circulares de dos tamaños. Si tenéis un juego de cortadores redondos, cogéis uno y el inmediatamente menor.
  • cortador en forma de flor o circular más pequeño (es con el que vamos a hacer el hueco donde meter la tierra)
  • glasa verde y negra
  • galletas oreo trituradas (para la tierra)
  • palos de brocheta
       
Lo primero es cortar las galletas. Aquí se me pasó sacar una foto para que se entendiera mejor... Para cada maceta cortaremos dos círculos pequeños y dos grandes. A uno de los grandes le cortaremos el centro con el cortador de flor u otro circular:

 
Para que lo entendáis mejor, en la foto de arriba, las galletas de la fila de la izquierda nos servirían para hacer una maceta (dos círculos pequeños, uno grande y otro grande "vaciado").
 
Las horneamos como siempre y nada más salir del horno, esto es súper importante, les clavamos a los círculos grandes el palo de brocheta. Hay que hacerlo aún calientes porque si se empiezan a enfriar es fácil que se nos rompa la galleta.

 
 
Dejamos que se enfríen completamente en una rejilla.
 
Cuando las hice sólo tenía en casa palos de estos que son tipo los de las piruletas. Si tenéis brochetas o palos de  madera tipo los de los polos, mejor, ya que será más fácil pegar luego la flor.
 
Una vez frías (mejor de un día para otro), toca montar las partes de la maceta. Para ello cogemos un poco de glasa y la ponemos en la parte inferior de la galleta de borde:

 

 
La pegamos encima de la que tiene el palo:
 
 
Ahora hay que pegar las dos galletas circulares pequeñas, que serán la que hagan de base. Ponemos un poco de glasa por encima de la galleta y la pegamos a las que tenemos montadas:
 
 
Esperamos a que se seque la glasa (mínimo 1 hora) para no correr el riesgo de que se nos rompa o desmonte al manipularla.
 
Cogemos un poco de glasa color negro o marrón oscuro, que será la que simule la tierra de la maceta. Rellenamos con ella el hueco que nos ha quedado en la maceta:
 
 
Sin dejar que se seque, echamos por encima unas galletas Oreo trituradas para que parezcan la tierra suelta:
 
 
Con esto ya tenemos lo que es la meceta acabada!!
 
Ahora ya vamos con las flores. En este punto, creatividad plena, cada cual que decore o haga las flores como más le gusten: margaritas, tulipanes, girasoles,..., con glasa, con fondant,... ¡como queráis!
 
 
Dejamos que las flores se sequen (de un día para otro sobre todo si son de glasa) y ahora toca la parte más "delicada" de la operación, que es pegarlas al palo. Para ello, ponéis un poco de glasa en la punta del palo, sed bastante generos@s!!
 
 
Si las hacéis con un palo tipo los de los polos de helado, al ser más anchos es fácil pegar las flores en ellos. Pero si las hacéis con palos de piruleta como yo, os cuento mi "trampa": cuando saqué las galletas del horno, antes de clavar los palos en las galletas hice un pequeño agujero con el propio palo en las galletas de flores:
 
 
Así a la hora de pegarlas al palo quedaron mejor sujetas.
 
Ya sólo nos quedan los detalles para darle más realismo a las macetas. Con un poco de glasa verde hacemos una línea a lo largo del palo (yo usé una boquilla del 4) para que parezca el tallo de la flor.
 
 
También podemos hacerle en la base unas hojas. Para esto hay que usar una boquilla de hojas (la número 67 de Wilton, por ejemplo) y tener un poco de  maña. Yo era la primera vez que las intentaba hacer y eso se nota...pero más o menos dan el pego! :p (sí, bueno, porque lo digo yo...)
 
 
¡Y esto es todo amigos! Dejamos que se seque la glasa del tallo y de las hojas y ya tenemos unas macetas de galleta que dejarán a todo el munto boquiabierto y preguntando: pero...¿se come todo? ¿todo es galleta? Tendréis que estar rápidos en contestar antes de que alguien le pegue un bocado al palo!


 
Espero que os haya gustado y lo  más importante...¡¡que se entienda!! Que a veces pienso que me explico un poco mal... Si intentáis hacerlas me encatará ver el resultado, así que no dudéis en enseñármelo :D
 
Muás

martes, 19 de febrero de 2013

Spéculoos o galletas para el café

Por si no os suena el nombre Spéculoos (yo no las conocía con ese nombre) son esas galletas que en muchas cafeterías te dan para acompañar al café y que pone "Lotus". Me encantan, de hecho hasta había veces que me tomaba un café sólo para que me dieran la galleta!! Aunque yo las llamaba galletas de caramelo o galletas belgas...¿por qué? Pues básicamente por ponerles un nombre cualquiera!
 
 
 
El día que descubrí que las vendían en un supermercado fue uno de los más felices de mi vida (vale, igual exagero un poco...). Ya cuando el otro día me topé con un pequeño libro con recetas a base de estas galletas entonces sí que fue lo más! No sólo vienen recetas con esta galleta, sino que viene LA RECETA de estas galletas. ¿Acaso se puede pedir más a un libro que cuesta 3,90€?

Con lo pequeños que son de tamaño, lo grandes que son de contenido!!!! Son una bomba estos libros

Según se explica, el nombre de estas galletas podría provenir del obispo (speculator en latín) San Nicolás, antiguamente símbolo de estas galletas. O también de las especias (species en latín) que le confieren ese sabor tan característico.


Si ya estaban buenas las galletas compradas, estas hechas en casa son lo mejor de lo mejor. ¡¡Qué sabor!! Ideales para el café, pero también para comer solas. O para hacer ciertos postres para darles un toque único, estoy deseando probar más recetas del libro. Desde ya mismo las declaro mis galletas favoritas con diferencia. De hecho fueron vistas y no vistas en casa!


SPÉCULOOS

Cantidad: con un cortador de tamaño similar a las galletas originales salen unas 50-60 (una barbaridad!!)
Inspiración: libro "Spéculoos"de Libros Cúpula
Dificultad: absolutamente ninguna. Bueno sí, aguantarse sin comer todas!!
Tiempo: 15 minutos + reposo + 15 minutos de horneado

Ingredientes
  • 1 huevo
  • 250 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 500 g. de harina
  • 250g. de azúcar moreno (en la receta original pone de mascabado, pero yo no encontré)
  • 1 cucharada de leche
  • 2 cucharaditas de canela en polvo
  • 50 g. de azúcar glas
  • 1 sobre de levadura
  • 1 pizca de sal
Preparación

En un bol batimos el huevo con la cucharada de leche.
En otro, tamizamos la harina junto con la levadura, la canela y la sal.
Cortamos la mantequilla en trozos y la mezclamos con el azúcar moreno (yo lo hice a mano). Añadimos el huevo batido con la leche y la mezcla de harina. Trabajamos la masa hasta que quede homogénea (en mi caso lo hice a mano). Formamos una bola, la envolvemos en film transparente y la dejamos reposar en la nevera durante 12 horas (en el libro pone "en un lugar fresco").
Cuando vayamos a hacerlas las sacamos 10 minutos antes para que la masa coja un poco de temperatura y la podamos extender  mejor.
Precalentamos el horno a 180ºC y cubrimos una bandeja de horno con papel de horno.
Extendemos la masa con un rodillo entre dos papeles de horno para que no se pegue y la dejamos a un grosor de unos 5-6 mm. Cortamos con la forma deseada y colocamos las galletas sobre la bandeja.
Horneamos durante unos 15 minutos.
Dejamos enfriar y...¡a comer!


El azúcar moreno y la canela le dan un sabor muy particular que combina de maravilla con el café. Imagino que en caso de hacerlo con mascabado en lugar de con azúcar moreno le dará un sabor aún más especial y característico. Aún así, os puedo asegurar que están  muchísimo más buenas que las Lotus de siempre. ¿Por qué habré tardado tanto en descubrir esta receta? jejeje



Espero que las disfrutéis y las degustéis porque no os vais a arrepentir de probarlas. Eso sí, si no podéis parar de hacerlas no me responsabilizo! ;)

Muás

P.D. Tengo pendiente de publicar un tutorial con las macetas de galleta...pero es que no podía esperar a compartir estaa receta!!

jueves, 14 de febrero de 2013

¿Y si cambiamos un poco? Galletas de queso azul y nueces

"No hay amor más sincero que el amor a la comida" George Bernard Shaw


Sí, así es. En el día de San Valentín, yo publico una receta que no puede estar más alejada de los topicazos de este día. Pero como ya comenté, no comparto las tradiciones de esta "festividad". Me parece un mayor gesto de amor prepararle a mi chico su plato preferido para cenar, que regalarle algo con un corazón.

Y aunque en casa "amamos" el dulce, también estamos enamorados locamente del queso.
Principalmente el blog está dedicado a mi pasión por el dulce, pero de vez en cuando está bien publicar algo que se salga un poco de la norma. Pero no demasiado e! Porque la receta que os traigo hoy no es dulce... ¡pero son galletas!
Unas galletas que se hacen en un plís y que como aperitivo para una celebración (incluida la de San Valentín) o para picar vienen la mar de bien. Además son ideales para aprovechar los restos de queso azul que tengamos por la nevera y las nueces. No os dejéis engañar por su aspecto tan soso y desaliñado. Ya sabéis que si algo nos enseñó "La Bella y la Bestia" es que la belleza está en el interior. Eso sí, sólo son aptas para los amantes del queso y las nueces, el resto abstenerse porque tienen un sabor marcado.

Allá vamos con la receta:

GALLETAS DE QUESO AZUL Y NUECES

Inspiración: receta de galletas de Stilton y nueces del libro "Pasteles. pastas, galletas, merengues, tartas, panes dulces y salados" (el mejor libro de todos para mí). Con alguna pequeña modificación.
Dificultad: cortar todas las galletas del mismo grosor (vamos, ninguna)
Tiempo: 15 minutos + enfriado + 20 minutos de horneado
Cantidad: la receta que os pongo rinde para unas 15 galletas
Ingredientes
  • 50 g. de mantequilla a Tª ambiente
  • 120 g. de queso azul
  • 1 huevo
  • 150 g. de harina
  • 60 g. de nueces troceadas
Preparación
Ponemos en un  bol la mantequilla y el queso y los batimos con las varillas hasta que se junten y formen una crema más o menos homogénea.
Tamizamos la harina y la vamos agregando a la masa. Frotamos con los dedos para formar migas de masa.
Añadimos las nueces troceadas y con una cuchara removemos para que se repartan bien.
Por último echamos el huevo y ahora sí con las manos vamos mezclando hasta conseguir una masa homogénea, intentando que las nueces hayan quedado bien repartidas.
Formamos un rulo con la masa de unos 5 cm. de diámetro, lo envolvemos en papel film y refrigeramos durante al menos una hora.

 
Precalentamos el horno a 180ºC.
Sacamos el rulo y vamos cortando con un cuchillo afilado rodajas de 1 cm (aproximadamente). Las colocamos sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear. (si queréis darle un toque "amoroso", siempre podéis extender la masa y cortar galletas con un cortapastas de corazón).

 
Horneamos durante 15 minutos. Pasado este tiempo, sacamos la bandeja y damos la vuelta a las galletas para que se doren por el otro lado 5 minutos más.
Sacamos y dejamos enfriar.
 
 
VARIACIONES: para darles más sabor se les puede añadir un poco de pimienta molida (yo no se la puse básicamente porque se me olvidó...). Podría probar a hacerse con otros quesos más suaves, pero no me responsabilizo del resultado!
Si, al igual que yo, sois amantes del queso, estas galletas os van a encantar. Y sino seguro que también. Lo dicho, no os dejéis llevar por ese aspecto tan "triste" que tienen! La belleza de esta receta no está en su aspecto sino en su sabor y en el factor sorpresa de zamparse unas galletas nada dulces. Son estupendas para acompañar una sopa o para añadirlas troceadas en una ensalada. Comérselas solas también es un placer!


Espero que la probéis. Si es así contádmelo porfis!

Muás

P.D. Esta es mi entrada número 100!!!!!! Ayyyyy, 100 veces ya que os he aburrido...cómo pasa el tiempo!jejejeje. Qué rabia, y para ser la número 100 voy y publico unas galletas feuchas...y en San Valentín!