* Para no perderos ninguna entrada nueva, la nueva dirección del blog es Ni Blanco Ni en Botella

jueves, 11 de julio de 2013

Helado de mascarpone y Baileys (sin heladera y sin huevo)

No tenéis excusa para no probar aunque sea un helado casero este año.

 
Este helado es tan fácil de hacer que os va a parecer mentira. No hace falta usar una heladera.
 
Tampoco vais a tener que estar sacando el helado del congelador cada hora para removerlo para que no cristalice.

Ni necesitáis "chuminadas" tipo el azúcar invertido.
 
Ni tenéis que hacerlo calentando al fuego las yemas de los huevos y montando las claras. Vamos, es que ni siquiera lleva huevo.

 
Cuatro ingredientes y 2 minutos es todo lo que necesitáis para prepararlo.
 
Hombre, y esperar a que congele unas 6 horas.
 
 
Últimamente no veo más que helados por todos los blogs. Y me estaba resistiendo, no por nada, simplemente por esa "manía" de llevar la contraria que tengo siempre. Pero luego llegó de repente el verano (aquí pasamos de estar con edredón a achicharrarnos en cuestión de dos días) y me moría de ganas de comer helado.
 
Y si era hecho por mí mejor.
 
 
Me puse a buscar un montón de recetas, pero muchas de ellas usaban heladera. Y ese es un trasto que sí que me niego rotundamente a comprármelo. A ver, no es que no la vea práctica (aunque si viviera en un lugar en el que el verano dura más de dos semanas, mejor), pero es que es "físicamente" imposible.
 
Ya no es que no me entre en los armarios de la cocina (que tampoco), ¡¡¡¡es que no me entra en el  congelador!!!!!!
 
 
Y aquí me asalta una duda: ¿qué clase de congeladores tiene la gente que tiene heladera? Yo tengo una nevera/congelador más ancha de lo normal pero la tengo llena. Llena hasta el punto que rechazo tuppers de mi madre porque ya no me entra nada más!!!!!! ¿Realmente tenéis tanto sitio como para que os entre ese cacharro?

 
En fin, que me desvío...
 
Después de descartar las recetas con heladera, las siguientes que descarté fueron las que implicaban estar pendiente del helado durante horas. No niego que quede un helado estupendo. Pero tener que estar cada media hora o cada hora durante mínimo tres horas sacando el helado del congelador para removerlo con el fin de que no cristalice... No sé, creo que la recompensa no me merece la pena tanto sacrificio. Sí, sí, es cuestión de vagancia y dejadez, porque realmente ahora y hasta septiembre estoy "de vacaciones", con lo que podría permitirme hacerlo...pero no!
 
 
¡¡¡¡Así que menos mal que encontré esta receta!!!! Porque ya me veía yo que mi ánimo inicial de hacer por fin helado casero se iba derritiendo poco a poco como un ídem a pleno sol estos días.
 
No me enrollo más, que mira que soy cansina!!
 
 

HELADO DE MASCARPONE Y BAILEYS

Inspiración: un "tuneado" de esta receta.
Dificultad: incluso si no sabéis freír un huevo podréis hacerla.
Tiempo de preparación: 2 minutos.
Congelador: mínimo 6 horas.
Cantidad: da como para 0,5 l. de helado.
 
Ingredientes
  • 250g. de queso Mascarpone
  • 100 ml. de nata para montar (mín. 35% materia grasa)
  • 100 g. de azúcar
  • 50 ml. de Baileys

Preparación
 
Ponemos todos los ingredientes en un bol. Batimos con la batidora de varillas hasta que forme una crema espesa, como la nata montada.
 
 
Ponemos en un recipiente apto para el congelador (en mi caso un tupper), cubrimos con papel film y congelamos mínimo 6 horas.

Sacar 10 minutos antes de consumir para que se quede cremoso. Si acompañáis una bola de este helado al café es ya el no va más!
 
 
Trucos / Consejos / Variaciones
 
  • La cantidad de Baileys es al gusto, dependiendo de lo fuerte que os guste. Con esta cantidad, queda un helado muy suave. Eso sí, no es apto para menores, pues no desaparece el alcohol del Baileys.
  • La base es el helado de Mascarpone. A partir de ahí podéis hacer el helado del sabor que queráis. Yo lo quería hacer de Baileys, pero podéis añadirle el sabor que queráis o dejarlo así solo.
  • Cuanto mejor batido esté, es decir, cuanto más aire tenga, más cremoso quedará. Cuidado de no pasaros tampoco batiendo para que no se baje y se licúe.

Qué me decís, ¿os vais a animar a probarlo? No os podéis quejar de lo fácil que es!!! Lo único que no es es ligero, pero para que quede cremoso un helado tiene que llevar bien de grasa...

Bueno, pues me "despido", que el lunes me voy de vacaciones!!!!!!!! Si ya hace un tiempo que me seguís, sabréis que a mí eso de la vida contemplativa y descansar y relajarse en la playa no me va... De hecho nos vamos a recorrer el Danubio en bici. Bueno, sólo la mitad, que tenemos 15 días y no nos daban para hacer los 2.400km que tiene de recorrido!! Así que nos vamos desde el nacimiento en Alemania hasta Budapest, pasando por Viena, Bratislava,... ^_^ El año pasado tocó la Toscana en bici. Y que conste que no me gusta nada irme de vacaciones en julio!!!! Acostumbrada siempre a septiembre, que es justo cuando todo el mundo vuelve...pero este año ha cuadrado así! Y no me voy a quejar que yo por lo menos puedo irme de vacaciones aunque sea a lo "perroflauta".

Pero no os penséis que vais a estar 15 días sin mí, nooooooo. Voy a intentar dejar programadas tres entradas (espero), dos recetas y un tutorial. Así no corto el ritmo del blog. Guardadme bien el "rinconcito" ;)

Muás

lunes, 8 de julio de 2013

¿Cerezas? No: cake balls (o bizcobolas) de frambuesa

Siempre he oído que no hay que dejarse llevar por las apariencias.

Y hoy os demuestro que, efectivamente, es así.


De estas cerezas os comeréis hasta el huesito sin rechistar. No dejaréis ni siquiera el rabillo.

Aunque no os recomiendo pegaros un atracón como los que me pego yo con las cerezas "normales". Más que nada porque podéis acabar con un empacho interesante. Y estas no son nada ligeras, así que es probable que después de un atracón, al de dos días, notéis que vuestra ropa habrá encogido misteriosamente.
 
 
¿Y cómo se me ocurrió hacer esto?
 
Pues corriendo.

Cuando voy a correr sola me inspiro.
 
 
Ahora que ha terminado la temporada de trabajo de monitora, aprovecho para hacer deporte a mi aire y, sobre todo, correr. Y tengo comprobado que cuando voy sola, me inspiro. Voy como inmersa en mi mundo y de repente ¡¡ZAS!! me viene una imagen a la cabeza.

 
Eso fue lo que me pasó hace un par de semanas. En un momento de mi marcha había estado pensando en que tenía que volver a usar la máquina de cake pops, que para algo me la había comprado. En otro momento había ido pensando en lo que me gustan las cerezas y que ahora están de temporada.
 
Así que todo eso se debió agitar en mi cabeza cual coctelera y me vino una imagen de un cake ball con forma de cereza, con su rabillo comestible y todo.
 
Sí, estoy como para que me encierren en el manicomio, lo sé.
 
Pero  de ahí surgieron estas bizcobolas.

 
No quería usar colorantes para que quedaran rojas. No me gusta echar colorantes a las cosas que me voy a comer (suficiente con el fondant cuando lo hago). Bastante era que iba a usar unos Candy melts rojos que compré hace meses (por allá por Navidades) para probarlos y que aún seguían en un armario guardados.
 
¿Cómo conseguir un color rojo de manera "natural"? Se puede usar puré de cualquier fruta roja, por ejemplo licuando unas fresas, o unas cerezas o unas frambuesas,... Pero en mi caso, tenía por casa  unas frambuesas liofilizadas (de estas cosas también que compro compulsivamente sin saber muy bien para qué y que acaban cogiendo polvo en un armario de la cocina). Así que las trituré de modo que conseguí un polvo rojo. Lo añadí a la masa y se queda de un color rosita, más que rojo intenso. Podía haberle echado más, pero no quería pasarme de sabor.

 
Lo bueno (o malo, según se mire) de usar frutas como colorantes naturales, es que no sólo dan color, sino también sabor.
 
Se pueden usar también esas pastas de frutas que están tan de moda, que le dan sabor y también un cierto color a la masa.
 
O le podéis echar colorante y os aseguráis que vais a conseguir un color intenso sin modificar el sabor.
 
 

CAKE BALLS DE FRAMBUESA

Inspiración: os sirve cualquier receta de bizcocho. En este caso adapté esta.
Dificultad: poca tirando a nula (a no ser que seáis de las mías y lo de bañar las bolas en Candy melts o en chocolate derretido se os dé fatal).
Tiempo de preparación: 10 minutos
Cocción: haciéndolas con la máquina de cake pops, en 15 minutos las tenéis todas.
Cantidad: 30 bolas.
 
Ingredientes
  • 50 ml. de aceite de girasol (o de oliva suave)
  • 100 g. de azúcar
  • 100 g. de harina
  • media cucharadita de levadura (unos 5 g.)
  • 60 ml. de leche
  • 1 cucharadita de zumo de limón o de vinagre
  • 1 huevo
  • 12 frambuesas liofilizadas (o una cucharada de pasta de frambuesa
  • 30 frutos secos cubiertos de chocolate (por ejemplo Conguitos) para simular el hueso
  • 30 tiras de gominola verdes (o lo que se os ocurra para simular el rabillo)
  • Candy melts rojos
Preparación
 
 Echamos la cucharadita de limón o de vinagre en la leche y dejamos reposar unos 10 minutos para que se corte. (Es lo mismo que si usáis buttermilk).

Batimos el huevo con el azúcar hasta que quede espumoso. Añadimos el aceite sin dejar de batir.
Tamizamos la harina junto con la levadura y agregamos la mitad a la masa, batiendo hasta que se integre.
Añadimos entonces la leche con el limón hasta que se integre.
Terminamos agregando el resto de la harina.
Por último, deshacemos las frambuesas liofilizadas hasta convertirlas en polvo. Lo añadimos a la mesa revolviendo con una espátula para que se reparta bien.
 
Encendemos la máquina de cake pops y esperamos a que se caliente. Cuando esté, vertemos en cada cavidad una buena cucharada de masa. Antes de que empiece a cuajar ponemos un fruto seco cubierto con chocolate (pueden ser conguitos o similares). El método es el mismo que os expliqué aquí.
 
Esperamos 3 minutos hasta que se hagan las bolas y las sacamos con cuidado de no quemarnos.
 
Derretimos los Candy melts en el microondas, según las instrucciones. Si vemos que quedan demasiado densos, se les puede añadir un poco de Crisco o manteca. Pinchamos las bolas con un palo de brocheta, o con un tenedor y las bañamos en los Candy melts.
Las ponemos a secar en una bandeja cubierta de papel vegetal, con las marcas del pinchazo hacia abajo.
 
Una vez secas, nos queda ponerle el "rabillo". Mi idea original era hacer un pequeño agujero en la bola y clavar ahí la gominola. Pero eran muy gruesas las gominolas y no podía, así que las acabé clavando con medio palillo.
 
 
Consejos / trucos / Ideas
 
  • Si no tenéis la maquinita de hacer cake pops, podéis usar esta misma receta (mejor si dobláis las cantidades) para hacer un bizcocho. Luego lo desmigáis y mezcláis con buttercream o crema de queso para formar bolas (como se hacen los cake pops). En este caso, al formar la bola tendríais que meter el fruto seco en  medio, para que así al morder la bola se vea el "hueso".
  • Podéis hacerlos del sabor que queráis, usando pastas de fruta o extractos de sabores. Para lograr el color rojo, tendríais que añadir entonces colorante.
  • El rabillo lo podéis hacer de otra manera, a mí esta fue la única que se me ocurrió! Pensé en usar regalices negros finitos, pero no encontré. Si se os ocurre una manera mejor, por favor contádmela!!
 
Espero que os haya gustado este "homenaje" particular a las cerezas.
 
Muás
 
P.D. En una semanita me voy de vacaciones (Yujuuuuuuuuuuuu!!!!!) hasta el día 31. Espero poder dejar un par de entradas programadas y publicar algo más antes de irme, por no perder el ritmo!

martes, 2 de julio de 2013

Oreo cheese cake cookies

O lo que es lo mismo: galletas de tarta de queso con Oreo.

O lo que es lo mismo: un pecado mortal.


Si no queréis pegaros un señor atracón de galletas, mejor que no las probéis. Y esto no lo digo por decir, no, es precisamente lo que nos pasó en casa!!
 
Y si las hacéis, luego no digáis que no os había avisado.

La idea de estas galletas la vi hace tiempo en Pinterest y me quedé con las ganas de hacerlas. Pero luego llegó la época en la que no tuve tiempo para nada y ahí se quedó. De hecho, hacía ya mucho tiempo que no entraba en Pinterest ni me inspiraba en sus infinitos tableros.

Pero el otro día por fin volví a entrar y ví la receta. Y me dije: "esta semana cae".

Este fin de semana pasado teníamos una boda. Como era por la tarde, quedamos los amigos para ir a comer a una sociedad y luego ya ir a la boda.
 
Pensé que ya que hacía las galletas, me servían para llevarlas de postre y de paso quedar bien.
 
Venga, va, me habéis pillado. Realmente la excusa era que así de paso no nos las zampábamos nosotros en casa. ;P
 
 
Peeeeeeeeeeero....¡¡no llegó ninguna!! o_O
 
Salió bandeja y  media de galletas (el jueves). Nos comimos esa "media" aún caliente, por aquello de catarlas y el control de calidad y tal.
 
La idea era que la otra bandeja entera (unas 20 galletas) fueran el postre de la comida del sábado.
 

Llegó la noche del viernes.

Cenamos fruta, para cuidarnos un poco y dejar hueco a la comilona que nos íbamos a pegar el sábado.

Pero ya que habíamos cenado sano, pues ¿por qué no comer un par de las galletas que estaban cojonudas?

¡¡¡¡¡Error!!!!!!

En lugar de coger y llevar un par de galletas, no se me ocurrió otra cosa que sacar la bandeja entera para servirnos nosotros mismos.
 
Pues eso, que ya os imagináis lo que pasó. Volaron.
 
Para cuando nos dimos cuenta, quedaban "sólo" 6 y claro, ya para 6...pues nos las comimos!!

 
 
En la comida todo el mundo preguntando si había llevado postre, que todos se esperaban que sí...y vete tú y explícales que sí, que postre ibas a llevar pero...
 
Así que yo creo que esta anécdota es más que suficiente para que os hagáis una idea de lo buenas que están estas galletas.
 
¿Y sabéis qué es lo peor? Que son muy fáciles de hacer!!
  
 
De sabor recuerdan un poco a las palmeritas de queso crema que hice hace no mucho.
 
Sólo que estas galletas llevan trozos de galletas Oreo trituradas. Las originales llevaban también chips de chocolate en la masa, pero yo no tenía y, aunque hubiera tenido, tampoco se los hubiera echado. No me gusta mezclar demasiados sabores, porque al final siempre hay alguno que se pierde. Y yo quería notar bien ese sabor a cheese cake de Oreo.
 
 


OREO CHEESE CAKE COOKIES

Inspiración: la inagotable fuente de inspiración llamada Pinterest.
Dificultad: para prepararlas, ninguna. Para no comérselas todas, mucha.
Tiempo de preparación: 10 minutos.
Cocción: 20 minutos.
Cantidad: unas 25 galletas

Ingredientes
  • 200 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 200 g. de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 200 g. de azúcar
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 250 g. de harina
  • 100 g. de galletas Oreo

Preparación
 
Precalentamos el horno a 180ºC.
 
Trituramos las galletas Oreo y reservamos.
 
Batimos la mantequilla junto con el queso crema hasta que formen una crema homogénea y blanquecina. Añadimos el azúcar y la vainilla y seguimos batiendo hasta que se integren bien.
Tamizamos la harina y la vamos añadiendo a la preparación. Cuando se haya integrado, añadimos las Oreo trituradas y removemos con una espátula para que se repartan bien.
Si veis que la masa queda demasiado pegajosa, añadirle un poquito más de harina. Tampoco tiene que quedar muy "suave", sino más bien pegajosa, pero que podáis darle forma bien.
 
Forramos una bandeja de horno con papel vegetal. Vamos cogiendo bolas de masa (tampoco demasiado grandes) y las colocamos en la bandeja. Con ayuda del canto de una cuchara o con la mano, las vamos aplastando para que cojan forma de "cookie".
 
Horneamos durante unos 15-20 minutos.

 
VARIACIONES: podéis ponerles trocitos de Oreos por encima antes de meterlas al horno. De hecho, a una parte de las galletas les hice eso...pero no llegaron a la sesión de fotos!!!!
 
Si las tenéis 15 minutos en el horno, se quedarán más blanditas. Si las tenéis 20 minutos, quedarán crujientes por fuera y blanditas por dentro.
 
También las podéis hacer como en la receta original, poniendo chips de chocolate en la masa (en lugar de Oreos) y con las Oreos por encima a modo de costra.
 
 
 Ya me contaréis si las probáis, pero cuidado con comeros tantas de tirón!
 
 Muás

P.D. Mirad qué guapos todos!! ;p

domingo, 30 de junio de 2013

Don Quijote de la Mancha y otras tartas

Ya sabéis que de vez en cuando me gusta hacer un recopilatorio con todos los trabajos y experimentos "creativos" que voy haciendo.
 
 
Aunque para mí el blog es más de recetas, también me gusta enseñaros las tartas y otras cosas que hago. Suelo publicar las fotos en el Facebook, pero cuando acumulo ya muchas hago una entrada recopilatoria para que las veáis por aquí también. La primera y la última son mis favoritas...
 
Así que allá vamos!
 
 
"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor."
 
Así rezan las primeras líneas del Quijote, y esta es la tarta que hice inspirada en sus aventuras.
 
Aunque ha sido la última tarta que he hecho, es la primera que os enseño porque para mí ha sido muy especial. Primera tarta que pintaba. Inspirada en un grabado que saqué de internet.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
No podía faltar su corcel Rocinante, ni su fiel compañero de aventuras Sancho Panza. Mucho menos podían faltar aquellos gigantes contra los que luchaba.
El agasajado celebraba su 80 cumpleaños, con lo que no me atreví a hacer un diseño más colorido o exagerado.
 
 
 
Esta otra tarta fue para celebrar el fin de curso en el colegio donde es profesora mi ama (madre). A los alumnos de 6º se les hace como una especie de graduación, ya que se van al instituto. Mi idea fue reproducir (salvando las distancias) la orla que les regalan. Intenté reproducir los detalles o peinados que llevaban en la foto para que se reconocieran. ¡¡Les encantó!! :D
 
 
Lo bueno (o malo, según se mire) de que te encarguen tartas y demás es que conoces dibujos, series y temáticas que justo-justo te sonaban de oídas.
 
Esta serie de Phineas y Ferb me sonaba de coincidir haciendo zapping y pasar por Disney Chanel justo cuando están echando estos dibujos. Pero cuando te piden una tarta y 24 galletas de la serie...pues hay que investigar un poco más a fondo para no "pifiarla" y hacer un personaje que haya salido justo un día o dos...
 
 
Parece que acerté con los 5 personajes que elegí!! ;P Eso sí, lo del ornitorrinco azul agente secreto me dejó loca perdida!!
 
 
Esta tarta es más primaveral. Aquí, aunque ya estemos en verano y por fin haya salido el sol, tenemos instalado el viento norte y de 19ºC no subimos. Y por las mañanitas unos preciosos 5ºC que te quitan cualquier gana que puedas tener de ponerte unas sandalias.
 
Así que es como si aún fuera primavera y esta tarta viene al pelo. Me dijeron que era para una chica a la que le encanta el rosa y las mariposas...¡y eso fue lo que hice! Querían también unas galletas para acompañar, así que las hice un poco diferentes a la tarta, pero con toque primaveral.
 
 
Está mal que yo lo diga...¡pero me encanta cómo quedó esta Minnie! El morro se lo hice en relieve, para darle un efecto 3D más realista y quedó  bien.
 
 
Hubo un par de semanas en las que no me pedían más que tartas de Peppa Pig. Nunca había hecho nada de esta cerdita y de repente todo el mundo quería tartas de ella!
 
Esta era para unas gemelas. La madre quería que la tarta tuviera como "dos zonas", para que cada niña tuviera su lado de la tarta. Pero que no fueran dos decoraciones diferentes para evitar peleas. La idea era hacer como 2 colinas y Peppa en una y su hermano George en la otra. Aunque...mirándola bien parece más que pasa un río por medio...¡¡pobres mariposas!! ;)
 
 
Esta otra tarta...¡¡salió en el periódico!! :D
 
Me la encargó una chica para su marido, forofo del Alavés (el equipo de fútbol de Vitoria). Quería un balón y dos muñecos: el cumpleañero y su hija. Y vestidos con la camiseta del equipo.
 
Casualmente, el día que celebraba el cumple, el equipo se jugaba el ascenso a la segunda división en casa. ¡¡¡¡Y subió!!!!! Así que ese día tuvo cumple, tarta especial y como remate el partido de fútbol con final feliz. Como estaban tan contentos mandaron una foto al periódico.
 
 
Y de esa tarta...derivó esta otra!
 
La vio una prima de mi novio y quiso una igual para el cumple de su hijo. También es socio del Alavés y además juega en un equipo de fútbol, así que ésta le fue con los dos escudos. Los dos pintados a mano, con el de la izquierda casi me da algo para copiarlo!
 
 
¡¡Tranquil@s que ya estoy acabando!! Jajajaja, pues sí que tenía cositas acumuladas!
 
No podía faltar Hello Kitty, ¡con lo que me gusta! Esta vez una tarta pequeñita y unas galletas, que fueron para un cumpleaños temático sobre esta gatita.
 
 
Estas galletas (me encantan!!) fuero un detalle de una madre para los profesores de su hija, que acababa ya el colegio después de muchos años y quiso que les llevara un detallito para darles las gracias por todo.
 
¡¡Qué recuerdos!! Todos hemos tenido una borragoma (o goma de borrar, que lo de borragoma es muy de por aquí) Milan, blanca, rosa o verde.
 
 
Y ya la última, pero no por ello la menos importante: ¡¡mi favorita!!
 
No me digáis que esta mariquita no es súper graciosa. En Facebook ha sido un exitazo!jejeje. Y eso que fue una tarta exprés, sin planificar ni nada.
 
Me llamó una chica para ver si podía hacerle una tarta para llevar en su cumpleaños al euskaltegi (digamos que es como una academia de euskera). Pero quería quedar conmigo, para ver cómo  la hacía, ver todo el proceso y así poder hacer la presentación oral que tenía que hacer hablando de las tartas decoradas y de cómo se hacen. Y luego como sorpresa acabar la presentación sacando la tarta. ¡¡Me hizo todo un reportaje fotográfico!!
 
Pero justo era la semana que no tenía tiempo para nada. Justo conseguí sacar un par de horas para estar con ella. Así que fue tarta exprés y un poco improvisada. ¡¡Pero quedó genial!!
 
Pues eso es todo...¡por ahora! ¿Qué os parecen? Espero no haberos aburrido mucho.
 
La próxima receta no os va a gustar, no, ¡os va a encantar!
 
Muás

jueves, 27 de junio de 2013

Triple panna cotta: café, Baileys y tradicional

A simple vista puede parecer una tarta de tres chocolates un poco descolorida, pero no.


Ya os he dicho muchas veces que me encanta Italia y todo lo relacionado con ella. Desde que viví un año en Roma, tengo especial debilidad por todo lo italiano. Y su gastronomía no iba a ser menos. Y sus postres menos aún!jejeje.

En ese país hay una bollería y unos postres que son, de verdad, para perder el sentido.


Y unos de mis postres favoritos es, sin duda, la panna cotta. No hay cosa más sencilla de hacer que este postre y está buenísimo. Además permite hacer muchísimas versiones y combinaciones de sabores que hacen que no sea para nada aburrido.

Ya os enseñé cómo presentar una panna cotta tradicional de manera original en un huevo de chocolate y esta vez os traigo otra versión de este postre.


La semana pasada, ya os comenté, no tuve tiempo para nada. Era la última semana de trabajo, últimos exámenes (me estoy intentando sacar una FP por libre), médico con mi madre y 4 tartas y 40 galletas que preparar. Y en medio de toda esa vorágine: comida familiar.

Pero no una comida familiar cualquiera, no. Primera vez que nos juntábamos a comer mi novio y yo con su hermana y su marido, sus padres y mi madre. o_O


Siempre haciendo postres para el blog o preparando tartas y demás para otra gente, ¿y no iba a llevar nada de postre a la comida?  No era plan.

Pero no tenía tiempo de preparar nada! Así que me dije: algo que se prepare en un plís.

Tenía un brick grande de nata empezado...lo vi claro: panna cotta.


Para que no fuera la panna cotta clásica, se me ocurrió hacerla de Baileys. Al final hice mitad de Baileys y mitad tradicional. Y para aprovechar los recortes de bizcocho que tenía, pensé en hacerle una base de bizcocho.
 
Y no sé si fue una pifiada o una genialidad: puse migas de bizcocho en el fondo y claro, al añadir la panna cotta líquida, se mezcló todo. Pero quedó buenísimo!!!!!
 

No tuve ni tiempo de hacerle fotos, así que quería repetir la receta para compartirla con vosotr@s , porque me parecía  muy egoísta quedármela sólo para mí.
 
Pero cuando me iba a poner a reproducirla, de repente me vino un antojo de un café cortado con Baileys y hielo. En verano me encanta tomar este café por la tarde y al sacar la botella de Baileys se me antojó (no porque haga calor, que aquí últimamente sol sí, pero de 19ºC no subimos ni por casualidad!).
 
Y se me iluminó: "¿y si hago la versión postre de este café?"
 
 
Y eso es lo que os traigo hoy: una triple panna cotta de café, Baileys y la tradicional de vainilla.
 
En vez de poner bizcocho como base, se lo puse encima para decorar junto con una hoja de chocolate, porque quedaba sino muy sosete todo. Pero os lo podéis ahorrar, lo rico es comer la panna cotta con sus tres sabores que combinan a la perfección.
 
Además se toma fresquito (ideal si allí donde estáis hace calor) y no hace falta encender el horno para hacerlo (también ideal si tenéis la suerte de que donde estáis haga calor).
 
 

PANNA COTTA DE CAFÉ, BAILEYS Y VAINILLA

Inspiración: Italia
Dificultad: que no se nos mezclen las tres capas.
Tiempo de preparación: 5 minutos por color.
Reposo: mínimo 4 horas, mejor de un día para otro.
Cantidad: 8 vasitos.
 
Ingredientes
  •  600 ml. de nata
  • 100 ml. de café preparado (del que tomáis para desayunar)
  • 100 ml. de Baileys
  • 300 g. de azúcar (o un poco menos)
  • 9 hojas de gelatina
  • 3 cucharadas de azúcar vainillado
 
Preparación de la panna cotta de café
 
Ponemos 3 hojas de gelatina a hidratar en agua fría unos 10 minutos.
 
En un cazo al fuego ponemos 200 ml. de nata, 100 g. de azúcar y una cucharada de azúcar vainillado. Removemos para que el azúcar se disuelva.
Cuando rompa a hervir retiramos del fuego y añadimos los 100 ml. de café.
Escurrimos las hojas de gelatina y las añadimos a la preparación, revolviendo para que se disuelvan y se mezcle todo bien.
 
Vertemos la mezcla en los vasitos que tengamos preparados.
 
Preparación de la panna cotta de Baileys
 
Ponemos 3 hojas de gelatina a hidratar en agua fría unos 10 minutos.
 
En un cazo al fuego ponemos 200 ml. de nata, 100 g. de azúcar y una cucharada de azúcar vainillado. Removemos para que el azúcar se disuelva.
Cuando rompa a hervir retiramos del fuego y añadimos los 100 ml. de Baileys.
Escurrimos las hojas de gelatina y las añadimos a la preparación, revolviendo para que se disuelvan y se mezcle todo bien.
 
Dejamos templar un poco antes de verter la mezcla sobre la base de café. Hay que hacerlo con mucho cuidado para que la capa de abajo no se rompa ni se disuelva.
 
Preparación de la panna cotta de vainilla
 
Ponemos 3 hojas de gelatina a hidratar en agua fría unos 10 minutos.
 
En un cazo al fuego ponemos 200 ml. de nata, 100 g. de azúcar y una cucharada de azúcar vainillado. Removemos para que el azúcar se disuelva. Se podría hacer añadiendo una vaina de vainilla a infusionar. Luego simplemente habría que colar la mezcla antes de añadirle la gelatina.
Cuando rompa a hervir retiramos del fuego.
Escurrimos las hojas de gelatina y las añadimos a la preparación, revolviendo para que se disuelvan y se mezcle todo bien.
 
Dejamos templar un poco y ya podemos verter la preparación sobre la panna cotta de Baileys.
 
Esperamos a que se temple a temperatura ambiente y después la pasamos a la nevera. Tiene que estar mínimo 4 horas, pero queda mejor cuajada y con más sabor de un día para otro.
 
Sacar 10 minutos antes de servir y decorar al gusto.
 
 
Trucos / Consejos
 
Para que las tres capas de panna cotta se queden bien diferenciadas, hay que tener mucho cuidado a la hora de verter una sobre la otra. Cuanto más fría esté la base y menos caliente la preparación que vamos a verter, mejor.
Podéis sumergir el tarro en agua fría mientras estáis preparando la siguiente capa, para que vaya cuajando y esté más duro.
La panna cotta que vamos a verter encima, es mejor que haya perdido calor, pero no tanto como para que ya haya empezado a cuajar.
Aún así es probable que se os mezcle un poquito. Pero mientras no se mezclen los bordes, que son los que se ven, no pasa nada.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Siempre podéis hacer una de las capas, o dos,... O darle el sabor que queráis, esa es la magia de la panna cotta, que la podéis personalizar hasta lo que queráis! ^_^
 
Espero que os haya gustado!! Yo me acabo de merendar uno de los vasitos que quedaban, buenísimo!
 
Muás