Por fin me he animado a preparar whoopie pies, ¡ya era hora! (ya sólo me falta lanzarme con los macarons...).
Por si alguien aún no lo sabe (que lo dudo mucho), los whoopie pies son como unos sandwiches de bizcochito (a mí me han recordado a los bizcochos de soletilla) rellenos de alguna crema. Según la Wikipedia: "De acuerdo a los historiadores de alimentos, las mujeres Amish horneaban estos postres (conocidos entonces como hucklebucks) y los colocaban en fiambreras para los agricultores. Cuando los agricultores veían los pasteles, gritaban "¡Whoopie!". Se piensa que los originales pasteles Whoopie podrían ser hechos de restos de masa para el pastel."
Y "¡Whoopie!" o mejor dicho "¡Yupiiiiiii!" fue lo que grité yo cuando los probé, porque están buenísimos!! De verdad.
El bizcocho es muy suave y tierno, me recordó un poco a los bizcochos de soletilla (salvando las distancias, claro) y con el relleno queda una combinación deliciosa. Por lo menos estos de chocolate y nata son deliciosos. Habrá que probar otras combinaciones.
Pero ya que hacía whoopie pies (o "gupi pais" para entendernos mejor), tenía que darles un toque personal, nada de hacer los clásicos redonditos....
Así que los hice de Mickey y Minnie!!!!! (bueno, más o menos...)Y así, además de buenos, quedan requeté-salaos a la vista y para un cumple de algún peque me parecen lo más. Eso sí, tengo que mejorar un poco la técnica para la próxima vez, porque la mitad de ellos me perdieron las orejas por el camino. Por miedo a que me quedara un zurruño de masa informe, separé mucho los circulitos y no se me llegaron a unir bien.
WHOOPIE PIES DE CHOCOLATE Y NATA
Inspiración: tanto la receta como la idea de darles esa forma la saqué de aquí. Le han quedado infinitamente mejor... Está en italiano, pero se entiende muy bien y con las imágenes queda muy claro cómo hacerles la forma.
Dificultad: encontrar la distancia adecuada para que las orejas se fusionen a la cabeza. Hace falta también un poco de maña dibujando con el palillo... Si los hacéis redondos, dificultad 0.
Preparación: 30 minutos
Cocción: 10 minutos
Cantidad: a mi me salieron 32 pastelitos, es decir, 16 sándwiches
Ingredientes
- 120 g. de mantequilla a temperatura ambiente
- 150 g. de azúcar
- 1 huevo
- 30 g. de miel
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 250 g. de harina
- 50 g. de cacao en polvo
- 1 cucharadita de levadura
- 1 cucharadita de bicarbonato
- 250 ml de leche templada
Preparación
Tamizamos la harina junto con el cacao, el bicarbonato y la levadura. Reservamos.
Batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta que se forme una crema.
Añadimos el huevo y batimos hasta integrarlo. A continuación añadimos la miel y la vainilla, batiendo hasta integrar.
Incorporamos la mitad de la mezcla de harina y cacao, removiendo con una espátula. Cuando hayamos integrado, añadimos la leche templada. Por último, el resto de la mezcla de harina.
Metemos nuestra masa en una manga pastelera provista de una boquilla redonda ancha. A falta de boquilla, vale con cortar la punta de la manga dejando un agujero un poco ancho.
Precalentamos el horno a 180ºC.
Colocamos sobre la bandeja de horno papel vegetal. Con la manga, vamos depositando círculos de masa: un círculo grande y dos más pequeños que serán las orejas. Hay que hacerlos un poco separados entre sí, pero tampoco demasiado, para que durante el horneado se fusionen las orejas y la cabeza.
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| Podéis ponerlos aún más cerca, yo pequé de cauta y algunas orejas no llegaron a su cuerpo... |
Horneamos a 180ºC unos 10 minutos.
Dejamos que se enfríen por completo y procedemos a "vestirlos". Sólo hay que decorar o "vetir" la mitad de los pastelitos. Para ello preparamos un glaseado: dos cucharadas de agua caliente y vamos añadiendo azúcar glas hasta que coja una consistencia que no sea demasiado líquida. Puede hacerse con glasa real también.
Teñimos parte del glaseado de rojo y parte la dejamos blanca.
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| Para que os quede rojo-rojo sin tener que usar mucho colorante, mejor usar este. |
Con ayuda de una cucharilla, depositamos un poco de glasa roja en la parte baja de la cabeza. Ayudándonos con un palillo, la distribuimos para cubrir bien toda la parte de abajo. Para el lazo, ponemos una pequeña cantidad y vamos dándole forma con el palillo.
Con otro palillo, vamos poniendo puntitos de glaseado blanco, simulando los lunares del vestido y del lazo de Minnie y los botones del pantalón de Mickey. Como veis, a mí me falta mucha práctica, pero si sois "mañosos" (que no maños, ;p) os quedarán preciosos.
Cuando se haya secado el glaseado, montamos los whoopie pies. Cogemos los pastelitos que no hemos decorado, y les ponemos una buena cucharada de nata montada. Yo últimamente ando usando nata vegetal y he de decir que me gusta muchísimo más que la tradicional, tanto por la consistencia que tiene como por el sabor. Cubrimos con el pastelito decorado y ya los tenemos listos.
VARIACIONES: se pueden hacer con la forma tradicional, es decir, redondos. El relleno también se puede hacer al gusto. En este caso los hice con nata para que quedaran más sencillos, pero se podría haber hecho de nata con fresas, de ganaché de chocolate negro para los amantes del chocolate, de ganache de chocolate blanco para contrastar,... Si buscáis por la red y en algunos libros, veréis que los bizcochitos se pueden hacer también de un montón de sabores diferentes, incluso de té. Así que ya sabéis: imaginación al poder!!
Espero que os guste y os animo a probar porque estoy segura de que os van a encantar! Y ya si los hacéis con forma y ayudados por niños, tenéis el éxito asegurado.
No sé esta semana si podré publicar más, porque me esperan unos días de locos... Buf! Encima con un trancazo del copón :( Intentaré hacer algo, que en casa siempre tengo que tener algo dulce para comer y si es casero mucho mejor!jejeje
Muás


















































