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domingo, 24 de marzo de 2013

Rellenos y coberturas para tartas y cupcakes: el post definitivo!!

¿Estáis sentadas/os? Imagino que sí, que nadie mira el ordenador de pie... Pues permaneced así porque esta entrada promete ser laaaaaaaaaaaaaaaaarga. Más larga que un día sin pan, como diría mi abuela (qué viva la sabiduría popular de las abuelas!!).  
Cuando hice el último sorteo por el cumpleblog, pregunté a la gente qué recetas o qué entradas les gustaría ver en el blog en este segundo año. Entre las muchísimas y variadas respuestas que recibí (algunas de gente que creo que nunca se ha pasado por el blog porque me pedían cosas que ya hay... ¬ ¬) hubo mucha gente que me dijo que le gustaría saber distintos tipos de rellenos para tartas, huyendo un poco del ya clásico buttercream.

Bueno, pues me he liado la manta a la cabeza (nunca he entendido esta expresión ¿?) y me he decidido a escribir LA ENTRADA. O la enciclopedia de los rellenos y coberturas, vamos. Aunque ya he publicado unas cuantas en el blog y hay cientos o miles pululando por la red publicadas por otros cientos o miles de blogs, esta entrada es un poco la manera de recopilarlas todas para tenerlas un poquito  más a mano.
                                                                Layer cake de frutos del bosque
Ni mucho menos pretendo dar a entender que estos son los únicos tipos de cobertura ni los mejores. Son las distintas cremas que he ido probando, con su forma de prepararlas, su uso y lo que a mí me parecen. Pero desde luego que hay más tipos de rellenos y coberturas. Incluso estas mismas que os voy a poner aquí, hay distintas  maneras de prepararlas. La que yo os cuento no es ni la única ni la mejor. Son simplemente las proporciones que utilizo yo y como a mí más me gustan. No soy ninguna experta, apenas llevo un año con el blog y no he estudiado repostería ni nada por estilo, así que que quede claro por favor que todo lo que os voy a contar es fruto de mi humilde experiencia. Y las valoraciones que veáis son única y exclusivamente basadas en mis gustos personales.
Bueno, y después de este momento discurso, vamos a lo que nos interesa, jeje.
 
 

BUTTERCREAM

Cuando alguien empieza en el mundo de la repostería creativa, cupcakes y demás, es la crema que más se ve. De hecho, es la crema por antonomasia. Pero, por suerte (para mí), no es la única. Básicamente la buttercream, como su nombre indica, es una crema de mantequilla que se hace con mantequilla (evidentemente) y azúcar glas. Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucho azúcar glas. La razón de tanto azúcar es darle una buena consistencia a la crema y, sobre todo, camuflar el sabor de la mantequilla. Se le suele añadir alguna esencia o sabor, fruta triturada o en pasta, galletas trituradas, chocolate, Nutella,.... un montón de posibles combinaciones.
 
 
Ingredientes
  • 250 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 350 g. de azúcar glas (preferible "icing sugar", que es un azúcar glas extra fino)
  • 2 cucharaditas de leche
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  •  galletas, nutella, chocolate, ....
Preparación

Tamizamos el azúcar glas o el "icing sugar" en un bol. Añadimos la mantequilla cortada en trozos, la vainilla y la leche. Batimos primero a velocidad baja y luego subimos la velocidad. Hay que conseguir una crema de color casi blanco, con una textura muy cremosa. Si queremos teñirla o añadirle otros sabores, los incorporamos justo al final.


Utilidad: la buttercream sirve prácticamente para todo. Al tener una textura cremosa pero a la vez bastante consistente, sirve para rellenar tartas, cubrirlas, decorar cupcakes, hacer decoraciones utilizando boquillas especiales,...
Pros: muy versátil y admite una gran variedad de sabores. No necesita conservarse refrigerada.
Contras: su sabor. Para que no sepa mucho a mantequilla, es necesario añadirle una ingente cantidad de azúcar. Pero entonces, para mi gusto, sabe tan dulce y tanto a azúcar que no me convence. Si queremos echarle menos azúcar, entonces nos encontramos con que sabe mucho a mantequilla y es difícil camuflar ese sabor.
Como casi todas las cremas, no soporta bien las temperaturas altas.
Valoración: a pesar de su versatilidad, no me termina de convencer. Tantísimo azúcar y esa sensación de estar comiéndome un trozo de mantequilla así a las bravas me tira bastante para atrás. Eso sí, hay gente a la que le encanta!
 
 

SWISS MERINGUE BUTTERCREAM / BUTTERCREAM DE MERENGUE SUIZO

También la veréis como SMBC para abreviar en muchos sitios. Por desgracia, no puedo hablar de esta crema por mi propia experiencia, ya que aún no me he atrevido a prepararla. Es algo que tengo en mi lista de "pendientes" desde hace un montón, de hecho está entre las recetas prioritarias pero...¡siempre encuentro otra cosa para hacer antes! Así que lo que os voy a comentar aquí es fruto de lo que he ido leyendo y recopilando por la red. Prometo hacerla cuanto antes y actualizar esta entrada (la quería haber hecho este fin de semana...pero anímicamente no es una buena semana así que lo dejo para otro día, lo siento).

Como en todos los casos, hay un montón de versiones y van cambiando las proporciones de los ingredientes. Pero para simplificar y ayudar a recordar la receta, me quedo con una que es la regla del 1-2-3...
 
Ingredientes
  • 100 g. de claras de huevo (mejor si son pasteurizadas)
  • 200 g. de azúcar
  • 300 g. de mantequilla a temperatura ambiente
Preparación

Ponemos las claras junto con el azúcar en un cuenco o en un cazo. Lo calentaremos al baño maría hasta que el azúcar se disuelva. Cuidado de que el agua de abajo no hierva para que no nos cuajen las claras. Para que no se nos queme, hay que estar removiendo todo el tiempo.
Cuando se haya disuelto el azúcar, pasamos las claras a otro bol o al recipiente de la batidora y empezamos a montarlas. Lo mejor es pasarlas a un bol que esté frío, ya que así montarán mejor. Si se hace con unas varillas normales tardará un poco en montar.
Cuando haga picos blandos el merengue, añadiremos la mantequilla cortada en trozos. ¡¡¡¡El merengue tiene que estar frío para que no se derrita la mantequilla!!!! Batimos bien para que se vaya integrando la mantequilla. Puede parecer que se ha cortado la crema y que hay que tirarla a la basura, pero no desesperéis y seguir batiendo, porque al de 10 minutos la textura cambiará y obtendréis una crema suave y delicada.
Al igual que con la buttercream, se le pueden añadir sabores y colorantes, siempre al final.
 
Utilidad: se podría decir que es casi tan versátil como la buttercream clásica.

Pros: no tiene ese sabor a mantequilla que tiene la buttercream y es mucho más ligera en su textura, más suave y delicada

Contras: prepararla lleva su trabajo y su tiempo.

Valoración: en cuanto la haga prometido que actualizo esta entrada con fotos y opiniones propias!!
 

CHEESE CREAM O CREMA DE QUESO (versión mantequilla)

 Esta es la crema que más suelo utilizar. Como ya sabéis, cualquier cosa que lleve queso me encanta, en cualquiera de sus versiones. Incluso a la gente a la que no le gusta el queso esta crema le gustará, ya que no tiene un sabor a queso marcado y es muy suave.



Os doy las proporciones que utilizo yo, pero se puede hacer de muchas maneras. De hecho, casi todas las que he visto por ahí utilizan más mantequilla que queso. Y todas llevan mucha más cantidad de azúcar, pero a mí no me gusta que las coberturas sepan a azúcar, me gusta que sepan a lo que son.
 
 
Ingredientes
  • 250 g. de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 125 g. de mantequilla a temperatura ambiente
  •  150 g. de azúcar glas
  • pueden añadirse esencias, aromas, sabores, colorantes, etc. al gusto. También galletas trituradas.

Preparación

En un bol ponemos la mantequilla troceada junto con el azúcar glas. Batimos con las varillas hasta que el azúcar se integre y la mezcla blanquee. Le añadimos entonces el queso, que debe estar frío, y batimos a velocidad alta hasta que se forme una crema homogénea. Si queremos añadirle otros sabores o colorantes, ahora sería el momento. Si queremos añadir galletas trituradas, las añadiríamos ahora y removeríamos la crema con una espátula.


Utilidad: igual de versátil que las dos anteriores, sirve para rellenos, coberturas y cupcakes.

Pros: no sabe a mantequilla y tiene un sabor más "fino", más suave.

Contras: al llevar queso, hay que guardarla refrigerada.

Valoración: para mí es una de las mejores cremas, ya que permite una gran variedad de sabores y es mejor aceptada entre la gente que la buttercream. Sirve tanto para decorar cupcakes como para rellenar y cubrir tartas, incluso tartas que se van a forrar con fondant (siempre teniendo cuidado al refirgerar).
 

CHEESE CREAM O CREMA DE QUESO (versión nata)

 Esta es una variante aún más suave que la anterior. En este caso se sustituye la mantequilla por nata para montar. Esto hace que se obtenga un crema mucho más ligera tanto en sabor como en textura. Al igual que en el caso anterior, yo uso  mucha menos cantidad de azúcar que la que se suele usar, eso depende un poco del gusto de cada uno.
 
 
Ingredientes
  • 200 ml. de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • 250 g. de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 50 g. de azúcar 
Preparación

En un recipiente ponemos la nata junto con el azúcar. Tiene que estar fría para que monte bien. Con unas varillas, vamos batiendo hasta semi-montar la nata, es decir, que empiece a adquirir textura de nata montada pero no del todo. En este punto, añadimos el queso crema frío. Seguimos batiendo hasta terminar de montar.
Antes de usarla es mejor dejarla un rato en la nevera para que endurezca un poco.


                                                                      Tarta de Guiness

Utilidad: para rellenar tartas o cubrir unos cupcakes. También sirve para glasear tartas, siempre y cuando no queramos que quede una cobertura lisa y perfecta. NO sirve para cubrir una tarta que luego vamos a forrar con fondant!! Y lo digo por experiencia, porque lo probé y fue un desastre total, hasta el punto que la tarta empezó a chorrear por abajo  y el fondant acabó deshaciéndose.

Pros: tiene un sabor muy, muy suave, delicioso. Combina perfectamente con el bizcocho de zanahoria y con el de cerveza Guiness.

Contras: al llevar nata y queso hay que guardarla sí o sí refrigerada. No sirve para decorar cupcakes con distintas mangas pasteleras ni para cubrir una tarta que queremos quede lisa o queramos cubrir con fondant, ya que no es una crema que quede firme, sino más bien un poco "escurridiza" (lo que os he comentado en "utilidad").

Valoración: buenísima cuando queramos hacer una tarta o unos cupcakes sencillos o queramos una versión un poco más ligera. En cuanto a sabor es la que más éxito suele tener.
 

CREMA DE QUESO MASCARPONE

Esta crema ha sido una de las últimas que he conocido y probado, pero creo que se va a convertir en una de mis cremas estrella. Tiene un sabor muy suave, nada empalagoso y una textura cremosa muy delicada. Además, como el queso mascarpone no tiene un sabor muy fuerte, admite añadirle cualquier otro sabor que queramos.

                            Layer cake de limón y crema de mascarpone con galletas spéculoos
                                
Ingredientes
  •  1 tarrina (250 g.) de queso mascarpone
  • 3 cucharadas de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • sabor al gusto: vainilla, fruta en pasta, ...


Preparación

Primero quitamos el suero del queso (ese liquidito que tiene la tarrina), ya que sino dificultará que monte bien.
Ponemos en un bol el queso junto con la nata y con ayuda de unas varillas eléctricas montamos (a mano también se puede pero cansa más!!). Al principio puede parecer que eso no va a montar ni a la de tres y que se va a quedar un aguachirri inmundo, pero paciencia! De repente veréis cómo monta y coge una textura consistente.
Si queremos añadirle algún sabor, se lo añadimos ahora al final batiendo un poco más.
Antes de usarla, guardarla un rato en la nevera para que coja más consistencia.

* Como veis yo no le pongo azúcar, pero le podríais añadir la cantidad que queráis en función de vuestros gustos.


Utilidad: perfecta tanto para rellenar tartas y cubrirlas como para decorar cupcakes. Aunque no lo he probado, imagino que pasará como con la crema de queso con nata: que no sirva para cubrir tartas que posteriormente vayamos a forrar con fondant.
 
Pros: una textura muy suave y un sabor nada empalagoso. Permite añadirle cualquier sabor, ya que el queso mascarpone apenas se nota. Más "light" que cualquiera de las otras cremas, sobre todo si, como yo, no le ponéis azúcar.

Contras: al llevar nata y queso, es necesario conservarla en la nevera. No apta para tartas fondant.

Valoración: probablemente (y a título personal) la mejor de todas las cremas. Es muy versátil pero no es ni empalagosa ni pesada. Adecuada también para la gente que no es muy golosa, ya que al no ponerle azúcar tiene un sabor muy suave.


                                                                 Cupcakes de toffee

 

GANACHE DE CHOCOLATE

El ganache de chocolate es una crema muy utilizada en repostería. Puede hacerse con chocolate negro, con leche o chocolate blanco. Muy fácil de preparar y de un sabor delicioso, ideal para los amantes del chocolate o para combinar con sabores afrutados.

Ingredientes
  •  200 ml. de nata para montar (mínimo 35% de materia grasa)
  • 200 g. de chocolate (mejor si es especial para postres)


Preparación

En un bol troceamos o rallamos el chocolate.
En un cazo ponemos a calentar la nata y en cuanto rompa a hervir la retiramos. Vertemos la nata sobre el chocolate troceado y vamos removiendo para que se deshaga el chocolate. Hay que remover hasta que el chocolate esté totalmente derretido y no queden grumos. En caso de que nos quede alguno, pasamos la mezcla por un colador y listo.
Dejamos enfriar hasta que adquiera una textura similar a la de la Nutella.
Podemos hacer dos cosas:
1.- Si queremos cubrir la tarta para dejarla lisa, ya sea para presentarla así o porque luego la queremos forrar con fondant, lo mejor es aplicar el ganache con esta textura similar a la Nutella, que esté untuoso. De esta manera es más fácil alisarlo y que nos quede firme,

2.- Si lo que queremos es rellenar la tarta o decorar unos cupcakes, lo mejor es dejar enfriar el ganache en la nevera y cuando esté bien frío sacarlo y batirlo un poco con unas varillas. Veréis que así adquiere una textura más similar a una mousse y se vuelve más esponjoso y suave.


Utilidad: sirve tanto para rellenar como para cubrir tartas. También puede utilizarse para decorar cupcakes.

Pros: muy fácil y rápido de preparar. No se precisan ni ingredientes ni utensilios especiales para prepararlo. A los amantes del chocolate les encantará y para los que no son muy chocolateros también les gustará como relleno de una tarta combinado con mermelada de fresa o de naranja, por ejemplo.

Contras: con el de chocolate blanco a veces la gente suele tener problemas para que coja la textura adecuada, yo no puedo opinar porque siempre he hecho el de chocolate negro.

Valoración: ideal para tartas, ya que permite cubrirlas dejando una superficie lisa y perfecta. Al ser sencilla de preparar, es una crema muy útil para no andar liándonos con demasiado trastos y ahorrar tiempo. En tartas para niños (y no tan niños) es un acierto seguro.

 

BUTTERCREAM-QUE-NO-SABE-A-BUTTERCREAM

Aún no he conseguido "bautizar" a esta crema con algún nombre concreto...todo se andará! Su nombre lo dice todo. Esta crema es similar a la buttercream pero con una diferencia muy grande: no sabe a mantequilla. El mayor "pero" que la gente le pone a la buttercream es esa sensación de estar comiendo un troncho de mantequilla a secas. En este caso, aunque la cantidad de mantequilla que se usa es la misma, no sabe a mantequilla. No es ni una buttercream "light" ni nada, tiene la misma cantidad de mantequilla y grasa que una buttercream normal, que quede claro.



Para saber cómo se prepara, mejor que leáis este post de aquí donde explico bien cómo se hace, ya que lleva su proceso y su explicación es larga y mejor que la veáis con fotos y todo.

Utilidad: su utilidad es la misma que la de la buttercream normal. Para hacer decoraciones con mangas pasteleras puede ser un poco más complicado, ya que la textura que adquiere a veces parece como una mousse y resulta más difícil.

Pros: el principal: no sabe a mantequilla. Es más, tiene como un sabor a helado de vainilla buenísimo. Admite también mucha variedad de sabores (yo probé a hacerla de ron con coca-cola y queda de maravilla)

Contras: hacerla es bastante más laborioso que hacer cualquiera de las otras cremas, ya que hay que hacer primero la bechamel.

Valoración: a pesar de que lleva más tiempo prepararla, el resultado final merece la pena. Es una crema de sabor más agradable que la buttercream y con una textura muy suave. La gente que la ha preparado me ha dicho que les ha encantado y que es una maravilla.


Esto es todo amigos!!!!! (como diría el cerdito Porky) Espero que os haya servido de ayuda, especialmente a las que estáis empezando y no sabéis qué tipos de crema preparar o si servirán para lo que tenéis en mente. A las que ya controláis espero que os sirva también para tener una visión más global de las diferentes opciones que hay y sus usos. Más que nada para no quedarnos sólo con la opción del buttercream como panacea de las cremas.
Si os ha gustado u os ha parecido útil, estaría encantada de que lo compartáis y difundáis para que le pueda llegar a más gente. ¡¡¡¡Muchas gracias!!!!
Muás

domingo, 30 de diciembre de 2012

Confettis y alcohol para despedir el año: cupcakes de ron con coca-cola

* No sé qué puñetas le pasa hoy a Blogger que no me deja hacer más grandes algunas fotos y creo que los enlaces no funcionan...estará saturado con el fin de año o así! Así que os lo publico tal cual y cuando pueda lo arreglo.
 
¿Acaso se os ocurre algo más típico de Nochevieja que los confettis y las ingentes cantidades de alcohol? Bueno, aparte de las uvas (o la tradición de cada país) y los matasuegras, claro.
 

A mí la verdad que me parece que son dos elementos básicos de la última noche del año, así que mi propuesta para esta noche tan especial incluye ambas cosas fusionadas en forma de cupcake.
 
Reconozco que a mí en Nochevieja me gusta irme a la cama sobre la 1 y el día de Año Nuevo levantarme y darme un buen paseo por el monte, pero eso ya es porque una es un poco "rarita". Pero es que no creo que empezar el nuevo año con una resaca de tres pares de narices, dolor de cabeza, ojeras hasta el suelo, nauseas nada más ver la comida y con ganas de meterte a la cama y desaparecer sea la mejor manera de empezar... ¡Pero ya os digo que es que yo soy un poco rara!
 
 
En fin, rarezas y manías mías aparte, es cierto que es una noche para celebrar, olvidar lo malo, recordar lo bueno que nos ha traído el año que se va y hacernos un montón de buenos propósitos para el año que entra que sabemos que se van a quedar en eso: propósitos. Os lo digo yo que soy monitora de aerobic y las primeras dos semanas de clases después de Navidades está la clase que no entra ni un alfiler...pero poco a poco va menguando, a la misma velocidad a la que los buenos propósitos de Año Nuevo van haciendo aguas.
 
 
 
A lo que iba, por si os animáis a probarlos (que os lo recomiendo totalmente) os dejo la receta de unos cupcakes basados en una de las bebidas  más famosas: el ron con Coca-Cola o cubalibre.
 
Hacía tiempo que tenía ganas de hacer unos cupcakes "alcoholizados" pero quería salirme un poco de los ya típicos cupcakes de mojito. Si se podían hacer de mojito, se podrían hacer de cualquier otro cocktail, ¿no? La idea definita cuajó al ver en el blog de Laurilla Fondant unos cupcakes de cubalibre. Por cierto que es un blog de lo más recomendable por si no lo conocéis. En este caso he adaptado un poco (o un bastante) su receta y el resultado fueron unos cupcakes sorprendentemente suaves y tiernos. No sabían mucho a alcohol porque no quise echarle demasiada cantidad, ya que me daba miedo pasarme y que eso fuera incomible. Pero fueron un éxito.
 
 
En lugar de buttercream, que ya sabéis que no me gusta, y como una crema de queso me parecía que no pegaba mucho, utilicé la "buttercream que no sabe a buttercream" que os expliqué como hacer. En el enlace tenéis todos los pasos y la explicación de cómo se hace. Como dije que quería seguir investigando y probando la versatilidad de la crema, pues me atreví. Simplemente lo que hice fue añadir al batido final un chorrito de ron y otro de coca-cola (al gusto). El resultado de sabor, de suavidad y de textura es increíble. El único "pero" que le veo es que me quedó una especie de textura de mousse y no es muy adecuada para aplicar con manga pastelera...seguiré investigando en el año nuevo (mira, ya tengo un propósito!).
 
 

CUPCAKES DE RON CON COCA-COLA

Inspiración: esta receta del blog de Laurilla Fondant        Dificultad: cogerle el punto justo a la cantidad de alcohol         Duración: 20 minutos + el horneado
 
Ingredientes (para 12 cupcakes)
  • 115 g. de mantequilla (a Tª ambiente)
  • 120 g. de azúcar
  • 3 huevos M
  • 175 g. de harina
  • 50 g. de cacao en polvo (o, en su defecto, chocolate para postres rayado)
  • 1 1/2 cucharadita de levadura
  • una pizca de sal
  • 120 ml de leche
  • 100 ml. de ron
  • 100 ml. de Coca-Cola (yo utilicé Coca-Cola Zero, pero no por eso de cuidar la línea, sino por no aportarle demasiado dulzor a la masa)
Para el almíbar
  • 50 ml. de agua
  • 50 g. de azúcar
  • 50 ml. de ron
  • 50 ml. de Coca-Cola
Preparación
 
Precalentamos el horno a 180ºC.
Tamizamos la harina junto con la levadura, la sal y el cacao y reservamos. Si no tenéis cacao en polvo, lo podéis hacer rayando chocolate fondant o de postres como hice yo. En ese caso no lo tamicéis, lo unís luego a la harina tamizada.
En un bol ponemos la mantequilla junto con el azúcar y batimos hasta obtener una crema. Vamos añadiendo los huevos uno a uno, batiendo para que se integren bien antes de añadir el siguiente.
Añadimos la mitad de la mezcla de harina y cacao y batimos lo justo para que se integre en la masa. Agregamos la leche junto con el ron y la Coca-Cola (mezclamos el ron y la Coca-Cola y esta mezcla la añadimos a la leche). A continuación, el resto de la harina. Hay que batir lo justo para que quede una masa homogénea, no más.
Preparamos las cápsulas de papel en el molde y las rellenamos hasta 2/3 de su capacidad. Horneamos durante 25 (aproximadamente, sabremos que están cuando al pincharlos con un palillo, éste salga limpio).
 
Mientras se están horneando los cupcakes es el momento de preparar el almíbar. Para eso ponemos el agua junto con el azúcar en un cazo al fuego y dejamos que hierva. Lo quitamos del fuego y le añadimos el ron y la Coca-Cola.
 
Cuando estén listos los cupcakes, los sacamos del horno y pasados 5 minutos los pasamos a una rejilla para que terminen de enfriarse. Los pinchamos varias veces con un palillo en la superficie y los "pintamos" bien con el almíbar.
 
Preparamos el buttercream, el clásico o este y decoramos con unos confettis de azúcar.
 
 
Y ya tenemos unos cupcakes de lo  más "fiesteros" para celebrar la Nochevieja. ¿Qué os parecen?
 
VARIACIONES: podéis probar a hacerlos con otras bebidas (o "cubatas") que os gusten a ver qué tal quedan. Se puede variar la cantidad de alcohol según gustos. Si no le echáis ron a la buttercream ni al almíbar, también lo pueden tomar los niños, ya que el alcohol de la masa se evapora durante el horneado.
 
 
Mi intención es publicar otra entrada antes de que acabe el año, pero por si no me da tiempo, os deseo ya un ¡¡FELIZ AÑO NUEVO!! Y que el "13" nos traiga muchas alegrías que falta nos hace con este panorama! Solo puedo daros las gracias por seguirme en esta "aventura" bloguera que empezó en el 2012 y que jamás hubiera pensado acabar el año con más de 200 seguidores y más de 46 mil visitas!!!!! Sois la caña!!!!!!!
 
Muás



viernes, 16 de noviembre de 2012

El frosting (o crema) "perfesto": la no-buttercream

Si, como a mí, no os gusta nada la buttercream (ya sabéis, esa que lleva mucha mantequilla y todavía más azúcar glass en cantidades industriales)... ¡¡estáis de enhorabuena!!


A mí no me gusta la buttercream por varias razones: o sabe demasiado a mantequilla o, si le echas tanta azúcar como para que no sepa a mantequilla, entonces sabe demasiado a azúcar. Además, al metérmela a la boca no puedo dejar de pensar que es mantequilla pura y dura y no me termina de convencer esa textura a "grasaza" total. Por no mencionar el gasto en azúcar glass que conlleva...


Por eso siempre que hago cupcakes les pongo crema de queso (o cheese cream frosting, como se dice de forma "moderna"), con mucho queso y poca mantequilla o con queso y nata. Pero para según qué combinaciones no termino de verle el punto...por ejemplo, una crema de Baileys y que la base sea una crema de queso?? No sé no sé... Además al llevar queso te obliga sí o sí a refrigerarla, con lo cual la magdalena se queda seca.


Hasta que un día, trasteando entre los tropecientos blogs que sigo, finalmente vi la luz! En dos de ellos hablaban de una buttercream que no sabe a mantequilla, con una textura suave y mucha versatilidad. Cada blog lo hacía de una manera un poco distinta, pero la idea era la misma. Estos blogs son los siguientes:
  • Con corazón de azúcar: hay una entrada en la que habla de una buttercream super cremosa de Magnolia Bakery, la pastelería que se hizo famosa y que hizo famosos los cupcakes gracias a la serie Sexo en Nueva York. Al parecer, es la buttercream que usan allí.
  • Biscayenne: si no habéis visto su blog, sin duda os lo recomiendo. Un sitio con personalidad propia y unas recetas para quitar el hipo. Tiene una entrada en la que habla de "la crema pluscuamperfecta" y, aunque ella la hace también con queso, la metodología es la misma que en la anterior.


Pues bien, como me acababa de comprar un extracto de vainilla nuevo y quería probarlo, me decidí a hacer unos cupcakes de vainilla y probar este frosting también de vainilla. Una vez más, ese problema genético que tengo que me impide copiar recetas al pie de la letra, me hizo hacer una mezcla entre las dos. Usé menos azúcar y mantequilla que Con Corazón de Azúcar y no le eché queso como Biscayenne.


¿Qué os puedo contar del resultado? Pues que es PER-FEC-TO!!!!!!!! Queda una crema suave a más no poder, nada empalagosa y sin sabor a mantequilla. De hecho, a mí me recordaba totalmente a los helados de vainilla. Me queda probar hasta dónde llega su versatilidad. Es decir, en ninguno de los dos blogs he visto que la hayan usado más veces o con otras variaciones de sabor. Así que para próximas veces que  me dé por hacer cupcakes, tengo que repetirla y probarlo sustituyendo parte de la mantequilla por queso o probar a añadirle otros sabores e ingredientes a ver qué tal sale.

Ya os iré mostrando mis avances.


Como veis, puede usarse perfectamente con manga pastelera igual que una buttercream normal (los defectos que veis a las fotos son cosa de mi falta de habilidad, no es culpa de la crema...).

Eso sí, cuando veais la explicación y los ingredientes, no os asustéis porque lleva harina!






 
He intentado hacer un pequeño paso a paso para que no os resulte demasiado rara la receta. Aunque justo de la parte del medio no saqué fotos...qué desastre!! Lo que más os chocará es que lleva harina, ya que primero hay que hacer una especie de bechamel. Pero precisamente ahí está el truco, eso es lo que hace que no sepa a mantequilla y que podamos usar azúcar normal en lugar de icing sugar o azúcar glass.
 
 
LA NO-BUTTERCREAM PERFECTA (no se me ocurre qué nombre ponerle, la verdad)
 
Inspiración: Con Corazón de Azúcar y Biscayenne    Tiempo: 40 minutos aprox.   Dificultad: todo es pillarle el punto        Cantidad: para decorar unos 12 cupcakes (y os sobrará un poco para rebañar)
 
Ingredientes
  • 4 cucharadas de harina
  • 240 ml de leche
  • 250 g. de mantequilla
  • 150 g. de azúcar (de la normal, nada de glass)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
 
Soy un poco "zoquete" y se me olvidó poner el azúcar en la foto!!! :D
 
Preparación
 
En un cazo, calentamos un poco de harina cuidando de que no se nos tueste mucho. Apartamos el cazo del fuego y añadimos un poco de la leche, poco a poco y batiendo bien con unas varillas para que no nos salgan grumos.
(El paso de calentar la harina primero nos lo podemos saltar y directamente en el cazo echar la harina y poco a poco la leche).
 
Lo volvemos a poner al fuego (fuego medio) y echamos el resto de la leche sin dejar de batir.
 
 
Batiendo de vez en cuando para que no salgan grumos, lo calentamos unos 15 minutos (esto es a ojo, hasta que veais que ya está). Tiene que quedar una bechamel espesa, tipo así:
 
 
 
La dejamos enfriar. Tiene que enfriar bien para que luego no nos derrita la mantequilla. Si tenéis mucha prisa, podéis pasar la bechamel a un bol frío y la dejáis enfriando ahí.
 
Por otro lado, batimos la mantequilla, que tiene que estar a temperatura ambiente, para ablandarla un poco. Le vamos añadiendo poco a poco el azúcar y seguimos batiendo bien hasta que quede una crema esponjosa. Cuando ya casi esté, es el momento de añadir el extracto de vainilla y terminar de batir. Si quisierais hacerla con queso, se añadiría mitad de mantequilla, mitad de queso y se batiría todo junto.
 
Vamos añadiendo a esta crema la bechamel ya enfriada a cucharadas, sin dejar de batir. Si aún estuviera caliente nos derretiría la mantequilla y ya no tendría remedio... Cuando hayamos agregado toda la bechamel, batimos a velocidad alta un poco más.
 
 
Aquí es cuando alucináis con la textura tan esponjosa que adquiere la crema. Si quiesierais añadirle algún sabor o colorante, en este último "batido" sería el momento.
 
Tapamos el bol con papel film y lo metemos a la nevera 15 minutos para que la crema se asiente. Este paso es esencial !! Será el que haga que la crema coja la consistencia y textura perfectas. Se nos quedará algo así:
 


Como veis es super cremoso. Yo no pude evitar comer alguna cucharada para probarlo...y tenía la sensación de estar comiendo helado de vainilla! No se nota el azúcar y no sabe para nada a mantequilla.
 

Os cuento mi impresión frente a la buttercream:

VENTAJAS: no sabe para nada a mantequilla. Se usa azúcar normal, con lo que el ahorro para el bolsillo es importante y la tenemos en cualquier supermercado. Queda una crema muy esponjosa y suave, nada empalagosa. Se puede usar con manga pastelera y no necesita refrigeración para conservarla. Mucho más sencillo que otras alternativas al buttercream como el Swiss Meringue Buttercream (SMBC) o el merengue italiano, ya que no hay que andar haciendo merengue ni montando claras a determinada temperatura.
 
DESVENTAJAS: yo diría que ninguna.... Por decir algo, solo que hay que andar haciendo la bechamel, con lo que se tarda más que para hacer una buttercream normal.


 
Ahora solo me falta probar hasta dónde llega la versatilidad de esta crema, es decir, qué tal funciona añadiéndole sabores, galletas troceadas, licor,... Vamos, si aguanta igual de bien que la buttercream. Pero por lo que pude probar, yo creo que sí.
 
 
 

Espero que este post os haya servido de ayuda para tener una alternativa a la buttercream o si algún día os encontráis con que queréis hacer buttercream y no tenéis azúcar glass. Si la probáis contadme, que así entre tod@s vamos probando si realmente esta crema es la alternativa definitiva!!
 
Muás
 
Iratxe

P.D. las nubecillas que decoran estos cupcakes me las regaló mi ama, son americanas y están buenísimas!!



lunes, 24 de septiembre de 2012

Chocolatíssimo!!!! (...o la bomba antidepresiva)

No me gusta la llegada del otoño, me deprime.

Es así.


Ya sé que en otoño se pone todo precioso, en el Parque Natural donde trabajo es todo un espectáculo de colorido. Pero aún así, no me gusta.

¿Por qué? Buuuuuf, pues porque eso significa que los días son más cortos, cambian la hora (eso me deprime si cabe todavía más!!), empieza a hacer "fresco" (léase: cuando un vasco dice que hace fresco es que hace un frío que te tiemblan hasta las orejas), días grises,....¿sigo? Mejor no que igual os deprimo también!! Pero entendedme, aquí en el norte los inviernos son muuuuuuuuuy largos (unos 9 meses...vale, igual un poco exagerada ya soy!).

 
Así que hace tiempo que una receta super-cholateada me ronda la cabeza y como dicen que el chocolate es el mejor antidepresivo...pues ha caído!

Tengo que advertiros primero de una cosa: estos cupcakes son solo aptos para verdaderos amantes del chocolate, para auténticos "choco-adictos" o para depresivos como yo que necesiten un buen subidón. Abstenerse personas a dieta, por favor ;)

 

¿Lo  mejor de esta receta? Que fue fruto de la más pura improvisación! Hace meses que la idea de unos cupcakes me ronda la cabeza. Me persigue noche y día, se me aparece cuando menos me lo espero y no me dejará en paz hasta que la materialice. Cuando hice estos cupcakes, perseguía llevar a cabo esa receta y sacarme esa espinita. Pero no. No se parecen ni por asomo. Algún que otro error y la improvisación me llevaron a crear estos otros cupcakes.
Pues una cosa te digo idea maldita que me persigues: esto no quedará aquí!! Soy muy cabezota y tarde o temprano caerás!!!!!


 
Bueno, y tras este desvarío total, la receta:

CUPCAKES SUPER CHOCOLATEADOS (PARA 12 CUPCAKES)
 
Ingredientes:
  • 100 g. de mantequilla
  • 100 g. de azúcar
  • 2 huevos
  • 150 g. de harina
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • 100 g. de chocolate fondant (yo uso Nestlé postres)
  • 100 ml. de leche

Para el frosting:
  • 100 g. de mantequilla
  • 50 g. de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 150 g. de azúcar glacé
  • 50 g. de chocolate fondant (como el de las magdalenas)
  • 1 chorrito de leche
Preparación

Precalentamos el horno a 180ºC.
Derretimos el chocolate en un recipiente apto para microondas (siguiendo las instrucciones del fabricante) o al baño María y dejamos que se vaya enfriando.
En un bol batimos la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar. Cuando formen una crema, añadimos un huevo y batimos hasta integrarlo. A continuación hacemos lo mismo con el otro.
Tamizamos la harina junto con la levadura y vamos agregándola poco a poco a la mezcla batiendo.
Cuando hayamos añadido la mitad, echamos la leche y el chocolate. ATENCIÓN!! El chocolate NO puede estar caliente! Tenemos que esperar a que se temple, pero sin que se enfríe del todo que entonces se pone duro. Mezclamos para que se reparta bien por toda la masa.
Por último añadimos el resto de la harina.
Preparamos las cápsulas de papel en nuestro molde para magdalenas y repartimos la mezcla, sin rellenar más de 2/3 de la cápsula para que no se nos desborde.
Horneamos a 180ºC durante unos 25 minutos.
 
 
Para preparar el frosting, derretimos el chocolate y lo dejamos templar como hemos hecho antes.
Batimos la mantequilla  junto con el azúcar glacé hasta que forme una crema que empieza a blanquear. Añadimos el queso crema y un chorrito de leche y batimos un poco más hasta que se integre bien. Por último, añadimos el chocolate que NO puede estar caliente (porque haría que se nos derrita la mantequilla y adiós invento!) y batimos un poquito para que se reparta bien.
¡Listo! Tendréis una crema que os la tendrán que quitar de delante para que no os la comáis a cucharadas!!
 
 
¿Y por qué lo he decorado "a cucharadas" en lugar de con la manga pastelera?
 
Por zopenca.

 
Intenté decorarlo con la manga...pero después de romper cuatro mangas (y no reventé más porque no tenía, que sino...) y acabar con todas las manos, los brazos y hasta la cara llenas de chocolate decidí que no era mi día, así que con una cuchara repartí frosting por encima y listo!
 
 
Ya sabéis que me gusta compartir también los errores que cometo, así que ahí va: dejé que el chocolate se enfriara demasiado y cuando lo añadí a la mezcla estaba ya empezando a ponerse durito. Por eso, al intentar que el frosting pasara por la boquilla, era demasiado "gordo" y las mangas acababan reventado. Hay que dejar claro también que como manga pastelera uso bolsas de congelar...ejem!
 

 
 
Espero que os guste y os animo a probarla porque creedme, no os vais a arrepentir!
 
Aprovecho una vez más a dar las gracias por la aceptación que tuvo el sorteo y todos vuestros comentarios...cada día hacéis que me sienta un poquito más feliz!!
 
Muás!!!!
 
P.D. Hoy es el cumple de mi madre y le he hecho 36 cupcakes para que llevara al almuerzo en el trabajo...un éxito!! Ya os enseñaré las fotos!

lunes, 23 de abril de 2012

¿Y por qué no? ¡¡Cupcakes de calabacín!!



Eso es lo que pensé: ¿por qué no?  Si hay cupcakes de zanahoria (y están bueníiiiisimos por cierto) y existe el bizcocho de calabacín...¿por qué no crear unos cupcakes de calabacín?

















Sí, sí, de calabacín. Solo se puede decir una cosa: sorprendentes!!


¿Habéis probado alguna vez el bizcocho de calabacín? Sorprende mucho su sabor, pues para nada te esperas que esté tan bueno y que sepa tan poco a calabacín. La receta me la pasó mi vecina de abajo, una señora muy majetona que me ha dado un montón de recetas, además de la cena varios días. Una de esas recetas era el bizcocho de calabacín, super fácil de hacer y que ella lo hace para "engañar" a los nietos y así coman verdura...

La primera vez que lo hice me sorprendió muchísimo: un bizcocho muy esponjoso, muy suave y con un sabor....a magdalena de la Bella Easo (y que me perdonen los de la marca, pero es que lo primero que pensé!)

Así que si se puede hacer un bizcocho, se podrán hacer unos riquísimos cupcakes, ¿o qué? Pues sí!! Se pueden, están riquísimos...y tenéis la excusa de decir que estáis comiendo verdura!!!!jajajajaja.


Para la crema lo tenía clarísimo: frosting de queso! Le pega a todo. Bueno, es que para mí, cualquier cosa que lleve queso me pega con lo que sea, que sí, que sí.


Bueno, pues para no enrollarme más y no teneros en ascuas, ahí va la super receta:

CUPCAKES DE CALABACÍN

Ingredientes (para unos 12 cupcakes)
  • 1 calabacín mediano
  • 3 huevos
  • 120 ml de aceite suave
  • 150 g de azúcar
  • 200 g harina (quizá un poquillo más)
  • 1 1/2 cucharadita de levadura
  • 1 pizca de sal
Preparación

Pelamos el calabacín y lo partimos en trozos. Batimos los huevos junto con el calabacín (crudo, sí, que no cunda el pánico porque luego va al horno) en un bol con una batidora de cuchillas. Esto es muy importante porque queremos que el calabacín acabe totalmente hecho puré, que no se noten los trozos ni nada.
Ahora ya podemos batir con una batidora de varillas o como lo hagamos tradicionalmente (se puede incluso seguir con la de cuchillas). Añadimos el aceite y batimos bien. A continuación agregamos el azúcar integrándola bien.
Tamizamos la harina con la levadura y la sal y la vamos añadiendo a la masa hasta obtener una masa homogénea.
Preparamos en el molde los papelitos para las magdalenas y los rellenamos con la masa hasta 2/3 de su capacidad.
Con el horno precalentado, los horneamos a 180º durante 20-25 minutos o hasta que al pincharlos con un palillo éste salga limpio. Cuando estén los sacamos del horno, los dejamos templar en el molde unos 5 minutos y luego los sacamos para que terminen de enfriarse en una rejilla.

Merece la pena probarlos así solos para apreciar el sabor que tienen. De verdad que es sorprendente lo poco (o más bien nada) que sabe a calabacín y el sabor a magdalena tan rico que tiene.


Para el FROSTING DE QUESO

Aunque ya he puesto más veces esta receta, por si acaso la repito porque suelo variar las cantidades o proporciones para ir probando:

  • 50 g de mantequilla (a temperatura ambiente
  • 120 g de queso de untar (tipo Philadelphia)
  • 150 g de azúcar glacé
Aunque en casi todas las recetas que se ven por ahí de este frosting usen mucho más azúcar, yo siempre le pongo menos porque no me guste que sepa demasiado dulce, no sé, me parece que al final tanto azúcar acaba matando el sabor del queso.

Preparación

Ponemos en un bol la mantequilla junto con el azúcar glacé y batimos bien hasta que formen una crema. Añadimos el queso y seguimos batiendo hasta que se integre todo bien. El queso da igual que no lo hayáis sacado de la nevera con tiempo, yo lo eché frío y ni se me cortó la crema ni nada.


Decoramos nuestros cupcakes al gusto y....a ver quién es capaz de adivinar de qué están hechos!!

Yo opté por seguir practicando con la boquilla 1M, ya voy controlando las flores!, y probé a hacer copetes. Luego las decoré con unas flores de fondant que hice para probar mis nuevos cortadores con expulsor. ¡Qué guays! Como podéis apreciar hay dos cupcakes con un copete muy pequeñito. No es que quisiera probar una decoración minimalista...que también, es que me comí parte de la crema a cucharadas y no me llegaba para ponerles más!! jijiji.



Por cierto, a ver si puedo hacer un mini-post para contaros el curso que hice el sábado a la mañana: talo y pastel vasco!!!!! ¿Que no sabéis lo que es ninguna de las dos? ¿Y podéis vivir tranquil@s? Pues ala, así no vais a tener más remedio que esperar a leer mi próximo post donde os lo cuente todo!! uajajajaja (risa malvada)

Muás!!

P.D. Menos mal que ayer domingo corrí una carrera de 16km (de los cuales prácticamente 15 eran cuesta arriba...)!!!! Porque entre los cupcakes, los talos, el pastel vasco,....buf!!!jejeje

Re-muás!!