* Para no perderos ninguna entrada nueva, la nueva dirección del blog es Ni Blanco Ni en Botella

domingo, 17 de marzo de 2013

Layer cake de limón y crema de mascarpone de spéculoos

Sí, sí, lo sé. Últimamente ando con las galletas spéculoos que no cago (perdón por la expresión!!). Pero es que están taaaaaaaaaaan buenas...y se me ocurren taaaaaaaantas recetas pecaminosas con ellas...
¡Prometo que de momento es la última!
El otro día fue el cumpleaños de mi novio y venían sus padres a comer a casa. Cómo no, le tenía que hacer una tarta o algo.
Como sólo éramos 4 hice una tarta pequeñita. Pero me encontraba con un dilema: a su madre le pirra el dulce (menos mal que coincido con la suegra en eso! ;p) pero a su padre no tanto (a no ser que le haga galletas que entonces se vuelve loco). A nosotros dos el dulce nos pierde de mala manera, así que nos daba igual.

Decidí hacer un bizcocho sencillo de yogur y darle un sabor a limón que le gusta a (casi) todo el mundo. Mi duda vino un poco a la hora de elegir el relleno. Tenía que ser un sabor que pegara con el limón, pero que no fuera excesivamente dulce. Y ya si tenía un toque a galleta sería lo más.

¡Bingo!

La crema de mascarpone que hice en los últimos cupcakes (tenéis la receta aquí) es muy suave de sabor y nada dulzona (a no ser que le añadas azúcar al prepararla). Y aún tenía por ahí un poco de crema de spéculoos que hice la semana pasada (aquí). Así que sólo tenía que combinar esas dos.


Resultado: es-pec-ta-cu-lar!!!!! Quedó una crema muy suave, con un ligero sabor a galleta pero nada empalagoso. Realmente os animo a que probéis, sobre todo si lo vais a hacer para gente que no es muy de dulce. Con esta crema le dais sabor a la tarta y esa humedad de la crema, pero sin esa sensación de estar comiendo mantequillorra a saco y calorías a tutiplén (que esta crema también las tiene, no nos vamos a engañar, pero menos).



Tanto mi suegra como mi suegro, que dijeron lo típico de "No, no, un cachito pequeño nada más para probarla", arramplaron con un trozo enorme sin rechistar. ¡Con eso os lo digo todo! Y eso que les había cebado a comer previamente...

¿Que no me creeis? Pues ya estáis tardando en probarla!!

LAYER CAKE DE LIMÓN Y CREMA DE MASCARPONE DE SPÉCULOOS

Para el bizcocho de la tarta hice el típico bizcocho de yogur de toda la vida de dios. Si queréis la receta es la que hice para esta tarta. En esta caso usé un yogur natural y para darle sabor a limón utilicé un sobre que me regaló mi amigo invisible , que son unos polvos de limón de Dr. Oetker pero traídos de Alemania (aquí no sé si hay). Si no tenéis esto, podéis utilizar un yogur de limón y ralladura de limón para darle un sabor  más intenso. Podéis apañaros también con aromas o pastas de sabores.

Esta vez, como quería una tarta pequeña, lo horneé en un molde de 10 cm. de diámetro pero que es bastante profundo. Tardó en hacerse un poco más de una hora. 
Para la crema de mascarpone:
  • 250 g. de queso mascarpone (una tarrina)
  • 3 cucharadas de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • 2 cucharadas de crema de spéculoos
Si no os apetece andar haciendo la crema en casa, en algunos sitios venden la crema ya hecha!! Aquí la encontré en  El Corte Inglés en una feria de estas que hacen de sabores del mundo. Pero supongo que en ciudades más grandes será más fácil de encontrar.



En un bol batimos la nata junto con el queso mascarpone con una batidora de varillas (o una KA si tenéis esa suerte de tenerla, o a mano si consideráis que necesitáis echar brazo). Cuando la crema coja consistencia, le añadimos la crema de spéculoos y batimos un poco más.
Antes ds usarla es  mejor dejarla reposar en la nevera para que coja un poquito más de consistencia.

Para esta tarta tuve que usar el doble de cantidad de crema, aunque me sobró un poco (lo cual no fue ningún problema porque me la comí a cucharadas).


Para montar la tarta

Una vez que tenemos el bizcocho frío y la crema preparada, procedemos al montaje.

Como yo preparé el bizcocho en un solo molde alto, lo primero que tuve que hacer fue cortar el bizcocho en tres partes (intentado que fueran de la misma altura las 3). Si horneáis en moldes bajos y en tres veces, os saltáis este paso.

Empezamos colocando el primer bizcocho y encima una capa de crema del grosor que queráis, en función de lo golosos que seais. Ponemos el siguiente bizcocho encima, una capa finita de crema y encima un poco de crema de spéculoos a secas (en la foto del corte se ve bien). Finalmente, cerramos con el tercer bizcocho. Aplicamos una primera capa muy fina de crema por los lados y por la cara superior, cubriendo la tarta. Esta capa tiene que ser fina porque su misión es "sujetar" las migas.


Aquí tenéis una foto casera del corte. ¡¡Le puse una señora capa de crema encima!!

Dejamos enfriar en la nevera una media hora. Ahora ya la cubrimos con el resto de crema (ayudándonos de una base giratoria mejor). La podéis dejar perfectamente lisa con la espátula o darle algún efecto más "decorativo". Yo primero la alisé bien y luego fui pasando la espátula de abajo arriba para formar esas rayas.
Para alisar bien la crema, despúes de haber cubierto bien toda la tarta lo que hay que hacer es meter la espátula en un vaso con agua caliente, secarla con un trapo y pasarla por la superficie de la crema. De esta forma veréis cómo se alisa perfectamente (aunque depende un poco también de la maña del "alisador"...jejeje).



En el caso de esta receta no os voy a poner variaciones como suelo hacer con las demás, ya que en este caso las variaciones son infinitas (o casi). Depende de la imaginación de cada cual y de los sabores que se quieran usar. La decoración con la crema también se puede hacer de muchísimas maneras.


La idea de los globos la saqué de Pinterest y me pareció un modo muy original de decorar una tarta sin comerse mucho el tarro y sin necesidad de complicarse la existencia. La verdad que le da un colorido y una alegría muy apropiados para una tarta de cumpleaños!

Espero que os haya gustado y os animo a probar la crema de mascarpone porque no os va a defraudar en absoluto!!
Muás

martes, 12 de marzo de 2013

Barritas crujientes de Nutella

Hoy os traigo una receta que se hace casi sin darte cuenta. En 10 minutos estará lista y nos sirve como tentempié para toda la semana y es una merienda estupenda para los más peques de la casa, al igual que la crema de galletas spéculoos con chocolate blanco que os enseñé en el último post. 
 
 
Pero antes una duda que me corroe desde la semana pasada: ¿De verdad es tan difícil encontrar barquillos? ¡¡Ha sido misión imposible!!
 
No sé por vuestra zona, pero aquí me tiré dos días mirando en varios supermercados y me fue imposible encontrar unos barquillos. ¡Unos simples y sencillos barquillos!
 
 
Todos los que econtraban estaban rellenos de algo: o de chocolate, o de vainilla, o de avellanas,... Pero nada de barquillos solos. No sé, supongo que tendré que esperar a que llegue el verano y entonces vuelvan a poner en la zona de los helados los típicos barquillos para los helados en barra. Parece ser que en invierno nadie tiene derecho de comerse un sandwich de helado hecho en casa con un buen trozo de helado de barra y un par de barquillos...
 
 
Que no era ese mi caso, no. Yo soy de esas personas que sólo comen helado en verano. ¿Tradicional? ¿Sosa? ¿Aburrida? No. Es que soy muy friolera y vivo en una ciudad en la que el invierno suele ser largo y frío. Y dura más de tres meses! De hecho estamos llegando a la primavera y aquí hace un frío que pela y estamos en alerta por nieve, no os digo más...
 
Total que yo los barquillos los quería para hacer la receta que os traigo hoy. Pero no había barquillos.
 
 
Y como a mí a cabezota no me gana nadie y se me había metido en la cabeza que tenía que hacer esta receta sí o sí...pues me las apañé como pude!! Como la receta original llevaba barquillos y chocolate...compré barquillos rellenos de chocolate!! Luego le eché menos chocolate al resto y apañado (más o menos).

BARRITAS CRUJIENTES DE NUTELLA

Inspiración: libro "Nutella" de Libros Cúpula (unos libros pequeñitos de los que os he hablado que son la bomba)
Dificultad: encontrar barquillos!!!!!!!!!! Por lo demás, apta incluso para niños de infantil.
Tiempo: 10 minutos (más toooooooodo el tiempo que os tiréis buscando barquillos ¬ ¬) + 2 horas para que se enfríe.
Cantidad: dependiendo del tamaño que cortéis las barritas, unas 20.
 
Ingredientes
  • 100 g. de Nutella
  • 150 g. de chocolate con leche (yo le eché menos)
  • 160 g. de barquillos (o, en su defecto, barquillos rellenos de chocolate)
Preparación
 
Trituramos los barquillos y reservamos.
Colocamos en un bol apto para baño maría o en un cazo el chocolate troceado. Lo calentamos al baño maría hasta que se deshaga completamente. Cuando esté deshecho, retiramos del fuego y añadimos la Nutella. Revolvemos bien para que se forme una crema lisa y homogénea.
Echamos los barquillos sobre la mezcla de chocolate y con una cuchara vamos removiendo para que se reparta bien.


Obtendremos este "emplasto" con pinta un poco rara...
Extendemos la mezcla sobre un trozo de film transparente. Cubrimos con otro trozo de film y con ayuda de un rodillo extendemos la mezcla hasta que quede del grosor deseado ( entre 1 y  2 centímetros).
Dejamos enfriar en un sitio fresco al menos un par de horas para que se endurezca bien. Si tenemos mucha prisa, puede meterse en la nevera media hora.
Con ayuda de un cuchillo, vamos cortando trozos dándoles forma de barrita. O de lo que se pueda.

 
VARIACIONES: podéis probar a hacer esta receta con chocolate blanco en lugar de con leche. Con barquillos en condiciones (no como los que usé yo) quedan las barritas más consistentes o crujientes que las mías, como si fueran chocolatinas. Si queréis darles otra forma, podéis usar los típicos  moldes  de silicona para bombones y así tendréis chocolatinas con diferentes formas.
 
 
¿Os ha gustado la receta? Espero que sí! Ya sabéis que si os animáis a probarla me encantará que me lo contéis y lo compartáis conmigo.
 
Estoy preparando un post súper especial (y largo, por qué no decirlo) que espero poder publicarlo pronto!! :D
 
Muás

 

viernes, 8 de marzo de 2013

Crema de spéculoos y chocolate blanco

Aviso: si estáis en plena operación bikini, mejor que no sigáis leyendo este post...



O bueno, podéis seguir leyendo porque una vez que se acabe la dieta, habrá que darse un homenaje, ¿no?
Y si no es para vosotras/os, aunque sea para vuestra familia, amigos, vecinos, etc. Porque como se enteren que conocíais esta crema y que no la habéis hecho por culpa de vuestra dieta no os lo van a perdonar en la vida.
Jamás.
Avisadas/os quedáis!!


Cuando me compré el libro con recetas de galletas Spéculoos ya sabía que le iba a dar uso. Y mucho uso. Tengo prácticamente todas las recetas marcadas con un post-it para probar a hacerlas algún día.
Por si andáis un pelín despistadetes, las galletas Spéculoos son esas galletas caramelizadas que suelen dar en las cafeterías con el café. Aquí en España las más conocidas son las de la marca Lotus.


En este post os puse la receta para hacer la versión casera de estas galletas que, aunque no quedan tan finas como las compradas, tienen un sabor estupendo. De hecho en casa ya las he hecho unas cuantas veces y vuelan. Y toda la gente que ha probado a hacer la receta me ha dicho lo mismo, que están buenísimas.
Dentro de todas las recetas con estas galletas como ingrediente principal que quiero probar, esta era sin duda la prioritaria. El nombre sólo ya engorda: crema de spéculoos y chocolate blanco. Sólo con oírlo ya es ponerse a salivar sin parar, imaginando ese toque de canela y especias de la galleta combinado con el chocolate blanco...ummmmmmm!!!!


Es realmente sencilla de hacer y el resultado es espectacular. Tiene un sabor de esos que enganchan. Vamos, que abres el bote y no puedes comer sólo una cucharada, es como esas famosas patatas fritas que...cuando haces pop! ya no hay stop!
Una vez que se enfría, tiene una consistencia similar a la de la Nutella, ideal para untar en tostadas, o en unos scones (ahora que están tan de moda) o sobre unas galletas para pegarse un desayuno o merienda de campeones. Para rellenar unos cupcakes también tiene que estar de vicio.


Y sí, está tan buena como  aparenta en las fotos. Y que conste que no las he retocado ni ná que yo de eso no tengo ni idea, justo acabo de aprender a poner una marca de agua y estoy la mar de contenta de este avance!!! jajajaja.

Así que no os torturo más y os pongo la receta para que podáis pecar a gusto.



CREMA DE SPÉCULOOS Y CHOCOLATE BLANCO

Inspiración: adaptada (cambiando un poco algunas cantidades) del libro "Spéculoos" de Libros Cúpula.
Dificultad: rellenar los botes sin liarla parda.
Tiempo: 15 minutos (por desgracia se hace muy rápido, no hay excusa para no intentarlo)
Cantidad: con estas cantidades da para rellenar aproximadamente dos tarros de 250 g.

Ingredientes
  • 180 g. de galletas Spéculoos
  • 70 g. de chocolate blanco
  • 180 ml de leche evaporada
  • 1 cucharada de canela en polvo
  • 2 cucharadas de miel
  • 2 cucharadas de azúcar glas
  • 2 cucharadas de aceite de girasol (o cualquier otro aceite vegetal que no tenga sabor)
Preparación

Trituramos las galletas con el robot de cocina o poniéndolas dentro de una bolsa y golpeándola con un rodillo.
Troceamos el chocolate blando y lo añadimos al bol de las galletas.
En un cazo, calentamos la leche junto con el azúcar, la canela y la miel, sin que llegue a hervir y removiendo sin parar con suavidad. Cuando se haya disuelto todo, apartamos del fuego y vertemos poco a poco la mezcla sobre el chocolate y las galletas. Removemos suavemente al principio y después más enérgicamente hasta obtener una crema lisa.
Por último, añadimos el aceite y removemos un poco más hasta que quede todo homogéneo.
Vertemos la crema en uno o varios tarros de cristal, tapamos y dejamos enfriar a temperatura ambiente.


VARIACIONES: puede hacerse con galletas Spéculoos compradas o con las que podéis hacer vosotros mismos siguiendo esta receta. Aunque no lo he probado, imagino que siguiendo esta misma receta se podrá hacer una crema con cualquier otro tipo de galletas: maría, tipo digestive,... También es posible cambiar el chocolate y hacerlo con chocolate con leche o con chocolate negro.

Si queréis que la crema sea crujiente, es decir, que tenga trocitos o chips de galleta, una vez que tenéis la crema lista troceáis unas galletas en trozos más o menos grandes, los añadís a la crema y removéis para que queden bien repartidos.


Ya habéis visto que no os engañaba y que es facilísima y rapidísima de preparar. Sin duda una receta que a todo el mundo le encantará y para pegarse algún que otro homenaje en un desayuno de domingo o en una merienda un día que estemos con ganas de dulce. Espero que la probéis y si lo hacéis no dudéis en compartir el resultado y el veredicto conmigo!! ^_^
Muás

P.D. ¡¡¡¡¡¡FELIZ DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA!!!!!!

martes, 5 de marzo de 2013

Cupcakes de toffee...¡¡y nueva imagen por fin!!

¡¡Ya era hora!! Después de un año con el blog aún no tenía una imagen o logo que lo representara. Y eso era algo que me traía de cabeza porque qué menos que tener una imagen que cuando la gente la vea sepa que se trata de tu blog o página, ¿no?
 
 
Mi relación con los programas de diseño, retoque fotográfico, etc. es totalmente nula. Alguna vez que lo he intentado, además, me he dado cuanta que no es lo mío, soy muy-muy lerda para estas cosas!! Empecé a buscar webs con diseños, pero ninguno terminaba de convencerme o me parecían muy impersonales. Luego intenté buscar gente que se dedicara a ello, pero los precios me parecieron desorbitados: 250€ por diseñarte un logo. Perdonad mi ignorancia, puesto que no sé el tiempo ni el trabajo que conlleva, pero me pongo a pensar en el tiempo y trabajo que me llevan a mí las galletas y tartas y su precio, y el precio del logo...y me parecía demasiado. Además que no está la cosa para semejante desembolso.

 
 
Lo intenté por otro lado algo más económico pero no hubo manera. Parece ser que la persona en cuestión no tenía ganas de trabajar...en fin. Que al final, por suerte, en la feria de artesanía en la que estuve coincidí con una chica que se dedica al diseño gráfico y se ofreció a diseñar un logo a mi gusto a un precio más asequible para mí. Después de varias pruebas, cambios y muchos emails, aquí tenéis el resultado!!!!!!!!!
 

 
¿Os gusta? Ya sé que ni aparecen galletas, ni cupcakes, ni tartas, pero eso era lo que quería. Quería algo que fuera sencillo, fresco, algo que no me acabe cansando y que pegue un poco conmigo. Como mi color favorito es el morado, las letras moradas. Y los lunares de colores le dan un toque alegre sin saturar demasiado a la vista.
Mil gracias a Josune que ha sido la artista en crearlo :D Si queréis contactar con ella para que os cree una imagen a vuestro gusto, le podéis escibir a josune.alcorta@gmail.com.


 Ahora ya vamos al lío con la receta de hoy. Hacía tiempo que compré pasta de toffee, de las famosas pastas de Home Chef, y tenía ganas de probarla de una vez por todas. Como el domingo íbamos a correr una media maratón bastante dura, pensé que sería de agradecer tener unos cupcakes en casa a la vuelta para recuperar fuerzas... (en realidad vamos a carreras porque es la excusa para luego irnos a comer por ahí y comer como auténticos cerdos como si no hubiera mañana). Hacía tiempo ya que no hacía cupcakes y era la excusa perfecta para estrenar la pasta de toffee.

 
¿Resultado? Bueníiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimos! Me ha encantado el sabor que les da tanto a la masa como a la crema. Que no es buttercream ni crema de queso, es crema de mascarpone!!! Creo que se va a convertir en mi frosting favorito. Le da una textura ligera, nada empalagosa, muy suave y el toffee le da como un sabor a caramelo delicioso. ¡¡Tenéis que probar!!
 
 

CUPCAKES DE TOFFEE

Inspiración: la masa está sacada de los "Cupcakes de caramelo" del libro de Objetivo: cupcake perfecto de Alma Obregón. El frosting de mascarpone, en cambio, está adaptado del libro "Cupcakes" de Estérelle Payany de Libros Cúpula (son unos libros pequeñitos de 3,90€ que ya os he hablado alguna  vez).
Dificultad: de buenas a primeras yo diría que ninguna
Tiempo: 15 minutos + 25 minutos de horneado
Cantidad: rinde para 12 cupcakes
 
Ingredientes
  • 115 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 100 g. de azúcar (en la receta original pone 220 g.)
  • 3 huevos
  • 200 g. de harina
  • 1 cucharadita de levadura (unos 8 g.)
  • 120 ml. de leche
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 3 cucharadas hermosas de pasta de toffee (si no encontráis o no tenéis, se puede sustituir por caramelo líquido)
Preparación
 
Precalentamos el horno a 180ºC.
Tamizamos la harina junto con la levadura y reservamos.
En un bol batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta que forme una crema. Vamos añadiendo los huevos uno a uno batiendo hasta que se integren.
A continuación vamos añadiendo la mitad de la harina con la levadura, batiendo lo justo para que se integre.
Disolvemos la vainilla en la leche y lo añadimos a la masa batiendo un poco.
Terminamos de añadir la harina que queda.
Por último, añadimos la pasta de toffee (o el caramelo) y removemos con una espátula para que se reparta bien por la masa.
Colocamos las cápsulas de papel en el molde y las rellenamos con la masa hasta 2/3 de su capacidad.
Horneamos durante unos 25 minutos a 180ºC.
Cuando estén listos (al pincharlos con un palillo o aguja, debe salir limpio), los sacamos. Dejamos reposar en el molde 5 minutos y luego los pasamos a una rejilla para que terminen de enfriarse.
 
Para el frosting de mascarpone
  • 1 tarrina de queso mascarpone (250 g.)
  • 2 cucharadas de nata líquida para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • 2 cucharadas de pasta de toffee (o caramelo líquido)
     
En un bol ponemos la nata y el queso mascarpone, al que previamente le habremos quitado el suero (ese liquidito que tiene en la tarrina). Con ayuda de unas varillas, batimos a velocidad alta. No os desesperéis!!!! Al principio parece un aguachirri que no va a adquirir una textura de crema ni a la de tres. Pero seguid batiendo y veréis cómo de repente coge volumen, como si fuera nata que se monta. Cuando esté así, le añadimos la pasta de toffee (o el caramelo) y batimos un poco más. Guardamos un rato esta crema en la nevera para que coja más consistencia.
 
* Como veis yo no le puse azúcar. Podéis ponerle tranquilamente, para que le dé un sabor más dulce.
 
 
Decoramos los cupcakes con la crema al gusto y listo!! Según cuánta crema les pongáis, es posible que con estas cantidades no os llegue. De hecho a mí me dió para 9 cupcakes...
 
VARIACIONES: como  ya os he dicho, la pasta de toffee puede sustituirse por caramelo líquido, ya sea comprado o hecho en casa. Se podrían rellenar de la propia pasta de toffee, pero yo no lo hice porque me parecía ya demasiado gocho!! Otra opción que quedaría deliciosa sería rellenar los cupcakes de la propia crema de mascarpone. Para decorarlos podríamos también echarle un chorrito de caramelo por encima.
 
 
 
Os recomiendo que probéis la crema de mascarpone, ya sea con toffee o con el sabor que queráis! Es muy, muy suave de sabor, no empalaga y tiene una textura muy delicada. Si la probáis ya me contaréis qué tal!!
 
Muás
 

viernes, 1 de marzo de 2013

Kanelbullar o rollos de canela o cinnamon rolls

Estos rollos de canela son típicos de Suecia, aunque en Estados Unidos deben de ser también muy populares. En mi caso, y por triste que pueda sonar, tuve conocimiento de estos rollos gracias a Ikea. Sí, toda mi relación con la cultura sueca por desgracia se debe exclusivamente a Ikea...¡qué le vamos a hacer!

 
Siempre que paso por esta famosa tienda de muebles tengo que tomarme un café con un rollito. Si no, es como si no hubiera ido (sí, lo sé, ya os he dicho que era triste lo  mío...). El caso es que desde que los probé la primera vez he querido aprender a hacerlos en casa porque me encantan. Mira que nunca he sido muy de canela, pero oye, que últimamente me estoy aficionando!
 
 
Hace un tiempo, buscando por internet distintas recetas para hacer unos kanelbullar típicos (que oye, ya que los iba a hacer que fueran lo más "suecos" posibles, no?) me encontré con un archivo pdf para descargar con la receta...de IKEA!!!!!! Sí, una receta de Ikea para hacer sus rollitos de canela. Así que me la descargué y  me disponía a hacerla (¿acaso hay algo más sueco que Ikea?) pero me encontré con un pequeño problema: no entendía las cantidades!!!
 
A ver, igual es que yo soy un poco lerda, pero es que qué entendéis vosotros por 700 ml de harina? ¿¿Mililitros de harina?? Pero eso qué es?????????? ¿Tengo que coger 700 ml de agua y echarle toda la harina que pueda? ¿Y 50 ml de azúcar? ¿Tengo que derretir el azúcar y si eso ya la mido?
 

 
 Cómo son estos suecos oye, que lo mismo te hacen una mesa con un nombre impronunciable tirada de precio que te ponen las cantidades de las recetas "a su manera". Eso sí que es hacerse el sueco y lo demás son tonterías!! (que conste que no me llevo comisión de ningún tipo con esta entrada aunque lo parezca!)
 
Así que después de mi frustración con esta receta, me tuve que poner a investigar de nuevo.
 
 
Cuál  fue mi sorpresa que receta que veía, receta que nada tenía que ver con la anterior. Cada una de las recetas que consulté era distinta! Variaban no sólo las cantidades sino también los ingredientes! Incluso los levados no tenían nada que ver de unas recetas a otras. Total que no me ha quedado claro cuáles son los típicos rollos de canela suecos o kanelbullar. Así que no hay más remedio, me tengo que ir a Suecia a probarlos. O..., bueno..., igual con volver a comprar unos muebles... ;p
 

 
En fin, que empiezo a desvariar y me voy por las ramas. Como todas las recetas que consulté eran distintas, decidí hacer un "popurrí" y crear mi propia mezcla, a ver qué pasaba. Sí, ya veis, me gusta el riesgo ;p
 
Hice así como un "mix" entre todas las recetas que ví y crucé los dedos para que de ahí no me saliera una masa inmunda que no se la comería ni un perro hambriento. Por suerte, mis plegarias fueron escuchadas y el resultado fue maravilloso. ¡¡Qué sabor!! Ñaaaaaaaaaaaaaaaaaam!!!!!!
  

 
 

KANELBULLAR / ROLLOS DE CANELA / CINNAMON ROLLS

 
Inspiración: un popurrí de aquí y de allá...
Dificultad: esperar los tiempos de levado
Tiempo: 30 minutos + tiempos de levado + 30 minutos horno
Cantidad: salen unos 18 rollos
 
Ingredientes
  • 125 ml. de leche
  • 100 g. de mantequilla
  • 2 huevos
  • 50 g. de azúcar
  • 25 g. de levadura fresca de panadería (un cubo) *los venden en casi todos los supermercados, de la marca Levita. Puede sustituirse por un sobre de levadura seca de panadería
  • 450 g. de harina de fuerza
  • 1 pizca de sal
Para el relleno
  • 100 g. de azúcar moreno
  • 3 cucharadas de canela
  • 25 g. de mantequilla
Para el glaseado
  • 1 huevo
  • azúcar
Preparación
 
* Los preparé amasando con panificadora, así que estos pasos que os explico ahora son para hacerlos en panificadora. Un poco más abajo os cuento cómo poder hacerlos si no tenéis más remedio que amasar a mano.*
 
Disolvemos el cubo de levadura en la leche y lo ponemos en la cubeta de la panificadora. A continuación vamos añadiendo el resto de los ingredientes en el siguiente orden: los dos huevos ligeramente batidos, la mantequilla cortada en trozos, el azúcar, la harina de fuerza y la sal. Programamos en el programa de sólo amasar. En el caso de mi panificadora, el programa de amasar amasa y además hace el levado.
 
* En caso de hacerlo a  mano, procedemos de la siguiente manera: disolvemos la levadura en la leche. En un bol o sobre una superficie limpia, disponemos la harina, el azúcar y la sal, hacemos un hueco en el centro (en plan un volcán) y vamos añadiendo los huevos, la mantequilla cortada y la leche con la levadura. Y ahora no queda otra que amasar. Tenéis que amasar hasta que todos los ingredientes se integren bien y podáis formar una bola de masa elástica pero que no se os pegue a las manos. Colocáis esta bola en un bol, tapáis con un paño y lo dejáis levar hasta que doble su volumen. ¿Cuánto tiempo es esto? Pues depende principalmente de la temperatura y la humedad. En un sitio un poco cálido en un par de horas estará lista. *
 
A partir de aquí seguimos igual para los dos casos. Cogemos la bola de masa y la golpeamos con el puño para quitarle un poco de aire y trabajarla mejor. La extendemos sobre una superficie enharinada con ayuda de un rodillo. Tenéis que intentar lograr una forma lo más rectangular posible para luego enrollar  mejor.
Ahora toca preparar el relleno.

 

Derretimos la mantequilla y con un ayuda de un pincel pincelamos bien toda la superficie de la masa. Embadurnar sin miedo!
Mezclamos el azúcar moreno con la canela y vamos espolvoreando esta mezcla por encima de nuestra masa. Este es el relleno rico-rico, así que sin ratear.
Enrollamos la masa a lo largo, sin apretar demasiado porque luego va a volver a levar. Para que no se nos abran los rollos, lo mejor es pintar con un poco de huevo batido el extremo que cierra el rollo, así se queda un poco pegado. 
  
  
 
Con un cuchillo de sierra, vamos cortando "lonchas" de masa, con cuidado de no romperlas.
Las disponemos en una fuente apta para horno que previamente habremos engrasado con un poco de mantequilla. No os preocupéis si quedan huecos entre los rollos.
Tapamos la fuente con un paño o trapo y volvemos a dejar levar un par de horas aproximadamente. Veréis que pasado ese tiempo los rollos han doblado el volumen y están todos pegados. En este punto, si queréis tener los rollitos recién hechos para desayunar, podéis cubrir la fuente, meterla en la nevera toda la noche (esto ralentiza el levado) y sacarla a la mañana media hora antes de hornear.
 
Precalentamos el horno a 180ºC.
Pincelamos la superficie de los rollos con huevo batido y los horneamos durante 25-30 minutos. No os paséis ni esperéis a que se doren muchísimo porque entonces se os quedarán los rollos resecos.
Recién sacados, los espolvoreamos con azúcar blanco. (algunas de las recetas que vi preparan un glaseado con nata o con otras cosas para pincelar los rollos)  
 
 
Tomarlos templados es una maravilla. Acompañados de un vaso de leche, un buen café o un té son un desayuno o merienda irresistible. Yo los preparé el otro día, que hacía por aquí un frío del copón y no paraba de nevar...así que fueron vistos y no vistos!!
 
Estos rollos aguantan bien un par de días, más no porque no deja de ser un bollo y se va poniendo duro. En casa nos los acabamos al segundo día y ya no estaban igual. Pero oye, que los mojas en el café y como nuevos!! 
  
¡¡Mirad qué miguita tan apetecible tienen!! 
 
VARIACIONES: como ya os he dicho, cada una de las recetas que consulté los hacía de una manera diferente, así que fijaos qué de variaciones hay! Aparte de lo de glasearlos con nata, en algunas de las recetas utilizaban para la masa un poco de cardamomo. Yo la verdad que nunca he usado esta especia y no sé qué sabor le dará.
Otras variaciones que se me ocurren son, por ejemplo, añadirle al relleno trozos de fruta fresca, como manzana, arándanos, frutos rojos,... O también frutos secos. Aunque ahí ya no serían rollos de canela sino rollos de "x".
 
 
Espero que os haya gustado la receta y como os digo siempre (aunque creo que nadie me hace caso...) si la probáis contádmelos porfi!!!! De verdad que para estos días de duro invierno que estamos viviendo (aquí ha estado 4 días nevando sin parar y cuando ya por fin sale el sol es para hacer un frío que pela y convertir las calles en pistas de hielo!!!!!) estos rollos calentitos son una delicia y entran la mar de bien!!
 
Muás 

martes, 26 de febrero de 2013

Tarta y cupcakes de Guiness (sí, de la cerveza ;) )

Llega un momento en la vida de todo bloguero gastronómico-repostero en que descubre que tiene un problema. Quizá incluso que se le está yendo de las manos. Ese descubrimiento viene rebelado por dos acontecimientos,  que pueden ocurrir  juntos o separados:
  1. Te pasas más tiempo sacándole fotos al plato que cocinándolo.
  2. Tienes a todos los comensales esperando sin poder comer hasta que tú acabes de hacerle fotos a lo que has cocinado.
 
Sé que muchos de los que estáis leyendo esto me entendéis a la perfección porque os ha pasado lo mismo. Crees que tienes todo bajo control, que sólo es un hobby y que no eres para nada friki. Pero no. Un día te ves en alguna de las dos situaciones anteriores (o incluso en las dos a la vez) y te das cuenta de que estás perdida.
 
 
Bien, pues yo me he visto en ambos casos...más de una vez!!!! Y creo que ya irremediablemente no hay vuelta atrás. En el caso de la receta que os traigo, con la tarta, me vi en la situación número 2. Lo que pasa que no veía a mi familia muy por la labor de esperar a que yo terminara de hacer el "tonto" y tuve que hacer las fotos a todo correr (de ahí que más de la mitad me salieron movidas, torcidas, horribles,...).
 
Lo más curioso de la situación número 2 es la cara de asombro de los comensales, ya que les "amenazas" con que ni se les ocurra empezar a comer porque tienes que hacer fotos para el blog. Y ves que miran con cara de preocupación y asombro. Y entre ellos intercambian miradas como comunicándose telepáticamente en plan:
 
- Oye, pero ¿qué hemos hecho mal para acabe así?
- No sé, yo pensaba que era normal...
- ¿En qué momento se ha convertido en una friki?
- Si cuando la ves parece una chica normal
- etcétera

En fin, sólo quería compartir mi problema, en plan Alcohólicos Anónimos pero en versión Blogueros Anónimos... Pero voy al lío ya con la receta porque no os la podéis perder!! Para nada sabe a cerveza, más bien a chocolate intenso, con un toque diferente. Y la combinación con el frosting de nata es simplemente espectacular, vamos, que me hubiera comido media tarta de una sentada!! Aunque aviso, es consistente, nada de un bizcocho esponjosito, no, es un señor bizcocho.


 

TARTA GUINESS

Inspiración: muuuuuuchos blogs! No voy a nombrar todos porque fueron muchos y porque en todos era prácticamente la misma receta, que originalmente es de Nigella Lawson. Yo le he cambiado  la cantidad de azúcar (originalmente pone 400 g.)
Tamaño del molde: molde de 26 cm de diámetro
Dificultad: desmoldarlo sin que se rompa
Tiempo: 15 minutos + 35-40 minutos de horno

Ingredientes
  • 250 ml. de cerveza Guiness (o cualquier otra cerveza negra)
  • 250 g. de mantequilla
  • 75 g. de cacao en polvo sin azúcar
  • 300 g. de azúcar
  • 250 g. de harina
  • una cucharada de extracto de vainilla
  • 2 y 1/2 cucharaditas de bicarbonato
  • 140 ml. de nata de montar (mínimo 35% materia grasa)
  • 2 huevos
Para el frosting
  • 250 ml. de nata de montar
  • 250 g. de queso crema
  • 3 cucharadas de azúcar

Preparación

Precalentamos el horno a 180ºC.
En un cazo ponemos a calentar la cerveza. Antes de que rompa a hervir la retiramos del fuego y le añadimos la mantequilla troceada. Removemos para que la mantequilla se derrita del todo. Reservamos.
Batimos los huevos junto con la nata.
En un bol ponemos la harina, el cacao, el azúcar y el bicarbonato y con unas varillas manuales o con una cuchara revolvemos bien para que quede todo integrado. Tenemos que conseguir unos polvos de un color uniforme.
Vertemos los huevos y la nata en el bol de los sólidos. Vertemos también la mezcla de cerveza y mantequilla y la cucharada de vainilla. Con ayuda de las varillas (yo lo hice con las manuales) removemos todo bien hasta que nos quede una masa homogénea.
Engrasamos el molde y vertemos la masa en él. Lo metemos al horno y lo cocemos a 180ºC durante unos 35 o 40 minutos. Para comprobar que está hecho lo pincháis en el centro con un palillo, si sale limpio es que ya está.
Lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar para desmoldarlo.
 
 
Para preparar el frosting los ingredientes tienen que estar bien fríos para que adquieran bien la textura. En un bol ponemos la nata junto con el azúcar y con ayuda de unas varillas (eléctricas mejor para no dejarnos el brazo) semi-montamos la nata. ¿A qué me refiero con semi-montar? Pues que tenemos que montarla pero no del todo, sin que llegue a estar firme del todo. Añadimos el queso cremo y batimos bien, terminando de montar.
Refrigeramos para que coja mejor textura.
 
Cuando el bizcocho esté frío, lo glaseamos con la crema de queso y nata. No hace falta que quede perfecto, ni liso ni nada. La gracia es que al quedar el bizcocho negro y el glaseado blanco, se supone que imita un poco a la cerveza Guiness con esa espuma blanca y densa.
 

Aunque no se vea muy bien, aquí veis el corte del bizcocho. Lo dicho, consistente!

Una foto muy de andar por casa... ;)

Lo mejor es dejar el bizcocho de un día para otro, para que se asiente. El día que lo hice el bizcocho era muy frágil y blando, mientras que al día siguiente era ya más consistente y denso.
 
También se puede hacer la versión cupcake de esta tarta. Para ello, teneís que reducir la cantidad de ingredientes exactamente a LA MITAD, y así os saldrán 12 cupcakes. El tiempo de horneado lo tenéis que reducir también a 25 minutos.
 

De verdad que lo hagáis en la versión que lo hagáis, ya sea en tarta o en cupcakes, esta receta es realmente deliciosa. Sobre todo recomendable para los amantes del chocolate, ya que sabe a trufa. El contraste con el frosting de nata tan suave es una maravilla. Así que os la recomiendo sin duda!



Por último, deciros que el domingo se acabó el plazo para participar en el sorteo de mi primer cumple-blog y que ayer a la mañana mañana hice el sorteo. La ganadora ha sido Esther Crespo, que participó en Facebook. Enhorabuena!!!!!! Mil gracias a tod@s los que habéis participado y gracias por los comentarios que he recibido :D

Muás