No sé si habréis notado que la estética de las fotos ha adquirido un toque más rústico últimamente...rural, me atrevería a decir. Y más simples. También la frecuencia con la que publico se ha visto reducida. En verano ni siquiera publiqué en 6 semanas!! Y mira que aunque me vaya de vacaciones me suele gustar dejar entradas programadas...
Desde que volví de vacaciones (5 semanas centrifugando Francia en bici) que tengo en mente escribir un post explicando mi nueva situación y el por qué de mi ausencia o de mis cambios. No es que me guste contar mi vida por aquí, pero al fin y al cabo este es un blog personal y no puedo evitar que mi situación personal le afecte. Tampoco es cuestión de meteros una chapa del 15 con detalles, pero sí considero oportuna una pequeña explicación.
Justo hasta antes de verano, mi vida era "normal" (más o menos), como la de la mayoría de gente de mi edad. A punto de cumplir 30 años, un trabajo, un piso de protección oficial, una relación de 5 años, un gato, 15 días de vacaciones juntos al año (aunque con la bici, eso sí),... Todo lo que se supone que tenía que tener.
Pero yo nunca he sido una persona "normal". O mi planteamiento de la vida nunca ha sido el clásico, el políticamente correcto, el estándar. Siempre he hecho lo que en cada momento sentía o quería, sin importarme lo que la gente pensara de ello. He cometido locuras, he tomado decisiones a lo loco, he hecho lo que el corazón me decía. Y no me arrepiento. El problema viene cuando esas decisiones no te afectan a ti sola, sino que influyen a otra persona...
Pues bien, dentro de mi vida ideal yo no era del todo feliz. Notaba que me faltaba algo, que esa no era realmente yo, que no podía "condenarme" a la normalidad por el resto de mis días. Pero en esa situación tomar una decisión no es fácil.
Después de muchas vueltas, en junio decidimos romper la relación. Y justo al mismo tiempo, casualidades de la vida o designios del destino, conocí a otra persona. Como yo... ¡o incluso peor! Con la misma forma "poco convencional" de entender la vida, las mismas ganas de aventuras, el mismo punto de locura (o de cordura, según se mire) y esa misma actitud de "a mí lo que piensen los demás me la sopla" que tengo yo.
Al de 1 semana de conocernos me dijo: "¿y si nos vamos de vacaciones 5 semanas con la bici?" Creo que tardé un nanosegundo en responder que sí. Y ahí que me marché, preparé las alforjas y la bici y que fuera lo que tuviera que ser. Por suerte mi madre me conoce y sabe de mi locura, aunque nunca sabe por dónde le voy a salir, y con la noticia sólo "casi" le da un infarto y un ictus. ¡Ay la pobre!
Total, que ahora vivo en un pueblo (al lado de Vitoria) y ya no tengo mi cocina, ni mi horno ni nada! En cuanto al curro también ando un poco más liada, así que no puedo "producir" tanto como antes.
Y ahora, poneros un poco en mi situación. ¿Cómo le explicas a alguien que acabas de conocer tu nivel de frikismo con el blog? Porque claro, le cuentas que tienes un blog y tal y cual y ¡qué bonito! Pero luego te vas a vivir a su casa...¡¡y tienes que llevarte todos los trastos!! Y preparar las recetas y las sesiones de fotos. Y preparar algo cada semana o con cierta regularidad.
Yo estaba acojonada porque decía "este se va a pensar que soy una loca friki, se va a asustar y me va a mandar a paseo!". Porque no es lo mismo ver/vivir el proceso del blog y del frikismo desde el principio y cómo va en aumento, que encontrártelo de golpe en todo su esplendor. Así que eso también hizo un poco que redujera mi frecuencia de publicar o mi "ansia" de buscar y pensar más y más recetas. Primero le tendré que engañar...¡y luego ya el susto no será tan grande! Jajaja.
En fin, que quería o necesitaba, o ambas, compartir mi nueva situación aquí, ya que este es mi rinconcito personal. Y mi vida en pocos meses ha dado un giro de 180º que inevitablemente ha afectado al blog.
Hala, pues ahí queda eso! Y se acabó el momento "Sálvame", que ya he contado mucho y de gratis! ^_^
Y ahora os voy a contar algo sobre el pan que sale en las fotos que os he ido intercalando...¿o habéis sido tan poseídos por vuestra maruja interior que ni siquiera os habéis dado cuenta que había fotos? ;)
Últimamente en casa le sacamos chispas a la panificadora, no hay semana que no hagamos pan. Así que se me ocurrió probar algún pan diferente, mezclando varias recetas que ví en internet por variar un poco. El resultado está buenísimo! Si tenéis panificadora es lo más fácil del mundo de preparar. Y si no tenéis panificadora no pasa nada, porque también podréis preparar este pan, sólo que con un poco más de trabajo.
Si no os gusta la cerveza no os preocupéis, porque no se nota el sabor. Además durante el horneado el alcohol se evapora, así que es apto para todos los públicos. Es bastante consistente e ideal para hacer rebanadas y tostarlas. ¡¡Que viva el pan casero!!
Y ahora os voy a contar algo sobre el pan que sale en las fotos que os he ido intercalando...¿o habéis sido tan poseídos por vuestra maruja interior que ni siquiera os habéis dado cuenta que había fotos? ;)
Últimamente en casa le sacamos chispas a la panificadora, no hay semana que no hagamos pan. Así que se me ocurrió probar algún pan diferente, mezclando varias recetas que ví en internet por variar un poco. El resultado está buenísimo! Si tenéis panificadora es lo más fácil del mundo de preparar. Y si no tenéis panificadora no pasa nada, porque también podréis preparar este pan, sólo que con un poco más de trabajo.
Si no os gusta la cerveza no os preocupéis, porque no se nota el sabor. Además durante el horneado el alcohol se evapora, así que es apto para todos los públicos. Es bastante consistente e ideal para hacer rebanadas y tostarlas. ¡¡Que viva el pan casero!!
PAN DE CERVEZA, ESPELTA Y SÉSAMO (panificadora)
Inspiración: modificado de esta receta.
Dificultad: con panificadora: para mónguers. Modo tradicional: requiere un poquito de práctica.
Tiempo de preparación: depende de la máquina, en la mía (Moulinex) 3 horas y 20 minutos.
Cantidad: 1000 g.
Ingredientes
- 330 ml de cerveza (una lata)
- 10 ml. de aceite de oliva
- 1 cucharadita de sal
- 300 g. de harina de fuerza
- 200 g. de harina de espelta integral
- 1 sobre de levadura de panadería
- un puñado de semillas de sésamo (opcional)
Preparación
1.- Ponemos los ingredientes (menos las semillas de sésamo) en la cubeta de la panificadora en el orden mencionado. Esto es importante!!
2.- Programamos la máquina para un pan de 1000 g., elegimos el nivel de tostado y un programa para pan básico. Esto dependerá de vuestro modelo de panificadora, pero el programa que se use para hacer los panes básicos o normales.
3.- Cuando la máquina pite (al de unos 17-20 minutos) añadimos las semillas de sésamo. Si la vuestra no pita para que le agreguéis ingredientes adicionales, hay que añadirlos cuando esté casi al final del tiempo de amasado, antes de que empiece la fermentación.
4.- Cuando acabe, sacamos la cubeta de la máquina y desmoldamos el pan con cuidado.
Trucos / Consejos / Variaciones
- las semillas de sésamo son opcionales. Podéis obviarlas o utilizar cualquier otro tipo de semilla que os guste: amapola, pipas, avena, lino, ...
- la harina de espelta la podéis sustituir por harina integral de trigo, o de centeno. O si no queréis un pan integral o tan denso, podéis usar directamente 500 g. de harina de fuerza.
- también podéis variar el tipo de cerveza a utilzar: tostada, negra, más o menos fuerte.... No afectará al pan en sí, sino más bien a la coloración de la miga y al punto de acidez.
- para elaborar este pan de forma tradicional, sería con los mismos ingredientes peros siguiendo las explicaciones que tenéis aquí.
- compraos de una vez una panificadora!! Es un trasto, sí, pero es que le vais a sacar partido y ya veréis cómo volvéis a disfrutar del pan. Y sirve para más cosas también! En el Lidl suelen sacar una en oferta de vez en cuando por 25€, así que por dinero no va a ser!
Bueno, espero que os animéis a probar el pan casero, ya sea este o cualquier otro tipo porque es una maravilla. Y...¡perdón por la chapa que os he metido!
Muás
Iratxe