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miércoles, 9 de julio de 2014

Panna cotta de capuccino

Sí, otra panna cotta que va para el blog...¡y ya estaba tardando!


Que sí, que soy una cansa ya con las panna cottas. Que si la tradicional, que si con Baileys, que sin con ricotta, que si de turrón, que si en un huevo,... ¡Pero es que me encanta!

Sé que os he dicho también un millón de veces que es uno de mis postres favoritos. Me encanta lo fácil de preparar que es, lo suave que es, lo rápido que se prepara y, sobre todo, su versatilidad. Podéis preparar panna cotta de todos los sabores y combinaciones que se os ocurran y eso es una maravilla!

lunes, 16 de diciembre de 2013

Panna cotta de turrón de chocolate clásico y blanco

Una manera diferente de comer el turrón esta Navidad, un postre suave para después de las comilonas o la manera de aprovechar el turrón que nos sobre una vez que pase la vorágine navideña.


Sí. Otra receta de panna cotta en el blog. Soy una cansina. 

Pero es que esta está taaaaan buena que no me la podía guardar para mí sola. Y es que además es tan sumamente fácil de hacer que no vais a tener excusa para no probarla. 

No pensaba publicar más recetas de panna cotta porque no es plan de aburrir. Pero al hacer esta de turrón, en estas fechas y al haber sido tan bien recibida por sus destinatarios...¡tenía que compartirla!

jueves, 24 de octubre de 2013

Panna cotta de ricotta con coulis de ciruelas claudias

Y porque "ciruela claudia" no rima con "-ota", que sino me había quedado un título de lo más rimado.


Desde que viví en Roma llevo queriendo hacer una tarta típica de allí: la crostata con ricotta y chocolate. 

No sólo en Roma, sino en toda Italia son típicas las crostatas, una especie de tarta hecha con  pasta frola, un relleno, generalmente de mermelada, y más masa por encima formando un enrejado. Lás más típicas suelen ser con mermelada de albaricoque. Pero a mí la que más me gustó fue la de ricotta y chocolate.


Al principio no la podía hacer porque no encontraba queso ricotta aquí. Ahora que ya lo encuentro, lo he comprado ya en 3 ocasiones con idea de preparar la crostata...¡pero siempre me da pereza! Así que acabo teniendo que darle algún otro uso al queso cuando ya está a punto de caducarse.

jueves, 27 de junio de 2013

Triple panna cotta: café, Baileys y tradicional

A simple vista puede parecer una tarta de tres chocolates un poco descolorida, pero no.


Ya os he dicho muchas veces que me encanta Italia y todo lo relacionado con ella. Desde que viví un año en Roma, tengo especial debilidad por todo lo italiano. Y su gastronomía no iba a ser menos. Y sus postres menos aún!jejeje.

En ese país hay una bollería y unos postres que son, de verdad, para perder el sentido.


Y unos de mis postres favoritos es, sin duda, la panna cotta. No hay cosa más sencilla de hacer que este postre y está buenísimo. Además permite hacer muchísimas versiones y combinaciones de sabores que hacen que no sea para nada aburrido.

Ya os enseñé cómo presentar una panna cotta tradicional de manera original en un huevo de chocolate y esta vez os traigo otra versión de este postre.


La semana pasada, ya os comenté, no tuve tiempo para nada. Era la última semana de trabajo, últimos exámenes (me estoy intentando sacar una FP por libre), médico con mi madre y 4 tartas y 40 galletas que preparar. Y en medio de toda esa vorágine: comida familiar.

Pero no una comida familiar cualquiera, no. Primera vez que nos juntábamos a comer mi novio y yo con su hermana y su marido, sus padres y mi madre. o_O


Siempre haciendo postres para el blog o preparando tartas y demás para otra gente, ¿y no iba a llevar nada de postre a la comida?  No era plan.

Pero no tenía tiempo de preparar nada! Así que me dije: algo que se prepare en un plís.

Tenía un brick grande de nata empezado...lo vi claro: panna cotta.


Para que no fuera la panna cotta clásica, se me ocurrió hacerla de Baileys. Al final hice mitad de Baileys y mitad tradicional. Y para aprovechar los recortes de bizcocho que tenía, pensé en hacerle una base de bizcocho.
 
Y no sé si fue una pifiada o una genialidad: puse migas de bizcocho en el fondo y claro, al añadir la panna cotta líquida, se mezcló todo. Pero quedó buenísimo!!!!!
 

No tuve ni tiempo de hacerle fotos, así que quería repetir la receta para compartirla con vosotr@s , porque me parecía  muy egoísta quedármela sólo para mí.
 
Pero cuando me iba a poner a reproducirla, de repente me vino un antojo de un café cortado con Baileys y hielo. En verano me encanta tomar este café por la tarde y al sacar la botella de Baileys se me antojó (no porque haga calor, que aquí últimamente sol sí, pero de 19ºC no subimos ni por casualidad!).
 
Y se me iluminó: "¿y si hago la versión postre de este café?"
 
 
Y eso es lo que os traigo hoy: una triple panna cotta de café, Baileys y la tradicional de vainilla.
 
En vez de poner bizcocho como base, se lo puse encima para decorar junto con una hoja de chocolate, porque quedaba sino muy sosete todo. Pero os lo podéis ahorrar, lo rico es comer la panna cotta con sus tres sabores que combinan a la perfección.
 
Además se toma fresquito (ideal si allí donde estáis hace calor) y no hace falta encender el horno para hacerlo (también ideal si tenéis la suerte de que donde estáis haga calor).
 
 

PANNA COTTA DE CAFÉ, BAILEYS Y VAINILLA

Inspiración: Italia
Dificultad: que no se nos mezclen las tres capas.
Tiempo de preparación: 5 minutos por color.
Reposo: mínimo 4 horas, mejor de un día para otro.
Cantidad: 8 vasitos.
 
Ingredientes
  •  600 ml. de nata
  • 100 ml. de café preparado (del que tomáis para desayunar)
  • 100 ml. de Baileys
  • 300 g. de azúcar (o un poco menos)
  • 9 hojas de gelatina
  • 3 cucharadas de azúcar vainillado
 
Preparación de la panna cotta de café
 
Ponemos 3 hojas de gelatina a hidratar en agua fría unos 10 minutos.
 
En un cazo al fuego ponemos 200 ml. de nata, 100 g. de azúcar y una cucharada de azúcar vainillado. Removemos para que el azúcar se disuelva.
Cuando rompa a hervir retiramos del fuego y añadimos los 100 ml. de café.
Escurrimos las hojas de gelatina y las añadimos a la preparación, revolviendo para que se disuelvan y se mezcle todo bien.
 
Vertemos la mezcla en los vasitos que tengamos preparados.
 
Preparación de la panna cotta de Baileys
 
Ponemos 3 hojas de gelatina a hidratar en agua fría unos 10 minutos.
 
En un cazo al fuego ponemos 200 ml. de nata, 100 g. de azúcar y una cucharada de azúcar vainillado. Removemos para que el azúcar se disuelva.
Cuando rompa a hervir retiramos del fuego y añadimos los 100 ml. de Baileys.
Escurrimos las hojas de gelatina y las añadimos a la preparación, revolviendo para que se disuelvan y se mezcle todo bien.
 
Dejamos templar un poco antes de verter la mezcla sobre la base de café. Hay que hacerlo con mucho cuidado para que la capa de abajo no se rompa ni se disuelva.
 
Preparación de la panna cotta de vainilla
 
Ponemos 3 hojas de gelatina a hidratar en agua fría unos 10 minutos.
 
En un cazo al fuego ponemos 200 ml. de nata, 100 g. de azúcar y una cucharada de azúcar vainillado. Removemos para que el azúcar se disuelva. Se podría hacer añadiendo una vaina de vainilla a infusionar. Luego simplemente habría que colar la mezcla antes de añadirle la gelatina.
Cuando rompa a hervir retiramos del fuego.
Escurrimos las hojas de gelatina y las añadimos a la preparación, revolviendo para que se disuelvan y se mezcle todo bien.
 
Dejamos templar un poco y ya podemos verter la preparación sobre la panna cotta de Baileys.
 
Esperamos a que se temple a temperatura ambiente y después la pasamos a la nevera. Tiene que estar mínimo 4 horas, pero queda mejor cuajada y con más sabor de un día para otro.
 
Sacar 10 minutos antes de servir y decorar al gusto.
 
 
Trucos / Consejos
 
Para que las tres capas de panna cotta se queden bien diferenciadas, hay que tener mucho cuidado a la hora de verter una sobre la otra. Cuanto más fría esté la base y menos caliente la preparación que vamos a verter, mejor.
Podéis sumergir el tarro en agua fría mientras estáis preparando la siguiente capa, para que vaya cuajando y esté más duro.
La panna cotta que vamos a verter encima, es mejor que haya perdido calor, pero no tanto como para que ya haya empezado a cuajar.
Aún así es probable que se os mezcle un poquito. Pero mientras no se mezclen los bordes, que son los que se ven, no pasa nada.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Siempre podéis hacer una de las capas, o dos,... O darle el sabor que queráis, esa es la magia de la panna cotta, que la podéis personalizar hasta lo que queráis! ^_^
 
Espero que os haya gustado!! Yo me acabo de merendar uno de los vasitos que quedaban, buenísimo!
 
Muás

lunes, 20 de mayo de 2013

Panna cotta...y una manera original de presentar los postres


Lo importante de la receta de hoy no es sólo la receta en sí, sino más bien su presentación. En temas de repostería, se puede decir que está (casi) todo inventado. Por eso, muchas veces lo más importante no es el qué, sino el cómo.
 
No es lo mismo presentar una panna cotta de la manera tradicional, en fomra de flan en un plato acompañada de un puré de frutas, que presentarla en un huevo de chocolate, ¿no?
 
 
Ya sabéis que soy una enamorada de Italia y de todo lo relacionado con ese país: cultura, idioma, gastronomía,... Este postre lo descubrí cuando vivía allí y me enamoró completamente.
 
La panna cotta significa literalmente "nata cocida", y realmente es tan simple como eso. Se prepara en un abrir y cerrar de ojos y tiene un sabor suave y delicado. Lo mejor de todo es la infinidad de variaciones y combinaciones de sabores que permite, tanto como acompañamiento como en la propia panna cotta.


La receta que os voy a pasar yo es la de la panna cotta clásica, la básica. Pero os voy a decir también algunas formas en las que la podéis cambiar para darle vuestro toque personal o diferente.

Como es tan fácil de hacer y su presentación suele ser tan "clásica", me enamoré de la idea de presentarla en un huevo de chocolate en cuanto la vi aquí.


Esta idea nos sirve no sólo para la panna cotta, sino para otros postres de cuchara que se tomen fríos: mousse de cualquier sabor, flan,  natillas, ...
 
El golpe de efecto sobre vuestros invitados lo tenéis asegurado. Además, si usamos huevos "normales", tipo los de Kínder, conseguimos una ración no muy abundante que hará que no nos sintamos demasiado mal ;) Son como pequeños chupitos de panna cotta.


Para darle aún más efecto, le puse unos circulitos de puré de frambuesa en el centro, imitando la yema de los huevos. Además que le pega de maravilla el sabor. La combinación de los tres sabores y texturas en la boca es todo un espectáculo.

El problema es que pueden ser adictivos, ya que te los comes de un sólo bocado y como están tan fresquitos...


PANNA COTTA

Inspiración: la aprendí cuando vivía en Roma.
Dificultad: ninguna o menos. Si la hacéis en huevos, el problema está en partir bien los huevos sin que se rompan (ya veis que yo no lo hice muy bien...).
Tiempo: 10 minutos + tiempo de enfriado (mejor de un día para otro)
Cantidad: 12 porciones (6 huevos)

Ingredientes
  • 300 ml de nata
  • 100 g. de azúcar (mejor si es glas)
  • 1 vaina de vainilla (o una cucharada de azúcar vainillado)
  • 3 láminas de gelatina si queréis que quede muy firme. Si lo queréis más cremoso, 2.
  • 6 huevos de chocolate
  • puré de frambuesa para decorar
Preparación

Ponemos las láminas de gelatina en un plato con agua fría para que se hidraten. Unos 10-15 minutos (mirad las instrucciones de las que tengáis).
Mientras, ponemos en un cazo la nata, el azúcar y la vaina de vainilla abierta (o el azúcar vainillado en su defecto). En el momento que rompa a hervir, retiramos del fuego. Quitamos la vaina de vainilla.
Escurrimos bien las hojas de gelatina y las vertemos en la nata. Removemos bien para que se deshaga.
Pasamos la mezcla por un colador para quitar posibles grumos.
Dejamos que se temple un poco.
Partimos los huevos de chocolate por la mitad con cuidado de que no se rompan. Si se rompe alguno, nos lo comemos ;p
Para rellenarlos, la mezcla de nata tiene que haberse enfriado lo suficiente como para no derretir el chocolate del huevo, pero no tanto como para que haya empezado a cuajar. Con ayuda de una cuchara vamos rellenando los huevos.
Metemos los huevos en la nevera durante mínimo una hora, aunque lo mejor es dejarlos de un día para otro para que cuaje bien.
En el momento de servirlos, acompañarlos de una cucharada de puré de frambuesa o de cualquier otra fruta.
 
VARIACIONES: la panna cotta queda buenísima acompañada de cualquier puré o mermelada de frutas, sobre todo: fresa, frambuesa, frutos del bosque, kiwi o cítricos. También se puede acompañar de salsa de chocolate caliente.
Es tradicional también darle a la panna cotta un toque más "alegre", poniendo a remojar las hojas de gelatina en algún licor tipo amaretto en vez de en agua.
También se puede añadir en la cocción chocolate negro o blanco, con lo que se obtiene una panna cotta de sabor a chocolate.
Lo normal es cuajar la panna cotta en moldes de flan, para luego desmoldarla y servirla. También se puede cuajar en vasos de chupito o en copas.


Ya veis qué postre más fácil de hacer y cómo se puede presentar de una manera original y divertida. Además de que se hace en un pis-pás, es muy fresquita de cara al buen tiempo (si es que algún día llega, que a este paso lo dudo... ¬ ¬).
 
Animaos a prepararla o a preparar cualquier otro postre de cuchara y presentarlo en huevos de chocolate!!!! Y si lo hacéis mandarme fotos porfa!! :D
 
Muás