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miércoles, 10 de abril de 2013

Bizcocho de galletas al microondas y ¡que viva la pereza!

No sé qué me pasa esta semana, pero la pereza se ha apoderado de mí.
 
Tengo un montón de ideas y de recetas en la cabeza que quiero hacer (mi lista de "pendientes" empieza a ser peligrosamente larga), pero el cuerpo no me sigue. No hay  manera.
 
Le digo: "venga, vamos a la cocina a hacer esas galletas que tienen tan buena pinta". Pero él sigue con el culo pegado a la silla.
 
Entonces le digo: "bueno, pues vamos a hacer ese otro pastel que además de tener muy  buena pinta lleva poquitos ingredientes". Pero nada, sigue el culo pegado a la silla.
 
Como último recurso le digo: "va, esos muffins que llevas meses queriendo saber cómo se hacen. Ahora que ya tienes la receta no puedes esperar a probarla!". Pues ni con esas. oye. No hay manera.

 
Se me ha quedado el cuerpo bloqueado en modo Pereza ON. De vez en cuando me pasa, como soy bastante hiperactiva, hay temporadas en las que mi cuerpo se rebela y me obliga a bajar el ritmo. Así que hasta que se me pase, y para saciar un poco mi mono de dulce y de hacer cosas nuevas, tuve que buscar algo que fuera el no va más de la vagancia: un bizcocho que se hace en el microondas!

 
Y oye, que no ha quedado ni tan mal! Igual hasta hago el enorme esfuerzo de hacer otro y todo! jajaja. Os dejo la receta, que la pereza me ha invadido hasta a la hora de escribir, y mira que eso se hace sentada! Buuuuuf! A ver si se me pasa pronto!


Por cierto, esta receta os va a venir de perlas y no sólo para esos días que andéis con la pereza a tope. Si tenéis una visita inesperada  y le queréis sacar algo con el café, podéis prepararlo en un plís y quedar como auténticos anfitriones. Además se hace con ingredientes que tenemos de normal por casa.

O para esos días que no queremos encender el horno porque hace mucho calor, o porque no queremos encenderlo a lo tonto, o porque se nos ha estropeado y estamos a punto de que nos dé un ataque de ansiedad por no poder preparar ningún bizcocho.


 

 BIZCOCHO DE GALLETAS DIGESTIVE AL MICROONDAS

Inspiración: la idea la vi en un vídeo de YouTube...pero no sé ni cómo llegué a él!! Así que ya siento no poder mencionar la fuente :(
Dificultad: a prueba para los más negados en la cocina.
Tiempo: 15 minutos
 
Ingredientes
  • 200 g. de galletas tipo Digestive (la original usaba galletas María, pero no tenía y por no ir a comprar...buf!)
  • 100 g. de azúcar
  • 4 huevos
  • 60 ml. de leche
  • 50 g. de mantequilla
  • 1 cucharadita de levadura
Preparación
 
Trituramos las galletas con la batidora y reservamos.
Derretimos la mantequilla en el microondas y dejamos templar.
En un bol ponemos los huevos, el azúcar, la leche y la mantequilla derretida. Se puede batir con la batidora de cuchillas normal y corriente, no hacen falta  varillas.
Por último añadimos las galletas y la levadura y batimos para que se integren bien.
Enharinamos un molde apto para microondas y vertemos nuestra mezcla.
Lo cocemos durante 7 minutos a 800W de potencia. Lo sacamos y pinchamos por el centro para saber si está hecho. Si vemos que le falta un poco, lo vamos poniendo 30 segundos más, las veces que sean necesarias para que se termine de hacer.
Dejamos templar un poco y desmoldamos.
¡¡A comeeeeeeeeeeeer!!
 
 
VARIACIONES: la receta original se hacía con galletas María, pero yo la he hecho con Digestive porque son las que siempre tengo por casa. Podéis hacerlo con vuestras galletas favoritas, lo cual le dará un toque de sabor especial.
 
 
 
¡Ya veis que más fácil imposible! En 15 minutos o menos podéis tener preparado un bizcocho para la merienda o para un desayuno diferente y no os tenéis que preocupar de encender el horno ni nada. Ideal para esos días en que estamos perezosos como yo o para cuando empiece a apretar el calor y eso de encender el horno nos tire para atrás! No es el mejor bizcocho que vais a comer en vuestra vida, pero para apañar una merienda y acabar con el mono de dulce es estupendo!
 
Así que...¡a probarlo!
 
Muás

domingo, 7 de abril de 2013

Desayuno dominical: krapfen (o berlinas) al horno

Cuando vi esta receta supe que tenía que hacerla. La vi en un blog italiano y decían que eran como una especie de donuts rellenos al horno que se conocen con el nombre de "Krapfen" (no lo había oído nunca). Pero después de probarlos, el sabor y la miga me recordaron más a lo que toda mi vida he llamado berlinas.
 
Miré un poco en internet y al parecer los "krapfen" son originarios de Austria y sí que son lo que aquí conocemos como berlinas. Son como una especie de bollos suizos que se pueden rellenar de un montón de sabores o que pueden cortarse por la mitad para untarlos con mantequilla y mermelada.
 
 
 
Si sois capaces de aguantar a que se enfríen sin coméroslos todos de un tirón, os pueden apañar perfectamente el desayuno del fin de semana o la merienda de los peques. Y los no tan peques, que yo a mis 28 años sigo merendando religiosamente todos los días. :D

 
Para l@s que os da un poco de reparo o de miedo meteros en el mundo de las masas, os digo que quitéis ese miedo ¡¡YA!! Os vais a adentrar en un mundo apasionante, con infinidad de recetas por hacer y que os van a sorprender. Los bollos y demás masas, como panes, hechas en casa no tienen nada que ver con los que venden en las tiendas o en algunas panaderías. Saben a como cuando éramos pequeños, a tradicional y la miga que tienen es súper esponjosa.

 
 
La verdad que yo no soy quién para deciros que quitéis el miedo a las masas....cuando yo las hago con panificadora! ;P  jejejeje. Pero, como dirían nuestros queridos políticos, puedo prometer y prometo, que la próxima vez que haga una masa o bollo, haré todo el proceso a mano. ¡¡Sois testigos!!
 
De todas formas os explico también cómo se hacen estos bollos de forma "manual", para que sepáis cómo amasarlos y prepararlos. Mi idea era haberlos hecho a mano, pero la noche antes salí de cena, dormí sólo 4 horas,... y claro, la panificadora lo hace más rápido!jejeje
 
 

KRAPFEN / BERLINAS AL HORNO

 
Inspiración: podéis verla aquí
Dificultad: cogerle el truco al amasado si lo hacéis a mano. Si hacéis "trampas" como yo, ninguna!
Tiempo: 20 minutos + 2 levados + 15 minutos de horno
Cantidad: depende del tamaño. A mí me salieron 16!!
 
Ingredientes
  • 300 g. de harina de fuerza
  • 150 g. de harina normal
  • 225 ml. de leche tibia
  • 1 huevo
  • 60 g. de azúcar
  • 15 g. (un cubito) de levadura fresca  (marca Levital)
  • 100 g. de mantequilla a Tª ambiente
  • sal
  • azúcar glas (para decorar)
Preparación
 
EN PANIFICADORA: Primero disolvemos el cubo de levadura en la leche, que tiene que estar tibia. A continuación ponemos los ingredientes en la cubeta de la panificadora en el siguiente orden: la leche con la levadura, el huevo ligeramente batido, azúcar, la mantequilla cortada en trocitos, la harina y una pizca de sal.
Programamos la máquina en el programa de amasado + levado. Este programa nos amasará todo y además hará el primer levado más rápido que si lo hiciéramos fuera.
Puede programarse también en algún programa que sea sólo de amasado y hacer el levado fuera.
 
AMASANDO A MANO: Como en el caso anterior, lo primero será disolver la levadura en la leche tibia. En un bol grande (o sobre una superficie limpia) hacemos un volcán con la harina y en el centro disponemos el resto de ingredientes. Toca ponerse a amasar, poco a poco, hasta conseguir una bola de masa elástica que no se nos quede pegada.
Una vez que tengamos la bola de masa lista, la pondremos en un cuenco y la tapamos con un paño limpio. Hay que dejarla levar hasta que doble su tamaño (aproximadamente). El tiempo que tarde dependerá de las condiciones ambientales de la cocina, sobre todo de la temperatura.
 
 
Una vez levada la masa, la volcamos sobre la superficie de trabajo, que estará enharinada. Le damos un golpe con el puño a la masa para desgasificarla. Con ayuda de un rodillo, la estiramos dejándola de unos 4-5 centímetros de grosor. Con un cortador redondo (o con un vaso) cortamos círculos de masa. Vamos poniendo los círculos sobre una bandeja de horno cubierta con papel de horno. No los pongáis muy juntos unos de otros porque aún tienen que doblar su volumen y se os pueden pegar.
 
Dejamos levar la masa por segunda vez, hasta que doblen su tamaño. Otra vez el tiempo dependerá de la temperatura y humedad del lugar.
 
Precalentamos el horno a 180ºC. Horneamos nuestras berlinas durante 15 minutos, con calor arriba y abajo. Veréis que la parte de arriba se queda dorada.
 

Recién salidas del horno. ¡¡Qué olorcito!! Ñaaaaaam!

 
Dejamos que se enfríen y entonces ya las podemos rellenar. Podemos hacer de dos maneras:
- con una manga pastelera y una boquilla especial para rellenar (que es alargada).
- las podemos cortar por la mitad y untarlas o rellenarlas con lo que queramos.
 
 
Yo probé a rellenarlas con Nutella y la boquilla unas, y a untar con mermelada otras. Cualquiera de las dos opciones está buenísima!!
 
 
NOTA: si queréis tener estas berlinas recién hechas para desayunar, podéis hacer el segundo levado en la nevera. Simplemente cubrís la bandeja con un paño, la metéis a la nevera y por la mañana tenéis que acordaros de sacarla una media hora antes de meterla al horno para que coja temperatura. Así os olvidáis del rollo de andar esperando al segundo levado y os las podéis comer recién hechas, que es como más buenas están.
 
 
VARIACIONES: a la hora de rellenarlas, podéis usar todas las combinaciones que se os ocurran. Además del chocolate y de la mermelada, podéis rellenarlas de crema pastelera, de nata, de lemon curd,... Podéis también abrirlas por la mitad y untarlas con mantequilla y mermelada, queso fresco, o incluso con jamón y queso! 
 
 
Espero que las probéis. Prometo que la próxima vez que haga alguna masa de este tipo la amasaré a mano! ;)
 
Muás

miércoles, 3 de abril de 2013

Cookies de café con chips de chocolate blanco

Después de la Semana Santa y ese atracón de repostería y dulces tradicionales, ¿a alguien le quedan ganas de dulce?
 
Han sido días de torrijas, de monas de Pascua, de huevos de chocolate, de ver tartas, cupcakes y galletas decoradas con temática de Pascua por doquier,... que llegamos a la depresión post-vacacional con los niveles de azúcar en sangre disparados y con las ganas de dulce cubiertas para una temporada.
 

Eso sería lo normal...en una persona normal.
 
Pero a mí me ha tocado trabajar tooooda la Semana Santa, que si no llega a ser por el resto de blogs ni me entero que eran estas fechas. Y además, mis ganas o mi necesidad de dulce no desaparecen nunca. Por muy empachada o enferma que esté siempre hay hueco para el dulce. Es una necesidad fisiológica más.
 
 
Para entender el porqué de ser así, tenemos que remontarnos unos cuantos años atrás:
 
"Iratxe con 6 años. Mi madre con sus años (no diré cuántos para evitar represalias por su parte). Hora de comer y se produce la siguiente conversación:
 
- Ama, ya no quiero más pescado.
- Venga hija, un trocito más y lo dejas.
- ¡Que no puedo más! Es que ya estoy muy llena y no me entra...
- Sólo un trozo pequeño más y lo dejas, que casi ni lo has probado.
- Que no, que estoy muy llena!! Si como más voy a reventar.
- Bueno, pues si estás tan llena entonces no hay postre, porque no te entra.
- Ah, no, el postre sí me entra.
- Entonces el pescado también.
- No, es que no lo entiendes. Yo tengo la tripa partida en tres partes: una es para el primer plato, otra para el segundo y la otra para el postre. Las otras dos partes ya las tengo llenas, pero la del postre aún está vacía."
 
 
¡Toma ya! A ver quién es el guapo que rebate ese razonamiento de una niña de 6 años.
 
Y efectivamente, siempre tengo hueco para el postre. Lo cual me hace pensar que es cierta mi teoría.

 
Pero como entiendo que no todo el mundo tiene un estómago "multi-compartimental" y que es posible que hayáis acabado saturados de los dulces de Semana Santa, hoy os traigo una receta totalmente diferente a lo tradicional de estas fechas. Además, no es muy dulzona, con lo que os entrará genial con ese cafecillo de media tarde.

Sí, ese de alrededor de las 6 de la tarde que misteriosamente no lo podéis tomar solo sino que tiene que ir acompañado de algo para mojar y que no está nada recomendado para la operación bikini. Ya me entendéis ;)

 

COOKIES DE CAFÉ CON CHIPS DE CHOCOLATE BLANCO

 
Inspiración: un libro pequeñito llamado "Cookies", aunque cambié bastante la receta.
Dificultad: intentar dar "forma" a las galletas con las manos, ya que es una masa un poco pegajosa.
Tiempo: 5 minutos + 1 hora de nevera + 15 minutos de horno
 
Ingredientes
  •  125 g. de mantequilla (a temperatura ambiente)
  • 200 g. de harina
  • 60 g. de azúcar moreno
  • 30 g. de azúcar glas
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de levadura
  • 20 g. de café soluble (yo usé descafeinado, pero da igual)
  • 170 g. de chocolate blanco troceado
Propiedades
 
Ponemos en un bol la mantequilla junto con los dos azúcares y mezclamos bien con ayuda de una cuchara o espátula.
Añadimos el huevo ligeramente batido y mezclamos.
Tamizamos la harina junto con la levadura y la echamos en el bol. Echamos también el café soluble y mezclamos todo. Podéis  mezclar con la espátula, pero yo prefiero hacerlo con las manos aunque la masa es un poco pegajosa.
Por último, troceamos bien el chocolate blanco y lo añadimos a la masa, mezclando un poquito, lo justo para que se reparta bien por toda.
Hacemos bolitas con la masa, del tamaño aproximado de una nuez (yo las hice de tamaño "nuez vasca", porque eran grandotas!!) y las colocamos sobre la bandeja de horno encima de un papel de hornear.
Metemos la bandeja a la nevera durante una hora. En el libro pone que al congelador 30 minutos, pero yo no sé qué tipo de congelador gastáis vosotr@s, pero en el mío no entra ni en sueños!
Precalentamos el horno a 180ºC.
Sacamos la bandeja de la nevera y chafamos las bolas con la palma de la mano o con ayuda de una cuchara. No importa que nos queden con formas irregulares, son cookies!
Horneamos durante 15 minutos si queremos que queden un poco blanditas o durante 18 minutos si las preferimos más crujientes.
Dejamos enfriar 5 minutos en la propia bandeja y después las pasamos a una rejilla para que terminen de enfriarse.
 
Un consejo: están más buenas de un día para otro!
 
 
VARIACIONES: la receta original incluía además nueces pecanas. Con trocitos de avellana o de pistacho quedarían también buenísimas. Puede cambiarse el chocolate blanco por chocolate negro si queremos unas cookies un poco menos dulces.
 
 
Espero que os animéis a probarlas, si lo hacéis mandadme porfi las fotos para que las vea! :D
 
Muás

sábado, 30 de marzo de 2013

Pastel de chocholate vegano / light (sin huevos, sin lácteos, sin aceite y sin mantequilla)

Y como siga poniendo "sin" nos quedamos sin pastel!!jejejeje. "Sin" tantas cosas, está claro entonces que no os engaño con lo de que es "light", ¿no?


Esta receta que os traigo hoy bien podría ser considerada como la receta perfecta:
  • apta para veganos
  • apta para alérgicos a los lácteos
  • apta para alérgicos al huevo
  • puede adaptarse para celíacos
  • lleva chocolate
  • es light!!!!!
 
¿Acaso se os ocurre algo más para que sea perfecta? Hombre, ya puestos podría adelgazar o ser anti-edad... pero creo que nos tendremos que conformar con que no engorde (mucho). Además, lleva poquísimos ingredientes que cualquiera tenemos por casa y se prepara muy rápido, así que sólo puedo elogiar este pastel.



Y me diréis: "pero, si no lleva nada de eso...¿ya está bueno?" A lo que yo os contesto que sí, que está buenísimo.

Entonces me diréis: "¿cómo va a coger textura o volumen si no lleva ningún tipo de grasa que es lo que le suele dar cuerpo a los bizcochos?" A lo que os digo que de física no controlo mucho y que esa misma pregunta me hago yo!jajaja. De hecho cuando vi la receta pensé: "esto no puede salir bien". Pero mi espíritu curioso me llevo a comprobar si eso era cierto ;)
 
 
 De verdad me alegro de publicar por fin una receta apta para los alérgicos a los lácteos y al huevo. Hace más o menos un año que me detectaron a mí una alergia alimentaria un poco rara (soy alérgica a un azúcar que está presente en la carne y embutido de mamífero...) y desde entonces que pensé que me tenía que "solidarizar" un poco con las alergias alimentarias.

Porque la mía además al ser nueva y muy rara, no es nada conocida y los productos no están bien etiquetados para que yo sepa si puedo comerlo o no. Aunque cada vez más la gente y las marcas de alimentación se van concienciando con las alergias alimentarias y adaptan sus productos, aún queda un largo camino por recorrer.



Y me doy cuenta que desde mi blog tengo un poco "marginadas" a todas esas personas que son celíacas o intolerantes a la lactosa y al huevo, ya que la mayoría de mis recetas llevan ingredientes no adecuados a ellas. Así que prometo que me voy a poner más las pilas con este tema y publicar más recetas para alérgicos o, por lo menos, adaptar las que publique.

 
Dicho esto, vamos con la receta:
 

PASTEL DE CHOCOLATE LIGHT / VEGANO

Inspiración: la podéis ver en versión original aquí
Dificultad: ninguna o menos
Tiempo: 5 minutos + 35-40 de horneado
 
Ingredientes
  • 175 g. de harina
  • 100 g. de cacao en polvo sin azúcar
  • 150 g. de azúcar
  • 1 cucharadita de levadura
  • 250-300 ml. de agua tibia
  • azúcar glas para decorar
Preparación
 
Precalentamos el horno a 180ºC.
Tamizamos la harina junto con el cacao y la levadura.
Colocamos en un bol todos los ingredientes menos el agua. Revolvemos bien para que se repartan de forma homogénea.
Vamos añadiendo poco a poco el agua tibia, batiendo con una varilla manual. La cantidad exacta de agua dependerá de la consistencia. Tenéis que conseguir una masa homogénea que no sea demasiado espesa, pero tampoco demasiado líquida... (qué poco científico todo...jeje).
Vertemos la masa en un molde previamente engrasado o encamisado para que no se pegue.
Horneamos a 180ºC durante unos 35-40 minutos, hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.
Lo sacamos y dejamos enfriar completamente antes de desmoldarlo.
Antes de servirlo, espolvoreamos un poco de azúcar glas por encima.
 
 
VARIACIONES: para darle un poco más de "gracia" si queréis, podéis añadirle a la masa nueces troceadas. También valdría cualquier otro fruto seco. Otra muy buena idea sería incluir en la masa chips de chocolate blanco, o negro, o ambos...
Para que sea apto para celíacos, habría que sustituir la harina por 100 g. de harina de arroz y 75 g. de harina de coco. En este caso no puedo deciros qué tal resultado da porque no lo he probado.

 
No esperéis obtener el bizcocho  más esponjoso del  mundo, ya que al no llevar nada de grasa en los ingredientes no crece mucho ni se llena de "burbujas". Es más parecido a un brownie que a un bizcocho, pero no se hace nada pesado y está muy bueno de sabor, con un sabor a chocolate intenso.

 
 
Espero que lo probéis y si es así por favor quiero ver fotos y opiniones!
 
Muás

miércoles, 27 de marzo de 2013

Últimos experimentos y encargos

Me he dado cuenta de que  hace mucho tiempo que no os enseño por aquí por el blog las cositas que voy haciendo. Me limito a poner recetas y experimentos reposteros, pero los encargos o los experimentos "decorativos" que hago no. Como los voy publicando en el Facebook, pues ahí se quedan. Pero creo que está bien que los comparta por aquí también, que el blog es lo primero que empecé y también tengo que compartirlo aquí.
Así que la entrada de hoy es más visual que otra cosa. Después de la chapa a leer que os  metí en el último post sobre los distintos rellenos y coberturas es de agradecer, ¿no? ;)

Galletas de "Teo"
Estas galletas de Teo fueron para el primer cumple de Oihan. Me hizo mucha ilusión hacerlas, ya que de pequeña era súper fan de Teo, tenía todos sus libros y los leí una y otra vez.
Me alegra ver que los niños de hoy en día siguen pudiendo disfrutar de estos cuentos.



Como veis, en el primer cumple de Oihan también hubo tarta, pero esta fue de Pocoyo. Al final quedó muy bien, eso que me "peleé"  mucho modelando el muñeco, ya que en lugar de Pocoyo me salió su primo lejano de Cuenca, un poco pasado de peso, además. Jejejeje. Menos mal que el niño lo reconoció!



Estas otras galletitas, que está mal que yo lo diga pero  me parecen preciosísimas, fueron para un bautizo. Tenía que hacer 40 y por no hacerlas todas iguales hice mitad y mitad. Eso sí, las del pelo cada una lo llevaba "peinado" de una manera diferente.

Para el mismo día que las galletas, tenía que hacer una tarta para 80 personas para el 50 aniversario de un colegio de aquí de Vitoria. Curiosamente, era para el colegio en el que trabaja mi madre...¡pero ella no sabía nada! Fue una sorpresa que quisieron darles a todos y la verdad que tuvo mucho éxito!! :D



 

 ¡Ay! Con la "tartofobia" que ya sabéis que padezco... y encima de dos pisos!! Después de muchos sudores y alguna que otra sorpresa desagradable (la mañana que tenía que entregarla el piso de arriba se había suicidado!!) al final salió bien. Con los miedos y "fobias" está claro que lo mejor es una terapia de choque: o lo haces o lo haces!




Y las últimas cositas que os enseño son los últimos experimentos "galletiles"  que he estado haciendo. Me ha dado por probar con las galletas en 3D y debo decir que me encantan! Os enseño las que he ido haciendo y a ver qué os parecen.


 Macetas de flores de galleta ya hice, con tutorial y todo, pero estas son otro modelo un poquito diferente.


 Otro de los experimentos en 3D han sido las tazas de café hechas con galleta y chocolate:






 

 Qué m e decís, ¿dan el pego? Hombre, son muy pero que muy mejorables, este ha sido el primer intento y ya voy viendo por dónde  mejorar... Seguiré probando!

Y el último de los experimentos han sido estas galletas 3D con forma de magia!!


Un conejo de fondant saliendo de una chistera hecha con galletas.

Espero que os hayan gustado!! En la próxima entrada vuelvo a mi experimentos pero en forma de receta ;) Además creo que os va a encantar, sólo unas pistas: chocolate y light!

Muás

domingo, 24 de marzo de 2013

Rellenos y coberturas para tartas y cupcakes: el post definitivo!!

¿Estáis sentadas/os? Imagino que sí, que nadie mira el ordenador de pie... Pues permaneced así porque esta entrada promete ser laaaaaaaaaaaaaaaaarga. Más larga que un día sin pan, como diría mi abuela (qué viva la sabiduría popular de las abuelas!!).  
Cuando hice el último sorteo por el cumpleblog, pregunté a la gente qué recetas o qué entradas les gustaría ver en el blog en este segundo año. Entre las muchísimas y variadas respuestas que recibí (algunas de gente que creo que nunca se ha pasado por el blog porque me pedían cosas que ya hay... ¬ ¬) hubo mucha gente que me dijo que le gustaría saber distintos tipos de rellenos para tartas, huyendo un poco del ya clásico buttercream.

Bueno, pues me he liado la manta a la cabeza (nunca he entendido esta expresión ¿?) y me he decidido a escribir LA ENTRADA. O la enciclopedia de los rellenos y coberturas, vamos. Aunque ya he publicado unas cuantas en el blog y hay cientos o miles pululando por la red publicadas por otros cientos o miles de blogs, esta entrada es un poco la manera de recopilarlas todas para tenerlas un poquito  más a mano.
                                                                Layer cake de frutos del bosque
Ni mucho menos pretendo dar a entender que estos son los únicos tipos de cobertura ni los mejores. Son las distintas cremas que he ido probando, con su forma de prepararlas, su uso y lo que a mí me parecen. Pero desde luego que hay más tipos de rellenos y coberturas. Incluso estas mismas que os voy a poner aquí, hay distintas  maneras de prepararlas. La que yo os cuento no es ni la única ni la mejor. Son simplemente las proporciones que utilizo yo y como a mí más me gustan. No soy ninguna experta, apenas llevo un año con el blog y no he estudiado repostería ni nada por estilo, así que que quede claro por favor que todo lo que os voy a contar es fruto de mi humilde experiencia. Y las valoraciones que veáis son única y exclusivamente basadas en mis gustos personales.
Bueno, y después de este momento discurso, vamos a lo que nos interesa, jeje.
 
 

BUTTERCREAM

Cuando alguien empieza en el mundo de la repostería creativa, cupcakes y demás, es la crema que más se ve. De hecho, es la crema por antonomasia. Pero, por suerte (para mí), no es la única. Básicamente la buttercream, como su nombre indica, es una crema de mantequilla que se hace con mantequilla (evidentemente) y azúcar glas. Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucho azúcar glas. La razón de tanto azúcar es darle una buena consistencia a la crema y, sobre todo, camuflar el sabor de la mantequilla. Se le suele añadir alguna esencia o sabor, fruta triturada o en pasta, galletas trituradas, chocolate, Nutella,.... un montón de posibles combinaciones.
 
 
Ingredientes
  • 250 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 350 g. de azúcar glas (preferible "icing sugar", que es un azúcar glas extra fino)
  • 2 cucharaditas de leche
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  •  galletas, nutella, chocolate, ....
Preparación

Tamizamos el azúcar glas o el "icing sugar" en un bol. Añadimos la mantequilla cortada en trozos, la vainilla y la leche. Batimos primero a velocidad baja y luego subimos la velocidad. Hay que conseguir una crema de color casi blanco, con una textura muy cremosa. Si queremos teñirla o añadirle otros sabores, los incorporamos justo al final.


Utilidad: la buttercream sirve prácticamente para todo. Al tener una textura cremosa pero a la vez bastante consistente, sirve para rellenar tartas, cubrirlas, decorar cupcakes, hacer decoraciones utilizando boquillas especiales,...
Pros: muy versátil y admite una gran variedad de sabores. No necesita conservarse refrigerada.
Contras: su sabor. Para que no sepa mucho a mantequilla, es necesario añadirle una ingente cantidad de azúcar. Pero entonces, para mi gusto, sabe tan dulce y tanto a azúcar que no me convence. Si queremos echarle menos azúcar, entonces nos encontramos con que sabe mucho a mantequilla y es difícil camuflar ese sabor.
Como casi todas las cremas, no soporta bien las temperaturas altas.
Valoración: a pesar de su versatilidad, no me termina de convencer. Tantísimo azúcar y esa sensación de estar comiéndome un trozo de mantequilla así a las bravas me tira bastante para atrás. Eso sí, hay gente a la que le encanta!
 
 

SWISS MERINGUE BUTTERCREAM / BUTTERCREAM DE MERENGUE SUIZO

También la veréis como SMBC para abreviar en muchos sitios. Por desgracia, no puedo hablar de esta crema por mi propia experiencia, ya que aún no me he atrevido a prepararla. Es algo que tengo en mi lista de "pendientes" desde hace un montón, de hecho está entre las recetas prioritarias pero...¡siempre encuentro otra cosa para hacer antes! Así que lo que os voy a comentar aquí es fruto de lo que he ido leyendo y recopilando por la red. Prometo hacerla cuanto antes y actualizar esta entrada (la quería haber hecho este fin de semana...pero anímicamente no es una buena semana así que lo dejo para otro día, lo siento).

Como en todos los casos, hay un montón de versiones y van cambiando las proporciones de los ingredientes. Pero para simplificar y ayudar a recordar la receta, me quedo con una que es la regla del 1-2-3...
 
Ingredientes
  • 100 g. de claras de huevo (mejor si son pasteurizadas)
  • 200 g. de azúcar
  • 300 g. de mantequilla a temperatura ambiente
Preparación

Ponemos las claras junto con el azúcar en un cuenco o en un cazo. Lo calentaremos al baño maría hasta que el azúcar se disuelva. Cuidado de que el agua de abajo no hierva para que no nos cuajen las claras. Para que no se nos queme, hay que estar removiendo todo el tiempo.
Cuando se haya disuelto el azúcar, pasamos las claras a otro bol o al recipiente de la batidora y empezamos a montarlas. Lo mejor es pasarlas a un bol que esté frío, ya que así montarán mejor. Si se hace con unas varillas normales tardará un poco en montar.
Cuando haga picos blandos el merengue, añadiremos la mantequilla cortada en trozos. ¡¡¡¡El merengue tiene que estar frío para que no se derrita la mantequilla!!!! Batimos bien para que se vaya integrando la mantequilla. Puede parecer que se ha cortado la crema y que hay que tirarla a la basura, pero no desesperéis y seguir batiendo, porque al de 10 minutos la textura cambiará y obtendréis una crema suave y delicada.
Al igual que con la buttercream, se le pueden añadir sabores y colorantes, siempre al final.
 
Utilidad: se podría decir que es casi tan versátil como la buttercream clásica.

Pros: no tiene ese sabor a mantequilla que tiene la buttercream y es mucho más ligera en su textura, más suave y delicada

Contras: prepararla lleva su trabajo y su tiempo.

Valoración: en cuanto la haga prometido que actualizo esta entrada con fotos y opiniones propias!!
 

CHEESE CREAM O CREMA DE QUESO (versión mantequilla)

 Esta es la crema que más suelo utilizar. Como ya sabéis, cualquier cosa que lleve queso me encanta, en cualquiera de sus versiones. Incluso a la gente a la que no le gusta el queso esta crema le gustará, ya que no tiene un sabor a queso marcado y es muy suave.



Os doy las proporciones que utilizo yo, pero se puede hacer de muchas maneras. De hecho, casi todas las que he visto por ahí utilizan más mantequilla que queso. Y todas llevan mucha más cantidad de azúcar, pero a mí no me gusta que las coberturas sepan a azúcar, me gusta que sepan a lo que son.
 
 
Ingredientes
  • 250 g. de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 125 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  •  150 g. de azúcar glas
  • pueden añadirse esencias, aromas, sabores, colorantes, etc. al gusto. También galletas trituradas.

Preparación

En un bol ponemos la mantequilla troceada junto con el azúcar glas. Batimos con las varillas hasta que el azúcar se integre y la mezcla blanquee. Le añadimos entonces el queso, que debe estar frío, y batimos a velocidad alta hasta que se forme una crema homogénea. Si queremos añadirle otros sabores o colorantes, ahora sería el momento. Si queremos añadir galletas trituradas, las añadiríamos ahora y removeríamos la crema con una espátula.


Utilidad: igual de versátil que las dos anteriores, sirve para rellenos, coberturas y cupcakes.

Pros: no sabe a mantequilla y tiene un sabor más "fino", más suave.

Contras: al llevar queso, hay que guardarla refrigerada.

Valoración: para mí es una de las mejores cremas, ya que permite una gran variedad de sabores y es mejor aceptada entre la gente que la buttercream. Sirve tanto para decorar cupcakes como para rellenar y cubrir tartas, incluso tartas que se van a forrar con fondant (siempre teniendo cuidado al refirgerar).
 

CHEESE CREAM O CREMA DE QUESO (versión nata)

 Esta es una variante aún más suave que la anterior. En este caso se sustituye la mantequilla por nata para montar. Esto hace que se obtenga un crema mucho más ligera tanto en sabor como en textura. Al igual que en el caso anterior, yo uso  mucha menos cantidad de azúcar que la que se suele usar, eso depende un poco del gusto de cada uno.
 
 
Ingredientes
  • 200 ml. de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • 250 g. de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 50 g. de azúcar 
Preparación

En un recipiente ponemos la nata junto con el azúcar. Tiene que estar fría para que monte bien. Con unas varillas, vamos batiendo hasta semi-montar la nata, es decir, que empiece a adquirir textura de nata montada pero no del todo. En este punto, añadimos el queso crema frío. Seguimos batiendo hasta terminar de montar.
Antes de usarla es mejor dejarla un rato en la nevera para que endurezca un poco.


                                                                      Tarta de Guiness

Utilidad: para rellenar tartas o cubrir unos cupcakes. También sirve para glasear tartas, siempre y cuando no queramos que quede una cobertura lisa y perfecta. NO sirve para cubrir una tarta que luego vamos a forrar con fondant!! Y lo digo por experiencia, porque lo probé y fue un desastre total, hasta el punto que la tarta empezó a chorrear por abajo  y el fondant acabó deshaciéndose.

Pros: tiene un sabor muy, muy suave, delicioso. Combina perfectamente con el bizcocho de zanahoria y con el de cerveza Guiness.

Contras: al llevar nata y queso hay que guardarla sí o sí refrigerada. No sirve para decorar cupcakes con distintas mangas pasteleras ni para cubrir una tarta que queremos quede lisa o queramos cubrir con fondant, ya que no es una crema que quede firme, sino más bien un poco "escurridiza" (lo que os he comentado en "utilidad").

Valoración: buenísima cuando queramos hacer una tarta o unos cupcakes sencillos o queramos una versión un poco más ligera. En cuanto a sabor es la que más éxito suele tener.
 

CREMA DE QUESO MASCARPONE

Esta crema ha sido una de las últimas que he conocido y probado, pero creo que se va a convertir en una de mis cremas estrella. Tiene un sabor muy suave, nada empalagoso y una textura cremosa muy delicada. Además, como el queso mascarpone no tiene un sabor muy fuerte, admite añadirle cualquier otro sabor que queramos.

                            Layer cake de limón y crema de mascarpone con galletas spéculoos
                                
Ingredientes
  •  1 tarrina (250 g.) de queso mascarpone
  • 3 cucharadas de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • sabor al gusto: vainilla, fruta en pasta, ...


Preparación

Primero quitamos el suero del queso (ese liquidito que tiene la tarrina), ya que sino dificultará que monte bien.
Ponemos en un bol el queso junto con la nata y con ayuda de unas varillas eléctricas montamos (a mano también se puede pero cansa más!!). Al principio puede parecer que eso no va a montar ni a la de tres y que se va a quedar un aguachirri inmundo, pero paciencia! De repente veréis cómo monta y coge una textura consistente.
Si queremos añadirle algún sabor, se lo añadimos ahora al final batiendo un poco más.
Antes de usarla, guardarla un rato en la nevera para que coja más consistencia.

* Como veis yo no le pongo azúcar, pero le podríais añadir la cantidad que queráis en función de vuestros gustos.


Utilidad: perfecta tanto para rellenar tartas y cubrirlas como para decorar cupcakes. Aunque no lo he probado, imagino que pasará como con la crema de queso con nata: que no sirva para cubrir tartas que posteriormente vayamos a forrar con fondant.
 
Pros: una textura muy suave y un sabor nada empalagoso. Permite añadirle cualquier sabor, ya que el queso mascarpone apenas se nota. Más "light" que cualquiera de las otras cremas, sobre todo si, como yo, no le ponéis azúcar.

Contras: al llevar nata y queso, es necesario conservarla en la nevera. No apta para tartas fondant.

Valoración: probablemente (y a título personal) la mejor de todas las cremas. Es muy versátil pero no es ni empalagosa ni pesada. Adecuada también para la gente que no es muy golosa, ya que al no ponerle azúcar tiene un sabor muy suave.


                                                                 Cupcakes de toffee

 

GANACHE DE CHOCOLATE

El ganache de chocolate es una crema muy utilizada en repostería. Puede hacerse con chocolate negro, con leche o chocolate blanco. Muy fácil de preparar y de un sabor delicioso, ideal para los amantes del chocolate o para combinar con sabores afrutados.

Ingredientes
  •  200 ml. de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • 200 g. de chocolate (mejor si es especial para postres)


Preparación

En un bol troceamos o rallamos el chocolate.
En un cazo ponemos a calentar la nata y en cuanto rompa a hervir la retiramos. Vertemos la nata sobre el chocolate troceado y vamos removiendo para que se deshaga el chocolate. Hay que remover hasta que el chocolate esté totalmente derretido y no queden grumos. En caso de que nos quede alguno, pasamos la mezcla por un colador y listo.
Dejamos enfriar hasta que adquiera una textura similar a la de la Nutella.
Podemos hacer dos cosas:
1.- Si queremos cubrir la tarta para dejarla lisa, ya sea para presentarla así o porque luego la queremos forrar con fondant, lo mejor es aplicar el ganache con esta textura similar a la Nutella, que esté untuoso. De esta manera es más fácil alisarlo y que nos quede firme,

2.- Si lo que queremos es rellenar la tarta o decorar unos cupcakes, lo mejor es dejar enfriar el ganache en la nevera y cuando esté bien frío sacarlo y batirlo un poco con unas varillas. Veréis que así adquiere una textura más similar a una mousse y se vuelve más esponjoso y suave.


Utilidad: sirve tanto para rellenar como para cubrir tartas. También puede utilizarse para decorar cupcakes.

Pros: muy fácil y rápido de preparar. No se precisan ni ingredientes ni utensilios especiales para prepararlo. A los amantes del chocolate les encantará y para los que no son muy chocolateros también les gustará como relleno de una tarta combinado con mermelada de fresa o de naranja, por ejemplo.

Contras: con el de chocolate blanco a veces la gente suele tener problemas para que coja la textura adecuada, yo no puedo opinar porque siempre he hecho el de chocolate negro.

Valoración: ideal para tartas, ya que permite cubrirlas dejando una superficie lisa y perfecta. Al ser sencilla de preparar, es una crema muy útil para no andar liándonos con demasiado trastos y ahorrar tiempo. En tartas para niños (y no tan niños) es un acierto seguro.

 

BUTTERCREAM-QUE-NO-SABE-A-BUTTERCREAM

Aún no he conseguido "bautizar" a esta crema con algún nombre concreto...todo se andará! Su nombre lo dice todo. Esta crema es similar a la buttercream pero con una diferencia muy grande: no sabe a mantequilla. El mayor "pero" que la gente le pone a la buttercream es esa sensación de estar comiendo un troncho de mantequilla a secas. En este caso, aunque la cantidad de mantequilla que se usa es la misma, no sabe a mantequilla. No es ni una buttercream "light" ni nada, tiene la misma cantidad de mantequilla y grasa que una buttercream normal, que quede claro.



Para saber cómo se prepara, mejor que leáis este post de aquí donde explico bien cómo se hace, ya que lleva su proceso y su explicación es larga y mejor que la veáis con fotos y todo.

Utilidad: su utilidad es la misma que la de la buttercream normal. Para hacer decoraciones con mangas pasteleras puede ser un poco más complicado, ya que la textura que adquiere a veces parece como una mousse y resulta más difícil.

Pros: el principal: no sabe a mantequilla. Es más, tiene como un sabor a helado de vainilla buenísimo. Admite también mucha variedad de sabores (yo probé a hacerla de ron con coca-cola y queda de maravilla)

Contras: hacerla es bastante más laborioso que hacer cualquiera de las otras cremas, ya que hay que hacer primero la bechamel.

Valoración: a pesar de que lleva más tiempo prepararla, el resultado final merece la pena. Es una crema de sabor más agradable que la buttercream y con una textura muy suave. La gente que la ha preparado me ha dicho que les ha encantado y que es una maravilla.


Esto es todo amigos!!!!! (como diría el cerdito Porky) Espero que os haya servido de ayuda, especialmente a las que estáis empezando y no sabéis qué tipos de crema preparar o si servirán para lo que tenéis en mente. A las que ya controláis espero que os sirva también para tener una visión más global de las diferentes opciones que hay y sus usos. Más que nada para no quedarnos sólo con la opción del buttercream como panacea de las cremas.
Si os ha gustado u os ha parecido útil, estaría encantada de que lo compartáis y difundáis para que le pueda llegar a más gente. ¡¡¡¡Muchas gracias!!!!
Muás