Ya llevo unas cuantas recetas que son adecuadas para los alérgicos al huevo. Y es que todo el mundo tiene derecho a disfrutar de unas galletas o unos pasteles, sea alérgico o intolerante a algo o no. Me falta ponerme un poco más las pilas con recetas aptas para celiacos, pero todo se andará!
Sin embargo, estos Mikados me han servido también para darme cuenta de una cosa: no tengo ni idea de utilizar mi cámara de fotos. Tengo desde hace casi dos años una cámara réflex digital estupenda ella...¡que siempre la usaba en modo automático! Ayyy, si lee esto cualquier fotógrafo (o aficionado a la fotografía) me mata...
El caso es que hace unos pocos meses la empecé a usar en modo "semi"-automático, en un gesto de intentar "estrechar" mi relación con ella. ¡Sólo que siempre la ponía de la misma manera!
Pero ayer, al ir a sacar las fotos de los mikados, me di cuenta de que no era suficiente. Después de dos días con un sol radiante, volvimos a la cruda realidad de aquí del norte. De un día para otro 20 grados menos, un frío del copón y un día gris y tristón.
Y yo armada con mi cámara a ver si sacaba algo de provecho de ahí... El caso es que de lo que veía por el objetivo, a lo que luego la cámara me sacaba ¡había un mundo! Un color súper apagado y tristón.
Como me daba mucha rabia tener esas fotos tan tristonas, me puse a trastear con los botones de la cámara. Hasta que al final, conseguí que la luz que yo percibía en el objetivo se reflejara en la foto!!
Hombre, a ver, me queda muuuuuuucho que trastear en la cámara (un curso de fotografía no vendría mal y tal...) y mucho que aprender en cuanto a composición y eso. Pero para mí ha sido un paso enorme!
Eso sí, cuando toda contenta con mi descubrimiento estaba recogiendo la cámara y todo, no se me ocurre otra cosa que llevarme la cámara dentro de la funda, pero abierta.
Efectivamente, pasó lo que tenía que pasar: en lo que esquivaba al gato e intentaba que no se me cayera lo que tenía en la mano, la cámara se salió de la funda y se estrelló contra el suelo.
Se oyó un ruido escalofriante de cristales. Escalofriante porque a mi me entraron sudores fríos, escalofríos y de todo al pensar que se hubiera roto el objetivo, o la pantalla, o todo...
Por suerte, "sólo" se rompió el skylight (el filtro protector del objetivo) y parece que todo lo demás está bien. Uuuuuuf, ¡qué alivio! (Si leéis esto no se lo contéis a mi novio, que me mata!! Que siempre dice que soy un desastre con todo y que no cuido las cosas... O_o)
Bueno, mis descubrimiento fotográficos y mis meteduras de pata aparte, lo que os interesa es la receta, así que a ello vamos. Lo dicho, no llevan huevo y llevan también muy poquita cantidad de grasa. Además, como son chiquitines, son un tentempié perfecto o un caprichito de media tarde sin remordimientos. No os quejaréis, ¿eh?
MIKADOS
Inspiración: ¡ups! Esta es otra de esas recetas que tengo apuntada en un papelajo en modo telegrama...¡y no sé de dónde la saqué! :(
Dificultad: armarse de paciencia para darles la forma y bañarlos en chocolate.
Tiempo: 30 minutos + 10 minutos de horno
Cantidad: salen un montón!! A mi me salieron unos 60.
Ingredientes
- 250 g. de harina
- 40 g. de mantequilla a temperatura ambiente
- 40 g. de azúcar glas
- 100 ml. de agua
- una pizca de sal
- chocolate blanco y negro para postres (para la cobertura)
Preparación
Precalentamos el horno a 180ºC.
Ponemos en un bol la mantequilla junto con el azúcar y mezclamos hasta formar una crema. Podemos hacerlo con la batidora eléctrica o de forma manual.
Tamizamos la harina y vamos añadiendo la mitad poco a poco, mezclando.
Añadimos el agua y mezclamos bien. Por último añadimos el resto de la harina y una pizca de sal. Mejor con una espátula o con las manos, para poder mezclar bien todo. Si veis que os queda demasiado pegajoso, le añadís un poco más de harina. Tiene que quedar una masa que no se os pegue.
Formamos una bola.
Extendemos la masa intentando que quede bastante fina.
Cortamos tiras de unos 10 cm. de largo y de 1 cm. de ancho. Aproximadamente, se entiende. No hace falta andar ahí con una regla, todo a ojo!!
Con las manos, redondeamos las tiras.
Horneamos unos 10 minutos a 180ºC. Cuidado que no se os quemen, ya que al ser tan pequeños y finos enseguida se hacen.
Los dejamos enfriar sobre una rejilla.
Una vez fríos, derretimos chocolate en el microondas (o al baño maría) y bañamos los palitos con él.
VARIACIONES: además de hacerlas con chocolate blanco y negro, pueden hacerse con Candy Melts si los queréis hacer de colorines. Otra opción es que recién bañados, con el chocolate aún caliente, echarles sprinkles, cacahuetes (u otro fruto seco) troceados, semillas de sésamo, galletas troceadas... Así, además de quedar más ricos, creamos una superficie crujiente. Pueden hacerse también con harina integral.
Como veis, la mayor dificultad que entraña hacer esta receta es darles la forma redondita para que se parezcan a los auténticos Mikado de las tiendas. Pero si no os quedan bien, ¿qué más da? La cosa es que bonitos o feos están buenísimos!! Os animo a que los intentéis hacer en casa y me contáis.
Muás













































