* Para no perderos ninguna entrada nueva, la nueva dirección del blog es Ni Blanco Ni en Botella

martes, 17 de septiembre de 2013

Gominolas para adultos: de mojito y de patxarán

Porque no sólo las gominolas van a ser para los niños, que los adultos nos merecemos nuestros propios sabores ;P

 
No sé si alguna vez os he contado que yo tengo un problema grave de adicción a las gominolas. Puedo comer cantidades industriales de estas chuches sin despeinarme siquiera, hasta el punto de llegar al empacho y al dolor de tripa. De hecho hasta tuve una época en la que las compraba al por mayor en bolsas de 1kg.
 
1kg. de gominolas, sí. Y ni una semana duraban. Obviamente he optado por dejar de comparlas. Más que por mi salud, por la de mi bolsillo >_<

 
La culpa de este "problema" es claramente de mi señora madre. Cuando estaba embarazada sólo tuvo un antojo: gominolas de ositos.
 
Así que ¿qué salió de ahí? Pues el monstruo de las gominolas, o sea, yo.
 
También tengo este tipo de problema con los morenitos, pero eso ya si eso os lo cuento otro día... ;P Cuando aprenda hacerlos, que será el día de mi perdición definitiva.
 
 
En fin, que hace ya un tiempo me propuse que tenía que probar a hacer las gominolas caseras. Porque las que se compran casi que mejor no mirar los ingredientes si no queremos que nos dé un parrús. Además las podemos hacer de los sabores que queramos y sabemos lo que nos metemos en el cuerpo.
 
Empecé a buscar cómo se hacían y todas las recetas usaban zumo o puré de fruta (lo cual está muy bien, que es muy sano), pero me apetecía darles un toque diferente. No ser tan típica. Por aquello de que me gusta llevar la contraria y tal.
 
 
Desde que hice estos cupcakes de mojito tengo por casa una botella de mojito preparado dando vueltas esperando a que me la beba. Y oye, que a mí el mojito me encanta, pero no me da ningún día por ponerme a beber mojito en casa. Lo bueno es que te lo preparen en condiciones.  Así que vi la botella y dije: "gominolas de mojito!!"

Y ya que estaba en el plan de hacer gominolas alcoholizadas, ¿por qué no probar con otra bebida? el Baileys me parecía que iba a ser demasiado poco apetecible. Y entonces, rebuscando por todos los armarios de la casa, la vi. Una botella de patxarán casero que hicimos el año pasado. ¡¡Bingo!!

El patxarán, por si alguien no sabe, es una bebida que se hace a base de macerar en anís los frutos del endrino o aranes. Se suelen recoger en estas fechas y se meten en una botella con anís (venden uno especial para hacer patxarán) y una ramita de canela o algunos granos de café. Se dejan macerar unos 6 meses, moviendo la botella de vez en cuando, y luego ya se quitan. Aquí y en Navarra es súper típico tomarse una copita o un chupito después de comer con el café. A mí no me hace mucha gracia porque es muy fuerte, pero tiene su público, jejeje.


Bueno, como veis, de las gominolas de mojito no hay apenas fotos... es que quedan transparentes y con mi poca habilidad sacando fotos era incapaz de sacarlas bien!! Las pusiera donde las pusiera se me camuflaban con el fondo >_<


GOMINOLAS DE PATXARÁN Y DE MOJITO

Inspiración: la base de la receta la saqué de aquí.
Dificultad: desmoldarlas sin hacer mucho estropicio.
Tiempo de preparación: 10 minutos.
Reposo: mínimo 3 horas.
Cantidad: depende del tamaño del molde.


Ingredientes

  • 2 sobres de gelatina neutra (o 12 láminas de gelatina)
  • 250 ml. de patxarán
  • 250 ml. de mojito (preparado o casero)
  • 200 g. de azúcar (podéis usar incluso el doble) + un poco más para rebozar
  • aceite para engrasar el molde

 

Preparación

 

Ponemos en un cazo a calentar la mitad del patxarán, un sobre de gelatina y la mitad del azúcar. Vamos removiendo para que no se formen grumos. En cuanto rompa a hervir retiramos del fuego y añadimos el resto del patxarán. Dejamos templar un poco.
Engrasamos con un poco de aceite el molde que vayamos a usar. Vertemos la mezcla.
Metemos a la nevera un mínimo de 3 horas para que solidifique bien (se puede meter al congelador para acelerar el proceso). Justo cuando las vayamos a servir, las rebozamos con un poco de azúcar.
 
Para preparar las de mojito, procedemos exactamente igual: calentamos la mitad del mojito, el otro sobre de gelatina y el resto del azúcar. Cuando rompa a hervir retiramos y añadimos el mojito restante. Engrasamos el molde y rellenamos.


Trucos / Consejos / Variaciones
  • Rebozar las gominolas con el azúcar justo en el momento de consumirlas. Si las dejamos con el azúcar, empiezan a "sudar" y el azúcar se deshace y empieza a salir liquidillo. Así que justo para consumir. O las podéis dejar tal cual, sin rebozarlas con azúcar.
  • Podemos usar moldes con formas, como los que venden para hacer bombones o para hacer hielos con formas. También podemos usar un molde rectangular (véase un tupper) y luego cortar las gominolas con cortapastas de las formas que queramos.
  • Esta misma receta la podéis hacer con cualquier otro líquido. Simplemente es sustituir los 250 ml. por la bebida o líquido que queráis. Ideales para hacerlas con zumos de frutas para engañar a los niños a que coman fruta natural.
  • Si la hacéis con láminas de gelatina en vez de con sobres, tendréis que usar 6 láminas por cada 250 ml. de preparación.
  • Evidentemente no son aptas para niños!! Probad a darles dos de estas y ya veréis cómo duermen... ;)
 
Ya veis que son súper fáciles de hacer y requieren el mínimo tiempo y gasto. Con fruta natural quedan buenísimas. Y si las hacéis de bebidas alcohólicas dejaréis a todo el mundo alucinado. Me queda probar a hacerlas con Coca-Cola o así, a ver si quedan igual de buenas.
 
Espero que os hayan gustado!
 
Muás
Image and video hosting by TinyPic

jueves, 12 de septiembre de 2013

Bizcocho vegano de manzana y canela


Con menos grasa que un bizcocho normal y apto para alérgicos al huevo y a la lactosa. Y con un toque de sabor otoñal...

Porque ya no nos podemos engañar. Yo seguía confiando en que aquí normalmente en septiembre hace mejor tiempo que en junio-julio. Pero este año no. Los días ya son grises y las temperaturas no pasan de 20ºC, además que por las mañanas hace 7ºC!!!! Brrrr!
 
Y la manzana y la canela combinados son dos sabores que recuerdan un poco al otoño y a esas tardes frías y lluviosas en casa acompañadas de un café (sí, de un relaxing cup of café con leche) con un buen bizcocho.
 
 
No sé si os he contado alguna vez que tengo un problema cuando voy al supermercado. Se llama el Síndrome de la Mano Autómata.

No, no os preocupéis, no es grave.


Es simplemente que una de mis manos de repente cobra vida propia y mete a la cesta cosas que no sé ni para qué las quiero ni si las voy a usar. Por ejemplo, voy paseando por un pasillo del súper, me entretengo mirando productos que no son los que suelo comprar y sin mayor explicación, alguno aparece en la cesta.
 
Eso fue lo que me pasó con una especie de compotas o purés de manzana. Los vi, eran baratos y pensé: uy, qué rico el puré de manzana! Y, zas!, resulta que me los compré. Y ahí estaban en un armario.

 
También me pasó lo mismo con un brick de leche de avena. Siempre que paso por la sección de productos ecológicos y así me quedo mirando las cosas que hay. Y con las leches siempre estoy un rato mirándolas, pensando que qué guay las leches vegetales, pero que a mí la de soja no me gusta ná de ná, que una vez probé una de arroz que estaba muy buena, la de avena no sé qué tal es,... Así que podéis haceros una idea de qué fue lo que acabó en mi cesta.
 
Un poco de miedo sí que tengo, porque presiento que lo siguiente con lo que me va a pasar eso va a ser con la crema de cacahuete. Siempre que paso por al lado la miro, pero me niego a comprarla. Porque sé lo que va a pasar. Porque me encantan los cacahuetes. Porque me encantan las cremas mega gochas hiper-calóricas. Pero el día que la compre cada vez está más cerca... :(

Ups!! Se me rompió al pasarlo al stand!
Bueno, que toda esta chapa monumental que os he metido era para contaros cómo se me ocurrió la idea de este bizcocho. Hace ya un tiempo que veo en varios sitios que una manera de sustituir el huevo en preparaciones de repostería es usando puré de manzana o de plátano. Así que pensé que era una buena excusa para usar la compota (o lo que fuera) que compré y hacer un bizcocho apto para alérgicos al huevo.
 
Y ya que me ponía a hacer un bizcocho así, ¿por qué no uno que fuera vegano? Ni huevos ni ningún otro tipo de derivado animal. Excusa ideal para usar mi leche de avena... Ya sólo me falta buscar uno para celíacos y ya sería la leche! ;)
 
 
Después de buscar varias recetas por la red, no vi ninguna que me terminara de convencer. Casi todas usaban yogur! Así que no me valía. O sino usaban muchas especias y cosas raras que no sé yo... Por eso decidí improvisar. Y que fuera lo que Dios quiera.
 
Cada vez que improviso me da miedo, porque puede salir bien, o puede salir una kaka de la vaca que se vaya directa a la basura (como me pasó con mi primer, y hasta ahora último, intento de macarons). Pero oye, parece que no ha salido ni tan mal!
 
 

BIZCOCHO VEGANO DE MANZANA Y CANELA

 
Inspiración: me, myself and I (o si sois como Ana Botella: yo, yo misma y yo)
Dificultad: es como un bizcocho normal, así que las que tengas ahí.
Tiempo de preparación: 15 minutos
Cocción: 25-30 minutos
 

Ingredientes

 
  • 180 ml. de aceite de girasol (o de oliva suave)
  • 200 g. de azúcar moreno
  • 200 ml. de leche de avena (o cualquier otra vegetal que os guste: soja, arroz,...)
  • 350 g. de harina integral (podéis usar  normal)
  • 200 g. de puré de manzana (se puede hacer casero)
  • 1 sobre de levadura
  • canela (al gusto)
 

Preparación

 
Precalentamos el horno a 180ºC.
 
Tamizamos la harina junto con la levadura. El salvado que se nos quede en el tamiz, lo volvemos a añadir a la harina ya tamizado (que sino pierde toda la gracia la harina integral!).
 
En un bol batimos el aceite, el azúcar y el puré de manzana. Cuando más o menos se integre (la mezcla puede tener una pinta un poco rara), añadimos la mitad de la harina y batimos hasta integrar. A continuación añadimos la leche y por último el resto de la harina y la canela al gusto. Batimos hasta que quede homogéneo.
 
Engrasamos el molde que vayamos a usar. Vertemos la mezcla y horneamos unos 25-30 minutos. hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo este salga limpio.
 
Dejamos enfriar un poco en el molde y a continuación desmoldamos en una rejilla para que termine de enfriarse.
 
 
 Trucos / Consejos / Variaciones
  • el puré de manzana puede sustituirse por esa misma cantidad de puré de plátano. O una mezcla de ambos. Evidentemente, esto le dará un toque de sabor diferente.
  • podéis añadirle otro tipo de especias, como jengibre o nuez moscada.
  • se puede usar utilizando leche normal o un yogur.
  • al no tener apenas grasa, sólo la que le da el aceite, no queda un bizcocho tan esponjoso como otros. Los huevos ayudan a dar esponjosidad y textura, al no llevarlos, queda un poco más apelmazado. Pero no es un bizcocho para nada pesado de comer, de hecho, se nota que tiene  menos grasa.
  • si no os gusta que sea tan "sano" todo, a la hora de presentar el bizcocho podéis rociarlo con sirope de chocolate o glasearlo como queráis.

 
¿Qué os ha parecido? Es una manera diferente de acompañar el café, más sana. No en cuanto al número de calorías, pero sí en cuanto a la cantidad y calidad de la grasa. Además es apto para los veganos, para los alérgicos al huevo y para los intolerantes a la lactosa o alérgicos a la proteína de la leche. ¡¡Es perfecto!!
 
Espero que os animéis a probarlo y me contéis, a ver si así entre tod@s vamos perfeccionando la receta ;)
 
Muás


Image and video hosting by TinyPic

lunes, 9 de septiembre de 2013

Galletas decoradas "low cost" con stencils

Porque se pueden hacer galletas preciosas sin necesidad de materiales raros, ni caros ni complicarnos la vida. ¿No dicen que menos es más?


Todo el mundo teme la "cuesta de enero". Pero, seamos sinceros, hay otra cuesta que no se queda atrás. La de septiembre.
 
En agosto nos dejamos llevar por la euforia del momento, las fiestas populares de ciudades y pueblos, el calorcito, las vacaciones,... Y nos pensamos que nuestra tarjeta de crédito no tiene fin, que somos como Paris Hilton (pero con cerebro) y que qué más da, que me quiten lo bailao!
 
 
Y claro, llegan primeros de septiembre, los extractos de la tarjeta y la vuelta al cole. Yo, por suerte, no tengo hijos, así que eso que me ahorro.  Pero he tenido 4 bodas este verano y dos meses el coche en el taller, lo que equivale a un funeral (para mi cuenta corriente). Además dos meses enteros sin trabajar y sin ingresos implica que ahora mismo me encuentro en un proceso de deceleración del crecimiento de mi PIB personal en diferido.


Pero mi adicción a los dulces no entiende de deceleraciones, es más, con la vuelta al curro a aumentado desproporcionadamente. Así que aprovecho cualquier excusa para encender el horno y hacer galletas. Me encantan.
 
El otro día las iba a meter así sin más y pensé: ¿y si les hago algo para que no sean tan sosinas? Recordé unos cortadores de galletas que me compré en la tienda "Casa" (todo "low-cost", ya veis) que venían con tres stencils. Todo por el módico precio de 1,29€.
 
Y sin pensarlo  me dejé llevar y salieron estas galletas.
 
Sencillas a más no poder. Decoradas, pero sin "chuminadas". Sin fondant, sin glasa. No cuestan nada de trabajo, ni añadimos azúcar extra. Tardamos menos de un minuto, manchando lo mínimo. Y como para tener en casa para sacar a las visitas y quedar bien son lo más.
 
En este post os di otra idea para decorar galletas con cosas que tenemos por casa. Que por cierto me acabo de dar cuenta: vaya truño de fotos! En fin... Que el que no tiene galletas "bonitas" es porque no quiere!
 
La receta es la que siempre uso para las galletas de mantequilla, la podéis ver aquí. Y de paso en ese post tenéis también otra idea súper sencilla para hacer galletas llamativas pero simples.
 
Ideales para tomarse una relaxing cup of café con leche in the salón of my casa. Como diría aquella. ;)
 

 

GALLETAS DECORADAS CON STENCILS

Necesitamos:
  • nuestra masa de galletas estirada
  • cortadores de galletas
  • stencils (de los dibujos que queráis)
  • cacao en polvo
  • colador

Preparación
 
Cortamos las galletas con los cortadores que queramos y metemos en la nevera. Esto es porque yo siempre meto las galletas cortadas a la nevera mientras se precalienta el horno, a fin de meterlas en el horno lo más frías posibles para que guarden bien la forma.
 
Precalentamos el horno a 170ºC (o según vuestra receta de galletas).
 
Sacamos las galletas de la nevera. Colocamos el stencil elegido encima y con ayuda de un colador, espolvoreamos el cacao encima de la galleta.
 
 
 
 
 
Con mucho cuidado, retiramos el stencil. Hay que tener cuidado para no desfigurar el dibujo y para no pringar todo de cacao!
Procedemos así con todas las galletas que queramos.
 
 
 
 
 
Horneamos igual que  hacemos normalmente. En mi caso, 15 minutos, justo hasta que empiezan a tostarse un poco los bordes. Sacamos del horno y dejamos enfriar 5 minutos en la propia bandeja para después transferirlas a una rejilla.
 
 
Fácil, sencillo y para toda la familia. Ayyyy, si todo fuera tan fácil en esta vida! ;) Espero que os animéis a hacerlas y me enseñéis los resultados. Si no tenéis stencils no me vale de excusa, porque los podéis hacer caseros o podéis usar los tapetes de ganchillo que tengáis por casa. ¡Imaginación al poder!
 
Muás
Image and video hosting by TinyPic

martes, 3 de septiembre de 2013

Brownkies: brownie + cookie

AVISO a navegantes: el contenido de este post es altamente calórico. Es posible que sólo con ver las fotos notéis que los pantalones os aprietan un poquito más.
Llega septiembre y con él muchas cosas: la vuelta al cole, las colecciones de fascículos a los quioscos, recuperar los buenos propósitos que nos hicimos en año nuevo y que no hemos cumplido ni por el forro, ...
Pero también hay  muchas cosas que se van: el verano, los días largos, los chuiringuitos, el look "a lo guiri"...¡y la operación bikini!
Confieso que a mí la llegada de septiembre me deprime. Mucho. Cada vez más. Otros años lo he llevado mejor porque  me iba de vacaciones, pero este año ya me fui en julio así que nada. Vuelta al curro después de dos meses de "vacaciones" (o de paro forzado, vamos) que, aunque sea a medio gas y hasta a octubre no llegue lo "gordo", me va a costar muchísimo. Los días ya son más cortos y aquí el fresquete ya se empieza a notar :(
Por eso esta receta es un poco bomba antidepresiva. Para poder sobrellevar mi incipiente depresión.
Y porque ya no hay operación biquini que valga. Ahora lo que toca es operación se-acerca-un-invierno-jodido-y-no-quiero-pasar-frío-y-total-voy-a-ir-tapada-cual-cebolla. Vamos, que hay que prepararse para tener reservas y no pasar frío en invierno y como vamos a ir forrados de ropa hasta arriba pues qué más dan esos kilillos de más o esos incipientes michelines, ¿no? ¡¡Si no se van a ver!!
¿Un bocado?

Si os gustan los brownies, esta es vuestra receta.
Si os gustan las cookies, esta es vuestra receta.
Si sois unos golosos empedernidos, amantes de las recetas hipercalóricas pero que saben a gloria bendita, esta es vuestra receta.
Si no sois de dulces, o estáis a dieta, o sois de otro planeta...entonces no sé muy bien qué hacéis en este blog (con todos mis respetos, y tal ;) )
Los brownkies, como se puede adivinar de su nombre, son una mezcla entre brownie y cookie. Aunque en algún lado he visto que los llaman también brookies. Sinceramente, a mí el nombre me da exactamente igual. Lo importante es la delicia que es!
Se combina en un mismo postre pecaminoso una base de galleta o cookie con chips de chocolate (cuanto más gordita mejor, ñam-ñam) y una parte superior de delicioso brownie. Además se queda la parte exterior crujiente, luego un interior de chocolate que se funde en la boca y por último ese toque maravilloso de galleta. Se nota que me gusta, ¿no? ;P
Lo ideal, el súmmum, hubiera sido coronar estos brownkies con una bola de helado de vainilla y rociada con chocolate caliente. Ay dios, estoy babeando sólo de pensarlo!!!!
Pero no tenía helado y además ya me parecía pasarme de gocha. Esos vicios, cada uno, en la intimidad de su casa.
Hasta rebañé el bol con el dedo, no os digo  más!

La idea de esta receta la vi en el blog de La Receta de la Felicidad, que para mí es una fuente de inspiración continua. Me maravillan sus fotos, me maravillan sus recetas, me río con sus posts... Y que conste que no me ha pagado por decir esto!jejeje. Sólo cambié un poco alguna cantidad, pero básicamente es lo mismo.
Bueno, que no os hago babear, digo, sufrir más y vamos con la receta.


BROWNKIES

Inspiración: esta receta
Dificultad: por desgracia, ninguna, así que no hay remedio: la tenéis que probar.
Tiempo de preparación: 20 minutos.
Cocción: 20 minutos si os gusta el brownie poco hecho (más fundente) o 25 si os gusta un poco más seco.
Cantidad: me salieron 5 moldes como los de las fotos + dos un poco más grandes y planos. O sea, unos 10 moldes tamaño flan. Podéis hacer también uno grande.


Ingredientes


Base de cookie
  • 150 g. de mantequilla fría
  • 200 g. de harina
  • 80 g. de azúcar moreno
  • 75 g. de chips de chocolate
Brownie
  • 200 g. de chocolate para fundir
  • 125 g. de mantequilla
  • 3 huevos
  • 100 g. de azúcar (en la receta de Sandra indicaba el doble)
  • 125 g. de harina
  • 3 cucharadas de cacao en polvo

 


Preparación


Precalentamos el horno a 180ºC.
Comenzamos con la base de cookie. Para ello mezclamos todos los ingredientes menos los chips de chocolate con las manos. No hace falta amasar ni nada, simplemente unir todos los ingredientes (lo podéis hacer con ayuda de un robot de cocina). Agregamos los chips de chocolate y mezclamos un poco para que se repartan bien.
Enmantequillamos un poco los moldes que vayamos a usar y repartimos la masa de cookies, aplanando la superficie con ayuda de una cuchara. Guardamos en la nevera mientras preparamos el brownie.



Fundimos la mantequilla junto con el chocolate troceado en el microondas. Lo calentamos de 30 en 30 segundos, removiendo cada vez, hasta que veamos que se funde todo bien.
Tamizamos la harina junto con el cacao.
Batimos los huevos con el azúcar hasta que estén esponjosos. Añadimos la mantequilla con el chocolate. Agregamos la harina con el cacao y mezclamos con ayuda de una cuchara.

Vertemos la mezcla encima de la capa de cookie:


Horneamos durante 20 minutos si nos gusta que el brownie quede jugoso, medio crudo por dentro. Si no, 25 minutos.
Sacamos del horno y dejamos templar.



Trucos / Consejos / Variaciones
  • mejor tomarlo templado, está mucho  más rico y jugoso el brownie. Si lo acompañáis de helado, el contraste frío-caliente es lo más!!
  • podéis adaptar esta idea a vuestra propia receta de brownie. O incluso de blondie (usando chocolate blanco).
  • Una vez se han enfriado, se pueden congelar. Para luego consumirlos, simplemente los sacamos dos horas antes a temperatura ambiente. O si los queremos calentitos (mucho mejor) los podemos calentar en el horno o directamente en el microondas. Yo lo he hecho (en el horno) y quedan igual de ricos y jugosos. Eso sí, cuidado con qué molde uséis, no vaya a ser que por el contraste frío-calor se agriete. 

¿Notáis ya la ropa un poco más pretita? Jejeje. Me diréis que no os han dado unas ganas locas de probar esta receta ya mismo!! ;) De verdad que es muy fácil de hacer y os va a encantar el resultado. No es para merendar todos los días... pero una alegría a la semana para sobrellevar la vuelta hay que darse. Yo, por lo menos, me la pienso dar! Y si es en forma de brownkie mejor! :D

Muás

P.D. No, no te compres ese fascículo. No lo necesitas. No vas a acabar la colección, sé realista. Dentro de unos meses no sabrás que hacer con los fascículos y demás tontás que regalaban. Hazlo por ti ;)
Image and video hosting by TinyPic

viernes, 30 de agosto de 2013

Cucharas de chocolate: idea fácil y barata para niños

Una idea muy fácil, original y barata para las fiestas de cumpleaños de los más pequeños de la casa.


No os voy a engañar, mi idea era que estas cucharas fueran una especie de Minions de la peli "Gru, mi villano favorito" como estas que vi en Pinterest.  O tipo unas galletas que hice el mes pasado para un cumple (perdonad la calidad de la foto, que la saqué por la noche a todo correr):

 
Pero mi escasa habilidad con el chocolate (o Candy melts) derretido, el color "crema de calabaza" que conseguí en lugar de amarillo y mi aún menor habilidad con la manga pastelera para añadir detalles, han hecho que más bien parezcan cucharas de chocolate de empollones.
 
¿O me diréis que no parece un empollón el de la foto?

La raíz cuadrada de 361 es 19. ¡Qué listo soy!
 
El caso es que, parezcan lo que parezcan, lo que quiero enseñaros es cómo hacer unas cucharas de chocolate divertidas para acompañar una fiesta de cumpleaños. O simplemente para hacer una actividad con los más peques y que ellos decoren sus propias cucharas. Además podéis hacerlas de la temática que se os ocurra, ¡imaginación al poder!


 
Se pueden usar Candy melts o chocolate normal. Para hacer los minions lo suyo sería usar Candy melts amarillos, pero como yo sólo tenía blancos, los teñí. Os juro que los teñí con colorante amarillo, de verdad. No sé de dónde han sacado ese color anaranjado raro :(

 
Es una idea muy original y muy fácil de hacer. Además, si lo hacéis con chocolate normal es muy barata. Vamos a ello!

Necesitamos:


  • cucharas de plástico (como quería hacer los minions las compré azules, como sus pantalones)
  • Candy melts o chocolate
  • colorante amarillo (o, mejor aún, Candy melts amarillos)
  • glasa de color blanco y negro

Preparación:

Derretimos los Candy melts (o el chocolate) en el microondas de 30 segundos en 30 segundos, removiendo cada vez. Cuando estén derretidos, los teñimos (en caso de ser necesario) con un poco de colorante en gel, no puede ser líquido.
 
Colocamos las cucharas con el mango apoyado sobre algo que las mantenga en posición horizontal (yo usé un catálogo de Ikea...) para que el chocolate se distribuya bien y no se caiga. Vamos llenándolas con cuidado con el chocolate. 
 
 
Les damos unos golpecitos para alisar la superficie y quitar los chorretones.
 
Dejamos que se sequen antes de decorarlas con la glasa. A temperatura ambiente o, si tenemos prisa, 20 minutos al frigorífico.
 
Con un poco de glasa negra y una manga, vamos añadiendo detalles como las gafas, la boca y el pelo:
 
Ya veis que mi habilidad con la glasa para hacer círculos es nula...
 
Cuando se haya secado, rellenamos con glasa blanca para hacer los ojos. Acordaos que hay minions que tienen un ojo y otros dos:
 
 
Dejamos que se seque y le ponemos el puntito negro en el ojo y ya los tenemos!!!

 
Trucos / Consejos / Variaciones
  • se pueden decorar como se quieran, intentando hacer los personajes que queráis.
  • no es necesario usar Candy melts, con chocolate para postres también se pueden hacer.
  • la idea de los minions la saqué de Pinterest, pero el cómo hacerlos me inspiré aquí.
  • si queréis más ideas de cómo hacer cucharas originales, podéis ver aquí o aquí.
  • en caso de que las queráis hacer con chocolate y sprinkles o lacasitos, tenéis que ponerlos antes de que el chocolate se seque. Para decorarlas con glasa o con más chocolate, entonces tenéis que dejar que se sequen primero.

¿Os ha gustado? Fácil, divertido, barato y original. ¡No se puede pedir más!
 
Muás
Image and video hosting by TinyPic