Si, como a mí, no os gusta nada la buttercream (ya sabéis, esa que lleva mucha mantequilla y todavía más azúcar glass en cantidades industriales)... ¡¡estáis de enhorabuena!!
A mí no me gusta la buttercream por varias razones: o sabe demasiado a mantequilla o, si le echas tanta azúcar como para que no sepa a mantequilla, entonces sabe demasiado a azúcar. Además, al metérmela a la boca no puedo dejar de pensar que es mantequilla pura y dura y no me termina de convencer esa textura a "grasaza" total. Por no mencionar el gasto en azúcar glass que conlleva...
Por eso siempre que hago cupcakes les pongo crema de queso (o cheese cream frosting, como se dice de forma "moderna"), con mucho queso y poca mantequilla o con queso y nata. Pero para según qué combinaciones no termino de verle el punto...por ejemplo, una crema de Baileys y que la base sea una crema de queso?? No sé no sé... Además al llevar queso te obliga sí o sí a refrigerarla, con lo cual la magdalena se queda seca.
Hasta que un día, trasteando entre los tropecientos blogs que sigo, finalmente vi la luz! En dos de ellos hablaban de una buttercream que no sabe a mantequilla, con una textura suave y mucha versatilidad. Cada blog lo hacía de una manera un poco distinta, pero la idea era la misma. Estos blogs son los siguientes:
- Con corazón de azúcar: hay una entrada en la que habla de una buttercream super cremosa de Magnolia Bakery, la pastelería que se hizo famosa y que hizo famosos los cupcakes gracias a la serie Sexo en Nueva York. Al parecer, es la buttercream que usan allí.
- Biscayenne: si no habéis visto su blog, sin duda os lo recomiendo. Un sitio con personalidad propia y unas recetas para quitar el hipo. Tiene una entrada en la que habla de "la crema pluscuamperfecta" y, aunque ella la hace también con queso, la metodología es la misma que en la anterior.
Pues bien, como me acababa de comprar un extracto de vainilla nuevo y quería probarlo, me decidí a hacer unos cupcakes de vainilla y probar este frosting también de vainilla. Una vez más, ese problema genético que tengo que me impide copiar recetas al pie de la letra, me hizo hacer una mezcla entre las dos. Usé menos azúcar y mantequilla que Con Corazón de Azúcar y no le eché queso como Biscayenne.
¿Qué os puedo contar del resultado? Pues que es PER-FEC-TO!!!!!!!! Queda una crema suave a más no poder, nada empalagosa y sin sabor a mantequilla. De hecho, a mí me recordaba totalmente a los helados de vainilla. Me queda probar hasta dónde llega su versatilidad. Es decir, en ninguno de los dos blogs he visto que la hayan usado más veces o con otras variaciones de sabor. Así que para próximas veces que me dé por hacer cupcakes, tengo que repetirla y probarlo sustituyendo parte de la mantequilla por queso o probar a añadirle otros sabores e ingredientes a ver qué tal sale.
Ya os iré mostrando mis avances.
Como veis, puede usarse perfectamente con manga pastelera igual que una buttercream normal (los defectos que veis a las fotos son cosa de mi falta de habilidad, no es culpa de la crema...).
Eso sí, cuando veais la explicación y los ingredientes, no os asustéis porque lleva harina!
Eso sí, cuando veais la explicación y los ingredientes, no os asustéis porque lleva harina!
He intentado hacer un pequeño paso a paso para que no os resulte demasiado rara la receta. Aunque justo de la parte del medio no saqué fotos...qué desastre!! Lo que más os chocará es que lleva harina, ya que primero hay que hacer una especie de bechamel. Pero precisamente ahí está el truco, eso es lo que hace que no sepa a mantequilla y que podamos usar azúcar normal en lugar de icing sugar o azúcar glass.
LA NO-BUTTERCREAM PERFECTA (no se me ocurre qué nombre ponerle, la verdad)
Inspiración: Con Corazón de Azúcar y Biscayenne Tiempo: 40 minutos aprox. Dificultad: todo es pillarle el punto Cantidad: para decorar unos 12 cupcakes (y os sobrará un poco para rebañar)
Ingredientes
- 4 cucharadas de harina
- 240 ml de leche
- 250 g. de mantequilla
- 150 g. de azúcar (de la normal, nada de glass)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
| Soy un poco "zoquete" y se me olvidó poner el azúcar en la foto!!! :D |
Preparación
En un cazo, calentamos un poco de harina cuidando de que no se nos tueste mucho. Apartamos el cazo del fuego y añadimos un poco de la leche, poco a poco y batiendo bien con unas varillas para que no nos salgan grumos.
(El paso de calentar la harina primero nos lo podemos saltar y directamente en el cazo echar la harina y poco a poco la leche).
Lo volvemos a poner al fuego (fuego medio) y echamos el resto de la leche sin dejar de batir.
Batiendo de vez en cuando para que no salgan grumos, lo calentamos unos 15 minutos (esto es a ojo, hasta que veais que ya está). Tiene que quedar una bechamel espesa, tipo así:
La dejamos enfriar. Tiene que enfriar bien para que luego no nos derrita la mantequilla. Si tenéis mucha prisa, podéis pasar la bechamel a un bol frío y la dejáis enfriando ahí.
Por otro lado, batimos la mantequilla, que tiene que estar a temperatura ambiente, para ablandarla un poco. Le vamos añadiendo poco a poco el azúcar y seguimos batiendo bien hasta que quede una crema esponjosa. Cuando ya casi esté, es el momento de añadir el extracto de vainilla y terminar de batir. Si quisierais hacerla con queso, se añadiría mitad de mantequilla, mitad de queso y se batiría todo junto.
Vamos añadiendo a esta crema la bechamel ya enfriada a cucharadas, sin dejar de batir. Si aún estuviera caliente nos derretiría la mantequilla y ya no tendría remedio... Cuando hayamos agregado toda la bechamel, batimos a velocidad alta un poco más.
Aquí es cuando alucináis con la textura tan esponjosa que adquiere la crema. Si quiesierais añadirle algún sabor o colorante, en este último "batido" sería el momento.
Tapamos el bol con papel film y lo metemos a la nevera 15 minutos para que la crema se asiente. Este paso es esencial !! Será el que haga que la crema coja la consistencia y textura perfectas. Se nos quedará algo así:
Como veis es super cremoso. Yo no pude evitar comer alguna cucharada para probarlo...y tenía la sensación de estar comiendo helado de vainilla! No se nota el azúcar y no sabe para nada a mantequilla.
Os cuento mi impresión frente a la buttercream:
VENTAJAS: no sabe para nada a mantequilla. Se usa azúcar normal, con lo que el ahorro para el bolsillo es importante y la tenemos en cualquier supermercado. Queda una crema muy esponjosa y suave, nada empalagosa. Se puede usar con manga pastelera y no necesita refrigeración para conservarla. Mucho más sencillo que otras alternativas al buttercream como el Swiss Meringue Buttercream (SMBC) o el merengue italiano, ya que no hay que andar haciendo merengue ni montando claras a determinada temperatura.
DESVENTAJAS: yo diría que ninguna.... Por decir algo, solo que hay que andar haciendo la bechamel, con lo que se tarda más que para hacer una buttercream normal.
Ahora solo me falta probar hasta dónde llega la versatilidad de esta crema, es decir, qué tal funciona añadiéndole sabores, galletas troceadas, licor,... Vamos, si aguanta igual de bien que la buttercream. Pero por lo que pude probar, yo creo que sí.
Espero que este post os haya servido de ayuda para tener una alternativa a la buttercream o si algún día os encontráis con que queréis hacer buttercream y no tenéis azúcar glass. Si la probáis contadme, que así entre tod@s vamos probando si realmente esta crema es la alternativa definitiva!!
Muás
Iratxe
P.D. las nubecillas que decoran estos cupcakes me las regaló mi ama, son americanas y están buenísimas!!
