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viernes, 14 de junio de 2013

Crumble de cerezas y manzana

* NOTA: con esta receta participo en el concurso que organiza Cocinando Sabores y Cerezas del Jerte (qué buenas!!). Tenéis hasta el 26 de junio, así que animaos!! ^_^


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No os dejéis llevar por el aspecto tan poco fotogénico de este postre.


Ya estamos en época de cerezas, ¡¡con lo que me gustan!! Y aunque lo que más me gusta es comérmelas así solas, de tirón, esta vez he querido probar a usarlas de manera diferente.
 
El otro día mi madre nos regaló un montón de fruta que había comprado, pero casualidad que justo habíamos comprado nosotros un  montón el día anterior! Y entre esa fruta había unas cerezas la mar de hermosas. Así que para evitar que se pusieran malas o darme el atracón, pensé en hacer un postre.
 
 
Se me vino a la cabeza "crumble de cerezas". ¿Por qué? Nunca he hecho un crumble de nada, ni siquiera lo he comido. Ni tenía entre mis "pendientes" hacer uno...pero mi cerebro es un misterio y me vino eso a la cabeza.
 
Lo primero entonces fue documentarme un poco sobre lo que es un crumble y cómo se hace. La verdad es que es súper sencillo y el resultado es maravilloso.
 
 
El crumble es un postre típico inglés. Se cree que se creó durante la Segunda Guerra Mundial, porque los ingredientes para hacer los pasteles típicos (harina, mantequilla, leche) eran muy caros. Así que inventaron una manera de hacer los pasteles más sencilla. El nombre viene del verbo inglés "to crumble", que viene a significar desmenuzar. Se suele tomar templado o frío y acompañado de natillas o de helado.
 
 
La parte de las migas de arriba se llama "Streusel", que según la Wikipedia: "En pastelería y repostería, el término streusel (una palabra alemana que significa ‘algo esparcido o espolvoreado’, del verbo streuen, ‘derramar’, ‘esparcir’) alude a una cobertura de mantequilla, harina y azúcar tradicional en Alemania que se aplica a magdalenas, panes y pasteles."
 
 
Ya veis que es como un popurrí anglo-alemán. El caso es que es muy sencillo de preparar y de sabor está  buenísimo. Puede usarse cualquier fruta que queráis, pero va mejor con combinaciones un poco ácidas para darle un contrapunto. Es muy típico con cerezas, con fresas, ciruelas, piña,...
 
Además que os sirve como receta de aprovechamiento, si tenéis fruta que empieza a ponerse un poco "pocha" y no sabéis qué hacer con ella.
 
 
Después de consultar un montón de páginas, blogs y libros, lo único que me quedó claro fue los ingredientes básicos que llevan las migas: harina, mantequilla y azúcar. ¡¡Cada receta era diferente!! Cambiaban la manera de preparar la fruta, la proporción de los ingredientes, los ingredientes extra que le echaban,... Así que decidí hacer mi propia versión a ver qué salía.
 
 

 CRUMBLE DE CEREZAS Y MANZANA

Inspiración: popurrí de ideas sacadas de aquí y de allá (si empiezo a enumerar no acabo).
Dificultad: deshuesar las cerezas sin tardar dos horas (que no es que me pasara a mí, que me lo ha contado una amiga... ;p)
Tiempo de preparación: 15 minutos
Cocción: 15 minutos
Raciones: 4
 
Ingredientes
  • 400 g. de cerezas (hermosas)
  • 1 manzana grande
  • 2-3 cucharadas de azúcar moreno (según lo dulce que lo queráis o de lo dulce que esté la fruta)
  • 1 cucharadita de maicena
Para el streusel
  • 50 g. de harina
  • 40 g. de mantequilla fría
  • 30 g. de azúcar moreno
  • 1 cucharadita de canela
 
Preparación
 
Precalentamos el horno a 200ºC.
 
Lavamos y deshuesamos las cerezas.
Pelamos y descorazonamos la manzana. La cortamos en taquitos.
Ponemos las cerezas y la  manzana en una cazuela junto con el azúcar y la cucharadita de maicena. Las cocemos a fuego medio durante unos 4-5 minutos.
Cuando esté lista, la distribuimos sobre los moldes que vamos a meter al horno. Pueden ser moldes individuales o un molde de tarta. También sirven botes de cristal (aseguraros que sean materiales que se pueden meter al horno).
 
 
 Para preparar las migas. mezclamos la harina con el azúcar y la canela. Añadimos la mantequilla fría cortada en trocitos. Mezclamos todo con las yemas de los dedos hasta que se queden como migas. No trabajéis demasiado la mezcla, lo que queremos es que se queden migas, no una  masa compacta.
Repartimos las migas por encima de la fruta.
 
Horneamos a 200ºC durante 15 minutos.
 
Puede servirse templado o frío.
 
 
VARIACIONES: aparte de variar la fruta usada, las migas o el "streusel" permiten  muchas variaciones. Yo lo hice con canela, pero se puede quitar la canela y añadir almendra molida. Se pueden añadir frutos secos a las migas, como pistachos, que según la fruta que hayamos usados le da un toque especial.
Hay gente que como migas utiliza galletas desmenuzadas. O incluso se pueden añadir trozos de galleta a la mezcla de harina y mantequilla.
 
 
Fácil, ¿no? Yo me lo comí para cenar fresquito, ahora que parece que empieza a hacer bueno por fin... Lo malo es que hay que encender el horno para prepararlo, pero oye, podéis hacer como yo y aprovechar a hacerlo un día que tenéis que hornear algún bizcocho o galletas.
 
Ya sólo me queda una última semana de locura!! Luego ya tendré  más tiempo para probar cosas nuevas. Eso si no me rompo algo mañana, que me voy a hacer barranquismo! Me da un miedo total, yo, quería hacer espeleología pero no ha salido grupo, así que barranquismo. Menos mal que han dado buen tiempo...Ya os contaré qué tal la experiencia.
 
 
Ya veis, me voy de casa rural el finde y en lugar de aprovechar a descansar, voy a tirarme por barrancos. ¡No tengo remedio!
 
Espero que probéis la receta ;)
 
Muás


lunes, 10 de junio de 2013

Scones de chocolate blanco

Ya era hora de que hiciera scones!! Y ya que me ponía, en lugar de hacer los "básicos", mejor hacer esta versión con chocolate blanco.
 

La verdad que últimamente entre que ando con exámenes, la recta final del curro y los pedidos ando sin casi tiempo para nada. Menos mal que en un par de semanitas se acaba toda esta vorágine y tendré más tiempo para dedicarme a cocinar y a "trastear" en la cocina como a mí me gusta.
 
Pero aún así intento sacar algún huequillo para seguir probando recetas. Total, en casa siempre hay dulces y siempre comemos dulces para merendar y después de cenar (sí, es una costumbre nada sana, pero...), así que mejor si son caseros, que por lo menos sabemos lo que estamos comiendo!

 
El otro día tenía que hacer dos bizcochos y unas galletas para unos encargos así que me dije, pues ya que va a estar toda la mañana el horno encendido, aprovecho y hago algo para casa!
 
Un día que por cierto ha sido el único día que parecía que estamos en primavera. Único día que sale el sol y hace calor y yo toda la mañana con el horno a tope!!!! Ayyyyy!!!! Pero es que este año no va a llegar el buen tiempo ni por casualidad! Dicen que igual esta semana...
 
Con las ganas que tengo de poder disfrutar ya de la huerta...¡¡y aún ni siquiera hemos podido plantar nada!! Con lo cual por aquí no hacen más que circular chistes en relación a esta "primavera que no llega pero que para cuando nos demos cuenta será octubre y adiós muy buenas":
 
- De los creadores de "Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo" y de "A este paso a San Fermín con bufanda y calcetín" llegan "Llega Celedón y seguimos con el edredón" y "Antes sacamos a Marijaia que el biquini para la playa".
         "Celedón": personaje que da lugar al comienzo de las fiestas de Vitoria, el 4 de agosto.
          "Marijaia": personaje que da lugar al comienzo de las fiestas de Bilbao, a mediados de agosto.
 
- ÚLTIMA HORA: Dimite la Virgen de la Cueva. "Esto se me ha ido de las manos". Se va a currar al desierto de Atacama.
              (Todas conocéis la canción de "Que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva...", ¿no?)

 
 
- ¡¡¡ ATENCIÓN !!! Comunicado de las Autoridades:

"Desde el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco queremos agradecer a todos los ciudadanos y ciudadanas vascas su participación en el simulacro de primavera de 2 días de esta semana. No hay motivos para la alarma, todo ha vuelto a la normalidad repito, ha sido sólo un simulacro.

Vuelvan todos a sus casas y guarden sus bikinis y bañadores en los armarios. Por favor recuperen de papeleras y contenedores sus paraguas, chubasqueros y botas.

Muchas gracias.

Dpto. de Seguridad"

 
- AVISO PARA TODA LA POBLACIÓN: esas personitas negras que nos siguen ayer y hoy no son peligrosas, han venido en esa cosa brillante del cielo y se llaman sombras. Tranquilos, no hacen daño, a partir de mañana se irán y todo volverá a la normalidad. Mantengan la calma.
 
...

 

 
Bueno, pues después de este momento "chistes autóctonos", que mejor será reír que llorar con este asco de tiempo, vamos a lo que nos interesa que es la receta!!!!
 
Haré más scones, seguro, porque el resultado me ha gustado  mucho. Además que se pueden hacer de un montón de sabores y rellenarlos de lo que queramos. Animaos a probarlos si es que aún no lo habéis hecho porque están muy buenos y son muy facilitos de hacer. No hace falta ni preocuparse por tiempos de levado ni nada porque se preparan y se hornean tal cual.
 
 

SCONES DE CHOCOLATE BLANCO

Inspiración: libro "Un Dulce en Londres" de Amelia Wasiliev (Ed. Lunwerg)
Dificultad: atinar con la altura, por lo demás, nada de nada.
Tiempo de preparación: 15 minutos
Cocción: 15 minutos
Cantidad: unos 15-16
 
Ingredientes
  • 350 g. de harina + un poco más para amasar
  •  1 cucharadita de azúcar
  • 40 g. de mantequilla cortada en dados
  • 75 g. de chocolate blanco rallado
  • 250 ml. de leche
  • 1 cucharada de zumo de limón o de vinagre
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1 huevo batido
 
Preparación
 
Echamos el limón o el vinagre en la leche y dejamos reposar unos minutos. Esto es para hacer buttermilk casero, si lo encontráis en el super pues usáis directamente 250 ml. de buttermilk.
 
Precalentamos el horno a 200ºC.
 
Tamizamos la harina y la levadura en un bol. Añadimos el azúcar y la mantequilla en dados. Amasamos hasta obtener una pasta granulosa. Añadimos el chocolate blanco.
Formamos un volcán y vertemos en el centro la leche con el vinagre. Trabajamos un poco la masa. Si vemos que queda demasiado líquida, añadimos más harina.
Vertemos la mezcla sobre una superficie de trabajo enharinada y amasamos suavemente hasta obtener una textura más o menos lisa.
Extendemos la masa con un rodillo hasta dejarla de un espesor de unos 3 cm. de alto (a ojo como podáis). Cortamos círculos (según el libro de 6,5 cm de diámetro) y los colocamos sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal.
Pintamos la superficie de los scones con un poco de huevo batido.
 
Horneamos durante 15 minutos.
 
Dejar enfriar y servir acompañados de un poco de mermelada de naranja...¡¡o de lo que queráis!! 
 

VARIACIONES: se pueden hacer sin el chocolate, simplemente el bollo. O se les pueden añadir también pasas, frutos secos,... La verdad que admiten casi todas las variaciones que se os ocurran. Para rellenarlos también vale con mermelada de cualquier sabor, con nata montada, con mantequilla,...

Espero que os animéis a probarlos que os encantarán!! Yo espero que pasen rápido estas dos semanas para poder tener otra vez más tiempo para hacer más cosas.
 
Muás

miércoles, 5 de junio de 2013

Tarta de tres chocolates ¿hay alguien que no la conozca?

No pensaba publicar esta tarta...pero no he podido resistirme!!

 
Prueba de que no pensaba publicarla son la mierda de fotos que le saqué! ;p
 
Me pidieron el otro día que hiciera una tarta para una comida de despedida y que fuera de chocolate, mucho chocolate. Entonces me acordé de la ya archi-conocida tarta de tres chocolates (de la que podéis encontrar muchísimas recetas y versiones por la red), que siempre triunfa.
 
 
Y justo ya cuando la iba a entregar le saqué 4 fotos deprisa y corriendo. ¡¡Ya lo siento!!
 
Pero lo bueno de esta tarta es que da igual la pinta que tenga o cómo se presente. El hecho de que sea de tres chocolates ya la hace perfecta.
 
Ideal para todos los choco-adictos. Pero no sólo para ellos, para la gente que no es demasiado golosa o que no le tira demasiado el chocolate, es también una tarta que le encanta. ¿Por qué? Pues porque se sirve fresquita y no resulta nada pesada ni empalagosa. Es más, te puedes comer media tarta del tirón sin darte cuenta, porque no te da sensación de pesadez ni de llenarte. Uy, esto último igual no es muy bueno, ¿no? jejeje.
 
             Mirad, mira, qué de chocolate!!!! Ayyyyy, chocolateeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee! ;)

Es facilísima de preparar y allá donde la llevéis quedaréis como reyes ;)
 
La decoré por encima con cacao el polvo y dos hojas de marojo, melojo, rebollo, almez,.... en cada sitio recibe un nombre este roble (Quercus pyrenaica). La hice así porque los que me la encargaron fueron los chicos que han estado de prácticas en el Parque Natural donde trabajaba (hace un  mes que dejé ese trabajo). Como era su último día de prácticas, querían hacer algo especial para agradecer y ese árbol es el más abundante y el más característico del parque.
 
Lo bueno es que con unos stencils (yo lo hice casero) y un poco de cacao en polvo podéis hacer que la tarta tenga una decoración espectacular.
 
 

TARTA DE TRES CHOCOLATES

Inspiración: un papelajo que tengo por casa desde hace años. ¿De dónde lo saqué? Es un misterio...
Dificultad: ninguna. Bueno, controlar tus más bajos instintos para no comerte la crema de chocolate calentita :D
Tiempo de preparación: 1 hora
Enfriado: mejor de un día para otro.
Cantidad: un señor molde de 22cm (podéis adaptar las cantidades, es fácil dividirlas entre 3)

Ingredientes
  • un paquete de galletas Digestive (o María)
  • 75 g. mantequilla
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 150 g. de chocolate negro
  • 150 g. de chocolate con leche
  • 150 g. de chocolate blanco
  • 3 sobres de cuajada
  • 750 ml. de leche
  • 750 ml. de nata
*NOTA: la cantidad de galletas y mantequilla es orientativa. Yo siempre lo he hecho "a ojo", pero más o menos con esas cantidades.

Preparación

Trituramos las galletas con un robot de cocina o metiéndolas en una bolsa de congelar y golpeándolas con un rodillo. Vamos, que hay que hacerlas migas.
Derretimos la mantequilla en el microondas y la añadimos a las galletas. Removemos bien para que se distribuya.
Forramos el fondo de un molde desmontable (o de vasitos individuales) con la masa de galleta.


Ponemos en un cazo al fuego el chocolate negro troceado junto con una cucharada de azúcar, 250 ml de nata y 200 ml de leche.
Disolvemos el sobre de cuajada en 50 ml de leche y lo añadimos al cazo. Vamos revolviendo de vez en cuando para que se deshaga bien el chocolate y nos quede una mezcla homogénea.
Cuando empiece a hervir, retiramos del fuego y lo echamos sobre la base de galletas.


Procedemos de igual manera con el chocolate con leche. Es decir, colocamos el chocolate troceado en un cazo con una cucharada de azúcar, 200 ml de leche, 250 ml de nata y el sobre de cuajada disuelto en 50 ml de leche.
A la hora de verter esta  mezcla sobre la de chocolate negro, tenemos que hacerlo con cuidado para que no se mezclen las dos capas. Para ello, iremos vertiendo despacito, desde poca altura (lo más cerca posible a la capa de chocolate) y suave.

Hacemos lo mismo con el chocolate blanco, usando el chocolate troceado, la cucharada de azúcar que queda, 200 ml de leche, los restantes 250 ml de nata y el último sobre de cuajada disuelto el 50 ml de leche.

Dejamos templar la tarta y luego la metemos a la nevera. Lo mejor es dejarla de un día para otro para que cuajen bien las capas y sea más fácil desmoldarla.

La desmoldamos y decoramos al gusto.

Se aconseja consumirla fresquita.


VARIACIONES: en este caso, el orden de los factores no altera el producto...así que da igual en qué orden pongáis las capas de chocolate. De hecho normalmente suelo poner el blanco en medio, pero queda mejor así, en plan degradado. La base puede hacerse con el tipo de galletas que queráis, le dará un gusto diferente.
La decoración se puede hacer con cacao el polvo, con virutas de chocolate, conguitos, sirope de chocolate,...
Se puede hacer también en porciones individuales, usando moldes de flan o copas.
 
Si aún no habéis intentado hacer esta tarta, espero que os animéis porque merece la pena!
 
Muás 

viernes, 31 de mayo de 2013

Palmeritas de queso crema (sin huevo)

En cuanto vi esta receta fue un flechazo, amor a primera vista.


No tardé ni 24 horas en llevarla a cabo. Y mira que tengo tropecientas recetas en "pendientes" y que además andaba con 2 tartas entre manos...
 
Pero la tenía que hacer. La pinta que tenían...y necesitaba comprobar que era cierto lo que decía la receta. ¡¡No podía ser verdad!!


Y es que estas no son unas palmeritas al uso.
 
Como habéis leído en el título del post, son de queso crema. No es que sean las clásicas palmeritas de hojaldre y que lleven además queso crema. Es que SON de queso crema!!!!! No llevan nada de hojaldre en los ingredientes. Apenas llevan 4 ingredientes y se hacen en un pis-pás. Casi a la misma velocidad con la que desaparecen.
 
 
Pero por si eso os parece poca sorpresa, la mejor viene al probarlas. Al leer lo del queso podéis pensar que menuda marranada, que tiene que estar malísimo o que deben de saber a queso. A estas alturas, de hecho, la gente a la que no le gusta el queso habrá dejado de leer esta entrada.
 
¡¡Error!!
 
Saben como las palmeritas de hojaldre de toda la vida!!! No como esas prefabricadas y llenas de conservantes y saborizantes y vete a saber qué más cosas (que mejor ni saberlas). Saben a palmeritas de verdad, de las de pastelería. Como las que vendían en el pueblo cuando era pequeña.
 
 
¿No os lo creéis? Pues es que yo al principio tampoco. Por eso tuve que hacerlas.
 
Bueno, por eso y porque si realmente en lugar de a hojaldre sabían a queso me daba igual. Ya conocéis mi adicción al queso en cualquiera de sus versiones...
 
Pero puedo prometer y prometo (¿a quién os recuerdo? ;P) que no saben a queso. Y otra cosa más os digo: crean adicción! Poco más y no se salva ni una para las fotos!
 
 
Y otra cosa buena que tiene esta receta es que no lleva huevo, ni siquiera para pintar las palmeritas, con lo cual todos los alérgicos al huevo se pueden dar un señor homenaje.
 
Después de esto ya estáis con unas ganas locas de tener la receta y probarlas, ¿no?
 
Venga, pues no os hago esperar más ;)


 

PALMERITAS DE QUESO CREMA

Inspiración: el blog de Kanela y Limón que tiene unas recetas y unas fotos de quitar el hipo.
Dificultad: hasta un niño de primaria podría hacerlas.
Tiempo de preparación: 10 minutos + 3 horas de reposo
              de cocción: unos 10-15 minutos
Cantidad: salen unas 20 palmeritas
 
Ingredientes
  • 250 g. de harina
  • 200 g. (una tarrina) de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 100 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • una pizca de sal
  • azúcar (la necesaria)
Preparación

Ponemos la harina junto con la sal formando un volcán, puede ser sobre una superficie limpia o en un bol amplio. En el centro colocamos la mantequilla troceada y el queso.
Mezclamos todo con las manos hasta conseguir una masa homogénea.
Formamos una bola, la envolvemos en film transparente y la metemos a la nevera durante unas 3 horas.
Pasado el tiempo sacamos la bola de la nevera.
Ponemos azúcar sobre la superficie de trabajo. Extendemos la masa con un rodillo, tratando de que nos quede con una forma rectangular.
Enrollamos desde los dos extremos (a lo largo) hacia dentro, de manera que nos quede un rulo con forma de palmerita.
No le saqué fotos al proceso (ups!), pero he encontrado esta imagen buscando en San Google (es de este blog)

 

Con un cuchillo bien afilado, vamos cortando "lonchas" de aproximadamente 1cm. de espesor.
Colocamos las palmeritas en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal.
Horneamos a 200ºC hasta que se doren.
 

VARIACIONES: es posible hacerlas de chocolate. Para ello hay que sustituir 50g. de harina por 50g. de cacao en polvo.  Esta va a ser mi siguiente prueba seguro!
A la hora de enrollarlas, se les puede poner algún tipo de fruto seco, de manera que se nos queden rellenas.
Después de esto mi pregunta es, ¿se podrán hacer sustituyendo el queso crema por el de Philadelphia con Milka que hay? Ahí lo dejo caer...

 
Siempre os digo que espero que probéis la receta y me contéis, pero hoy especialmente. Sé que puede sonar raro que se hagan con queso, y más aún que os diga que saben como las de hojaldre. Por eso mismo os animo a probarlas y a que compartáis conmigo la experiencia!jejeje
 
Muás

lunes, 27 de mayo de 2013

Moccha cake balls con sorpresa (y sin lácteos)

¡¡Por fin he estrenado mi máquina para hacer cake pops!!


Veréis, yo tengo un peligro enorme cuando entro a la tienda "Casa". Sé cuándo y cómo entro, pero imposible saber cómo y cuándo voy a salir. Siempre me han encantado las tiendas de decoración y de "pichirichis" (así los llamo yo) para casa: tazas, vasos, cubiertos, servilletas, cuencos, fuentes, bandejas, utensilios varios, velas, portavelas, marcos de fotos, ...
 
 
 
Y quienes conocéis esta tienda ya sabéis que de eso hay mucho (y muy barato). Así que cada vez que entro sufro un fenómeno "astro-físico" extraño, digno de ser estudiado por el mismísimo Iker Jiménez. Es como si me absorbiera un agujero negro, como si el continuo espacio-tiempo se detuviera. Y lo que más sufre este extraño fenómeno es mi cartera. Da igual lo "gorda" o "flaca" que entre, la cartera siempre sale "chuchurría", vacía por completo.
 
 
En fin, que toda esta divagación no es más que para deciros que la última vez que sufrí ese fenómeno, me compré una máquina para hacer cake-pops. ¿Realmente la necesitaba? Yo qué sé!!!!! Pero costaba 21,99€ (¿por qué narices no podrán poner 22€ y meterse el céntimo ese por el ...?), así que no podía no comprármela!
 
 
Tiene capacidad para hacer 12 cake-pops y lo bueno es que los hace en un periquete. Mi valoración:
 
Ventajas: - no hay que andar encendiendo el horno, con lo que se hacen más rápido.
                  - en 5 minutos tenemos 12 bolas listas.
                  - son más "light" que los cake-pops tradicionales, ya que el bizcocho sale directamente con forma redonda y no hay que andar usando buttercream u otras cremas para formarlas.
                  - apenas se mancha nada
Inconvenientes: - como se hacen tan fácil y rápido son un peligro!!!!!!!!!!!!
 
 
Para hacerlos vale cualquier receta de bizcocho que tengamos. En este caso decidí experimentar y probar una receta nueva.
 
Y diréis, ¿cuál es la sorpresa? Pues que para darles un poco más de "gracia" a las bolas, ya que no las iba a poner en palo (por pereza básicamente), les metí a cada una un M&M dentro. Ayyyy!!!! Qué buenas quedaron!! Lo único que los M&Ms perdieron el color al hacerse, pero no el sabor!
 

MOCCHA CAKE POPS CON SORPRESA DE M&Ms

Inspiración: modificado y adaptado de la receta de "Pop cakes para recortar" del libro "Pop Cakes" de Marcela Capó.
Dificultad: comerte sólo una bola. En cuanto a la preparación, 0.
Tiempo: 15 minutos
Cantidad: 30 bolas
 
Ingredientes
  • 4 huevos
  • 80 g. de azúcar
  • 1 cucharada de café
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 20 g. de cacao en polvo
  • 150 g. de harina
  • 1 cucharadita de levadura
  • M&Ms
  • chocolate blanco y negro para fundir
  • sprinkles para decorar
 
Preparación
 
Batimos los huevos hasta que estén bien espumosos.
Agregamos el azúcar y batimos un poco más.
Añadimos la cucharada de café preparado (podéis usar descafeinado si son para niños), el extracto de vainilla y el cacao y batimos un poco, justo para que se forme una masa homogénea.
Tamizamos la harina junto con la levadura y la añadimos a la masa, removiendo con una espátula con movimientos envolventes.
Enchufamos la máquina de cake pops y esperamos a que esté lista. Sólo tenemos que dosificar una cucharada en cada hueco y ponemos en medio presionando bien un M&M.
 

No le eché tanta masa, pero en cuanto la echas, al estar caliente la máquina, empiezan a hincharse!

Cerramos la máquina y esperamos a que se hagan. La máquina tarda unos 5 minutos en calentarse, pero una vez que dosificas la masa y cierras la máquina, en unos 2 minutos están listos. Además se limpia muy bien con un trapo. Se ve que he quedado encantada con la experiencia, ¿no? jejeje.
 

No, no son mini-réplicas de Júpiter o Saturno. Este es el aspecto que presentan cuando las sacamos.

Una vez que se hayan enfriado las bolas, derretimos el chocolate blanco y el negro (o sólo un color o Candy melts, lo que queráis) y bañamos las bolas. Antes de que se enfríe el chocolate las decoramos con unos sprinkles.
 
 
VARIACIONES: podéis usar cualquier receta de bizcocho que queráis. Si no tenéis la máquina de hacer cake-pops, podéis hacer un bizcocho en el horno con esta receta y luego hacer los cake-pops de la forma tradicional, formando las bolas con algún glaseado. Se pueden rellenar también con lacasitos o cualquier dulce que queráis o dejarlos sin rellenar.
 
Ya veis que esta receta de bizcocho no lleva lácteos, con lo que es apta para los intolerantes o alérgicos a la lactosa. En ese caso, olvidaros de los M&Ms.
 
 
Ya sea con o sin máquina de cake-pops, os animo a que probéis este bizcocho porque está muy bueno. Eso sí, no os olvidéis de añadirle azúcar a la receta...porque yo después de la primera tanda de bolas y de probarlas me di cuenta que se me había olvidado!!!!! Si la hacéis bien, es un bizcocho de chocolate muy suave, con un toque especial que le da el café.
 
Muás
 

lunes, 20 de mayo de 2013

Panna cotta...y una manera original de presentar los postres


Lo importante de la receta de hoy no es sólo la receta en sí, sino más bien su presentación. En temas de repostería, se puede decir que está (casi) todo inventado. Por eso, muchas veces lo más importante no es el qué, sino el cómo.
 
No es lo mismo presentar una panna cotta de la manera tradicional, en fomra de flan en un plato acompañada de un puré de frutas, que presentarla en un huevo de chocolate, ¿no?
 
 
Ya sabéis que soy una enamorada de Italia y de todo lo relacionado con ese país: cultura, idioma, gastronomía,... Este postre lo descubrí cuando vivía allí y me enamoró completamente.
 
La panna cotta significa literalmente "nata cocida", y realmente es tan simple como eso. Se prepara en un abrir y cerrar de ojos y tiene un sabor suave y delicado. Lo mejor de todo es la infinidad de variaciones y combinaciones de sabores que permite, tanto como acompañamiento como en la propia panna cotta.


La receta que os voy a pasar yo es la de la panna cotta clásica, la básica. Pero os voy a decir también algunas formas en las que la podéis cambiar para darle vuestro toque personal o diferente.

Como es tan fácil de hacer y su presentación suele ser tan "clásica", me enamoré de la idea de presentarla en un huevo de chocolate en cuanto la vi aquí.


Esta idea nos sirve no sólo para la panna cotta, sino para otros postres de cuchara que se tomen fríos: mousse de cualquier sabor, flan,  natillas, ...
 
El golpe de efecto sobre vuestros invitados lo tenéis asegurado. Además, si usamos huevos "normales", tipo los de Kínder, conseguimos una ración no muy abundante que hará que no nos sintamos demasiado mal ;) Son como pequeños chupitos de panna cotta.


Para darle aún más efecto, le puse unos circulitos de puré de frambuesa en el centro, imitando la yema de los huevos. Además que le pega de maravilla el sabor. La combinación de los tres sabores y texturas en la boca es todo un espectáculo.

El problema es que pueden ser adictivos, ya que te los comes de un sólo bocado y como están tan fresquitos...


PANNA COTTA

Inspiración: la aprendí cuando vivía en Roma.
Dificultad: ninguna o menos. Si la hacéis en huevos, el problema está en partir bien los huevos sin que se rompan (ya veis que yo no lo hice muy bien...).
Tiempo: 10 minutos + tiempo de enfriado (mejor de un día para otro)
Cantidad: 12 porciones (6 huevos)

Ingredientes
  • 300 ml de nata
  • 100 g. de azúcar (mejor si es glas)
  • 1 vaina de vainilla (o una cucharada de azúcar vainillado)
  • 3 láminas de gelatina si queréis que quede muy firme. Si lo queréis más cremoso, 2.
  • 6 huevos de chocolate
  • puré de frambuesa para decorar
Preparación

Ponemos las láminas de gelatina en un plato con agua fría para que se hidraten. Unos 10-15 minutos (mirad las instrucciones de las que tengáis).
Mientras, ponemos en un cazo la nata, el azúcar y la vaina de vainilla abierta (o el azúcar vainillado en su defecto). En el momento que rompa a hervir, retiramos del fuego. Quitamos la vaina de vainilla.
Escurrimos bien las hojas de gelatina y las vertemos en la nata. Removemos bien para que se deshaga.
Pasamos la mezcla por un colador para quitar posibles grumos.
Dejamos que se temple un poco.
Partimos los huevos de chocolate por la mitad con cuidado de que no se rompan. Si se rompe alguno, nos lo comemos ;p
Para rellenarlos, la mezcla de nata tiene que haberse enfriado lo suficiente como para no derretir el chocolate del huevo, pero no tanto como para que haya empezado a cuajar. Con ayuda de una cuchara vamos rellenando los huevos.
Metemos los huevos en la nevera durante mínimo una hora, aunque lo mejor es dejarlos de un día para otro para que cuaje bien.
En el momento de servirlos, acompañarlos de una cucharada de puré de frambuesa o de cualquier otra fruta.
 
VARIACIONES: la panna cotta queda buenísima acompañada de cualquier puré o mermelada de frutas, sobre todo: fresa, frambuesa, frutos del bosque, kiwi o cítricos. También se puede acompañar de salsa de chocolate caliente.
Es tradicional también darle a la panna cotta un toque más "alegre", poniendo a remojar las hojas de gelatina en algún licor tipo amaretto en vez de en agua.
También se puede añadir en la cocción chocolate negro o blanco, con lo que se obtiene una panna cotta de sabor a chocolate.
Lo normal es cuajar la panna cotta en moldes de flan, para luego desmoldarla y servirla. También se puede cuajar en vasos de chupito o en copas.


Ya veis qué postre más fácil de hacer y cómo se puede presentar de una manera original y divertida. Además de que se hace en un pis-pás, es muy fresquita de cara al buen tiempo (si es que algún día llega, que a este paso lo dudo... ¬ ¬).
 
Animaos a prepararla o a preparar cualquier otro postre de cuchara y presentarlo en huevos de chocolate!!!! Y si lo hacéis mandarme fotos porfa!! :D
 
Muás